Diagnóstico

Para diagnosticar la taquicardia ventricular, es posible que tu médico revise tus síntomas, tus antecedentes familiares y tu historia clínica y te realice una exploración física.

El médico puede solicitarte varios exámenes para diagnosticar tu trastorno y para determinar su causa, su gravedad y el tratamiento más adecuado.

En algunos casos, la taquicardia ventricular puede ser una emergencia médica y puede requerir un diagnóstico urgente y tratamiento inmediato.

También puede ser necesario realizar varios estudios cardíacos para diagnosticar la taquicardia ventricular.

Electrocardiograma

Un electrocardiograma, también conocido como «ECG», es la herramienta que se utiliza con más frecuencia para diagnosticar la taquicardia ventricular. Esta prueba indolora que permite detectar y registrar la actividad eléctrica del corazón utiliza pequeños sensores (electrodos) que se colocan en el pecho y en los brazos.

Un ECG registra el tiempo y la fuerza de las señales eléctricas a medida que se desplazan por el corazón. El médico puede buscar patrones entre estas señales para determinar el tipo de taquicardia que tienes y cómo las anomalías del corazón pueden estar contribuyendo a causar la frecuencia cardíaca acelerada.

El médico también puede pedirte que uses dispositivos portátiles de ECG en tu casa para obtener más información sobre tu frecuencia cardíaca. Estos dispositivos comprenden:

  • Monitor Holter. Este dispositivo portátil de ECG se lleva en el bolsillo, en el cinturón o con una correa que se sujeta al hombro. Registra la actividad del corazón durante un período completo de 24 a 72 horas, lo cual le permite al médico hacer una observación prolongada de los ritmos cardíacos.

    El médico probablemente te pedirá que lleves un diario durante esas 24 horas. Describirás cualquier síntoma que tengas y anotarás el momento en que se produce.

  • Monitor de eventos. El objetivo de este dispositivo portátil de ECG es controlar la actividad cardíaca durante un período que puede ir de unas semanas a algunos meses. Lo utilizas todo el día, pero realiza registros solo en determinados momentos durante unos minutos cada vez.

    En el caso de muchos monitores de eventos, debes activarlos presionando un botón cuando sientas los síntomas de frecuencia cardíaca acelerada. Otros monitores detectan automáticamente los ritmos cardíacos anormales y, luego, comienzan a registrar. Estos monitores permiten que el médico observe tu ritmo cardíaco en el momento en que se manifiestan los síntomas.

  • Monitor transtelefónico. Este dispositivo permite realizar un control continuo del ritmo cardíaco; se lo debe llevar puesto de manera ininterrumpida. Puede tener cables o no.
  • Grabador de ciclo implantable. Este es un dispositivo implantable que no tiene cables y puede colocarse debajo de la piel hasta por tres años a fin de controlar el ritmo del corazón de forma continua.

Pruebas de diagnóstico por imágenes cardíacas

Pueden tomarse imágenes del corazón para determinar si las anomalías estructurales afectan el flujo sanguíneo y contribuyen a causar taquicardia ventricular.

Los tipos de diagnóstico por imágenes cardíacas usados para evaluar la taquicardia ventricular comprenden:

  • Ecocardiograma. Un ecocardiograma crea una imagen en movimiento del corazón mediante ondas sonoras a través de un transductor colocado en el pecho que emite y detecta estas ondas. Un ecocardiograma puede identificar las anomalías en las válvulas del corazón y en el músculo cardíaco que contribuyen a causar un flujo sanguíneo deficiente.
  • Resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética cardíaca produce imágenes estáticas o en movimiento de cómo fluye la sangre a través del corazón, y detecta irregularidades. A menudo se utiliza para evaluar las causas posibles de la taquicardia ventricular.
  • Tomografía computarizada (TC). Las tomografías computarizadas combinan varias imágenes de rayos X para brindar una vista transversal del corazón más detallada.
  • Angiografía coronaria. Puede usarse para estudiar el flujo sanguíneo a través del corazón y de los vasos sanguíneos. El médico puede usar una angiografía coronaria para revelar posibles obstrucciones o anomalías. Esta utiliza un tinte y rayos X especiales para mostrar el interior de las arterias coronarias.
  • Radiografía de tórax. Esta prueba indolora se usa para tomar imágenes estáticas del corazón y de los pulmones, y puede detectar si el corazón está agrandado.

