Está de compras con un niño pequeño en una tienda de comestibles. El niño pequeño ve una golosina que usted no tiene intención de comprar. De repente, el niño tiene un berrinche fuerte.
¿Cuál es la mejor forma de actuar? ¿Por qué ocurren estas crisis emocionales? ¿Puede prevenirlas? Considere estos consejos para los berrinches.
En el caso de los niños pequeños, los berrinches son una demostración de frustración e ira. Quizás están teniendo problemas para terminar una tarea. Tal vez no encuentran las palabras para expresar lo que sienten. Su frustración puede desencadenar un estallido que tiene como resultado un berrinche.
Los niños que están cansados, tienen hambre o están enfermos resisten menos la frustración. Los tiempos de cambio también pueden ser difíciles. En momentos como esos, es más probable que ocurra un berrinche.
Los niños pequeños no planean molestar o avergonzar a su padre y a su madre. En el caso de los niños pequeños, los berrinches son una forma de expresar lo que sienten. En los niños mayores, los berrinches pueden ser un comportamiento aprendido. Si usted refuerza los berrinches dándole a su hijo lo que quiere, es probable que estos continúen. Lo mismo ocurre si permite que su hijo evite situaciones con un berrinche.
Puede que no haya una manera infalible de prevenir los berrinches. Pero hay mucho que puede hacer para fomentar el buen comportamiento, incluso en los niños más pequeños.
Por ejemplo:
Intente no cambiar las reglas. Si no compra golosinas en la tienda, siga haciéndolo.
Siga una rutina diaria para dormir y comer. Esto ayuda a garantizar que su hijo tenga la cantidad de sueño y alimentación adecuados para su edad. Los niños que no descansan lo suficiente pueden volverse irascibles.
En general, la mejor manera de responder a un berrinche es mantener la calma. Si responde con arrebatos fuertes y de ira, su hijo podría imitar su comportamiento. Gritarle a un niño para que se calme puede empeorar las cosas.
En cambio, puede ser útil redirigir la atención de los niños hacia otra actividad que les resulte interesante. Ofrecer un libro diferente, cambiar de lugar o hacer una mueca graciosa pueden ayudar. También puede transformar las tareas en un juego: “Veamos quién recoge más juguetes”.
En ocasiones, los niños pueden golpear o patear durante un berrinche, e incluso intentar correr hacia la calle. Si este comportamiento representa un peligro, sostenga al niño con calma hasta que se tranquilice. Si el niño está alterado pero seguro, siéntese con él y mantenga un comportamiento tranquilo hasta que termine el berrinche.
Cuando se calme, explíquele sus reglas con calma.
Si un berrinche empeora, retire a su hijo del entorno en que se encuentra. Es hora de implementar un momento de autocontrol:
Pero los momentos de autocontrol no solo deben ser una estrategia para detener los berrinches. Los momentos de autocontrol deben ser un abordaje más amplio que incluya comentarios positivos y consecuencias claras para las conductas inesperadas.
A medida que mejora el autocontrol de su hijo, los berrinches deberían ser cada vez menos frecuentes. La mayoría de los niños comienzan a tener menos berrinches a la edad de 3 años y medio. Si los berrinches empeoran después de los 4 años, hable con el profesional de atención médica de su hijo.
A veces, los niños se hacen daño a sí mismos o a otros durante un berrinche. También pueden contener la respiración durante los berrinches hasta desmayarse. Un profesional de atención médica puede ayudarle a comprender mejor los factores que pueden estar causando estos comportamientos.
ART-20047845