Prueba de esfuerzo

El médico puede recomendarte una prueba de esfuerzo para observar cómo funciona tu corazón cuando trabaja con más fuerza durante el ejercicio o cuando te dan un medicamento para que el corazón bombee más rápido.

En una prueba de esfuerzo, te colocan electrodos en el pecho para controlar la función cardíaca mientras realizas ejercicio; por lo general, debes caminar sobre una cinta. Junto con una prueba de esfuerzo pueden realizarse otras pruebas.

Prueba electrofisiológica

El médico puede recomendarte una prueba electrofisiológica para confirmar el diagnóstico o para identificar la ubicación de los problemas en el circuito del corazón.

Durante este análisis, un médico inserta en un punto de acceso, por lo general la ingle o el cuello, unos tubos delgados y flexibles (catéteres) con electrodos en las puntas y los guía a través de los vasos sanguíneos hasta diversos puntos del corazón.

Pruebas adicionales

Tu médico puede solicitar pruebas adicionales, según sea necesario, para diagnosticar una enfermedad oculta que contribuya a causar la taquicardia ventricular y para determinar el estado del corazón.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la taquicardia ventricular son el restablecimiento del ritmo cardíaco normal, la regulación de la frecuencia cardíaca y la prevención de futuros episodios.

El tratamiento de la taquicardia ventricular depende, en gran medida, de la causa de la arritmia y del tipo o de la gravedad de la enfermedad.

Los dos tipos principales de taquicardia ventricular son aquellos que se resuelven por sí solos en 30 segundos (taquicardia ventricular no sostenida) y aquellos que duran más de 30 segundos, obstaculizan el flujo sanguíneo normal o requieren intervención médica para solucionarlos (taquicardia ventricular sostenida).

Tratamiento de la taquicardia ventricular de emergencia

La taquicardia ventricular sostenida puede, en ocasiones, provocar muerte súbita y, a menudo, requiere intervención médica de urgencia.

El tratamiento inmediato suele comprender el restablecimiento de la frecuencia cardíaca normal al enviar un choque eléctrico al corazón mediante desfibrilación o cardioversión; sin embargo, también puede consistir en la administración de medicamentos por vía oral o intravenosa.

Un observador que reconozca los signos de un paro cardíaco puede realizar la desfibrilación con un desfibrilador externo automático; los profesionales médicos la realizan con paletas en un entorno hospitalario. En un entorno hospitalario, la cardioversión se realiza con una máquina de cardioversión que controla el ritmo cardíaco antes y después de enviar los choques eléctricos.

También puede usarse una inyección de medicamento antiarrítmico, como lidocaína, para tratar la taquicardia ventricular sostenida y restablecer el ritmo cardíaco normal.

Cómo prevenir episodios de frecuencia cardíaca rápida

Aquellas personas con taquicardia ventricular sostenida o no sostenida pueden recibir varias formas de tratamiento para evitar que se produzcan episodios y complicaciones relacionadas en el futuro. Los tratamientos para la taquicardia ventricular incluyen los siguientes:

  • Ablación con catéter. Este procedimiento a menudo se emplea cuando una vía eléctrica discreta es responsable del aumento de la frecuencia cardíaca.

    Cuando se lleva a cabo este procedimiento, el médico inserta catéteres en la ingle o el cuello y los guía a través de los vasos sanguíneos hacia el corazón. Los electrodos presentes en las puntas de los catéteres emplean calor, frío extremo o energía de radiofrecuencia para dañar (ablación) la vía eléctrica adicional y evitar que continúe enviando señales eléctricas.

  • Medicamentos. Los medicamentos antiarrítmicos tomados de forma regular pueden prevenir la aparición de una frecuencia cardíaca rápida.
  • Desfibrilador cardioversor implantable. Si estás en riesgo de tener un episodio de taquicardia ventricular potencialmente mortal, es posible que el médico recomiende un desfibrilador cardioversor implantable (DCI).

    El dispositivo, del tamaño aproximado de un localizador, se implanta quirúrgicamente en el pecho. De forma continua, el desfibrilador cardioversor implantable monitorea el latido, detecta los aumentos de la frecuencia cardíaca y libera choques eléctricos precisamente calibrados, de ser necesario, para restaurar el ritmo cardíaco normal.

    Existe un nuevo DCI llamado desfibrilador cardioversor implantable subcutáneo (S-DCI) que es menos invasivo pero de mayor tamaño que el DCI. El médico implanta el S-DCI bajo la piel del lateral del pecho, bajo la axila. Se encuentra unido a un electrodo que pasa por el esternón. Eres candidato para el implante de un S-DCI si tienes defectos estructurales en el corazón que no permiten el traslado de cables a través de los vasos sanguíneos, o si hay otros motivos para evitar los DCI tradicionales.

  • Cirugía. La cirugía a corazón abierto es necesaria en ciertos casos para tratar un proceso que contribuya a la aparición de la taquicardia ventricular (por ejemplo, si existen bloqueos en los vasos sanguíneos). Por lo general, la cirugía se lleva a cabo cuando no funcionan otras opciones de tratamiento o cuando también se debe tratar otro trastorno cardíaco.

Tratamiento de una enfermedad subyacente

Si hay otra afección que contribuye a causar la taquicardia ventricular, como alguna forma de enfermedad cardíaca, al tratar el problema subyacente pueden prevenirse o minimizarse los episodios de taquicardia ventricular.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Si tienes un plan para hacer frente a un episodio de aumento del ritmo cardíaco, es probable que te sientas más tranquilo y estable cuando se produzca. Consulta al médico sobre:

  • Cómo tomarte el pulso y cuál sería tu pulso normal
  • Cuándo y cómo realizar una variedad de maniobras o tomar medicamentos adicionales si son adecuados para ti
  • Cuándo llamar al médico
  • Cuándo buscar atención médica de urgencia

Preparación para la consulta

Haz una lista con anticipación para compartirla con tu médico. Tu lista debe mencionar:

  • Los síntomas que has tenido, incluso los que puedan parecer no tener relación con el corazón
  • Tu información personal más importante, incluidos factores causantes de mucho estrés o cambios recientes en tu vida
  • Los medicamentos, entre ellos las vitaminas o los suplementos
  • Preguntas para hacerle a tu médico

Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. Algunas preguntas básicas para hacerle a tu médico incluyen:

  • ¿Qué podría estar provocando la frecuencia cardíaca rápida?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme?
  • ¿Cuál es el tratamiento más adecuado?
  • ¿Qué tipo de riesgos representa esta enfermedad cardíaca?
  • ¿Cómo controlaremos el corazón?
  • ¿Con qué frecuencia es necesario hacer consultas de seguimiento?
  • ¿De qué manera mis otras enfermedades o los medicamentos que tomo pueden afectar mi problema cardíaco?
  • ¿Es necesario que limite mis actividades?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Además de las preguntas que has preparado para el médico, no dudes en hacer otras.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar listo para responderlas puede dejarte tiempo para repasar los puntos a los que quieres dedicarles más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Con qué frecuencia has tenido latidos del corazón rápidos?
  • ¿Cuánto han durado los episodios?
  • ¿Hay algo que parezca desencadenar o empeorar los episodios, como el ejercicio, el estrés o la cafeína?
  • ¿Hay alguien en tu familia con enfermedades cardíacas o antecedentes de arritmias?
  • ¿Tienes algún familiar que haya sufrido un paro cardíaco o que haya fallecido repentinamente?
  • ¿Fumas?
  • ¿Cuánto alcohol o cafeína consumes?
  • ¿Consumes drogas recreativas?
  • ¿Estás en tratamiento por presión arterial alta, colesterol alto u otros trastornos que pueden afectar el aparato circulatorio?
  • ¿Qué medicamentos tomas para estos trastornos? ¿Los tomas como te los recetaron?