Diagnóstico

En los Estados Unidos, la mayoría de las embarazadas no se realizan análisis para la detección de rutina de la toxoplasmosis, y, en la mayoría de los estados, no se hacen exámenes para la detección de infección en los bebés. Sin análisis para la detección específicos, la toxoplasmosis suele ser difícil de diagnosticar debido a que los signos y síntomas, cuando se presentan, son similares a los de las enfermedades más frecuentes, como la influenza y la mononucleosis.

Pruebas durante el embarazo

Si el médico sospecha que tienes una infección, es posible que debas hacerte análisis de sangre para verificar la presencia de anticuerpos contra el parásito. Los anticuerpos son proteínas que produce el sistema inmunitario en respuesta a la presencia de sustancias extrañas, como los parásitos. Dado que estos análisis de anticuerpos pueden ser difíciles de interpretar, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que un laboratorio especializado en diagnosticar toxoplasmosis confirme todos los resultados positivos.

Qué significan los resultados

En ocasiones, puede ocurrir que te haces la prueba al inicio de la enfermedad, antes de que tu organismo tenga la posibilidad de producir anticuerpos. En ese caso, puede ser que la prueba dé un resultado negativo, a pesar de que tienes la infección. Para estar seguro, el médico podría recomendarte que repitas la prueba dentro de algunas semanas.

En la mayoría de los casos, cuando la prueba de toxoplasmosis da negativo significa que nunca has estado infectado y que, por lo tanto, no eres inmune a la enfermedad. Si corres un gran riesgo, puedes tomar ciertas precauciones para no infectarte.

Cuando el resultado es positivo, significa que tienes una infección activa o bien que estuviste infectado alguna vez y eres inmune a la enfermedad. Con pruebas adicionales se puede precisar cuándo se produjo la infección, sobre la base de los distintos tipos de anticuerpos presentes en tu sangre. Esto tiene especial importancia si estás embarazada o si tienes VIH/SIDA.

Pruebas para tu bebé

Si estás embarazada y padeces actualmente una infección de toxoplasmosis, la próxima medida consiste en determinar si tu bebé también está infectado. Algunas de las pruebas que el médico puede recomendarte son:

  • Amniocentesis. En este procedimiento, que puede realizarse de manera segura a partir de las 15 semanas de embarazo, el médico utiliza una aguja fina para extraer una pequeña cantidad de líquido de la bolsa llena de líquido que rodea al feto (saco amniótico). Luego, se realizan análisis en la muestra de líquido para determinar si hay evidencia de toxoplasmosis. La amniocentesis presenta un leve riesgo de sufrir un aborto espontáneo y complicaciones menores, como espasmos, pérdida de líquido e irritación en el lugar donde se introdujo la aguja.
  • Ecografía. Esta prueba usa ondas sonoras para producir imágenes de tu bebé en el útero. La ecografía detallada no permite diagnosticar la toxoplasmosis. Sin embargo, puede indicar si el bebé presenta signos determinados, como acumulación de líquido en el cerebro (hidrocefalia). Una ecografía con resultado negativo no descarta la posibilidad de infección. Por ese motivo, tu bebé necesitará un examen y análisis de sangre de seguimiento durante el primer año de vida.

Análisis en casos graves

Si desarrollaste una enfermedad que pone en riesgo la vida, como encefalitis, es posible que necesites una o más pruebas por imágenes para detectar lesiones o quistes en el cerebro. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Imágenes por resonancia magnética. Esta prueba utiliza un campo magnético y ondas de radio (electromagnéticas) para crear imágenes de corte transversal de la cabeza y el cerebro. Durante el procedimiento, te recuestas dentro de una máquina grande con forma de dona que contiene un imán rodeado de bobinas que envían y reciben ondas de radio.

    En respuesta a las ondas de radio, tu cuerpo produce señales débiles que las bobinas captan y procesan para convertirlas en imágenes a través de una computadora. La resonancia magnética no es invasiva y presenta riesgos mínimos para tu salud.

  • Biopsia cerebral. En casos excepcionales, especialmente si no respondes al tratamiento, es posible que un neurocirujano tome una pequeña muestra de tejido del cerebro. Luego, la muestra se analiza en un laboratorio para detectar quistes de toxoplasmosis.

Tratamiento

La mayoría de las personas sanas no necesitan un tratamiento para la toxoplasmosis. Sin embargo, si estás sano y tienes signos y síntomas de toxoplasmosis aguda, tu médico puede recetarte los siguientes medicamentos:

  • Pirimetamina (Daraprim). Este medicamento, que se utiliza generalmente para la malaria, es un antagonista del ácido fólico. Puede evitar que el cuerpo absorba el folato, un tipo de vitamina B (ácido fólico, vitamina B-9), especialmente si tomas dosis altas durante un período prolongado. Por este motivo, el médico te puede recomendar tomar ácido fólico adicional.

    Otros efectos secundarios posibles de la pirimetamina son la supresión de la médula ósea y la toxicidad hepática.

  • Sulfadiazina. Este antibiótico se utiliza con la pirimetamina para tratar la toxoplasmosis.

Tratar a personas con VIH/sida

Si tienes VIH/SIDA, el tratamiento de elección para la toxoplasmosis es también pirimetamina y sulfadiazina, con ácido folínico (leucovorina). Una alternativa es tomar pirimetamina con clindamicina (Cleocin).

Atención de bebés y embarazadas

Si estás embarazada e infectada con toxoplasmosis, el tratamiento podría variar según el lugar donde recibas atención médica.

Si la infección ocurre antes de la semana 16 de embarazo, es posible que recibas el antibiótico espiramicina. El uso de este medicamento podría reducir el riesgo de que el bebé presente problemas neurológicos por toxoplasmosis congénita. La espiramicina se utiliza con frecuencia en Europa para tratar la toxoplasmosis, pero aún se considera experimental en los Estados Unidos.

Si la infección ocurre después de la semana 16 del embarazo o si los análisis indican que el feto tiene toxoplasmosis, es posible que te den pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico (leucovorina). El médico te ayudará a determinar el tratamiento óptimo.

Si tu bebé tiene toxoplasmosis o es probable que la tenga, se recomienda el tratamiento con pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico (leucovorina). El médico de tu bebé deberá controlarlo durante el tratamiento con estos medicamentos.

Preparación para la consulta

Es probable que comiences por consultar con tu médico de familia. Si estás embarazada, probablemente realizarán una consulta con un obstetra o pueden derivarte a un médico que se especialice en la salud del feto (perinatólogo). En algunos casos, pueden derivarte a un médico que se especialice en enfermedades infecciosas.

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta.

Qué puedes hacer

Tal vez desees escribir una lista que incluya:

  • Descripción de tus síntomas
  • Información sobre problemas de salud que hayas tenido
  • Información sobre problemas de salud de tus padres o hermanos
  • Los medicamentos y los suplementos dietéticos que tomes
  • Preguntas que desees hacerle al médico

Algunas preguntas básicas para hacerle al médico sobre la toxoplasmosis son:

  • ¿Qué pruebas necesito hacerme?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del tratamiento?
  • Estoy embarazada. ¿Cómo afectará a mi bebé?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

No dudes en hacer otras preguntas también.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Has consumido carne cruda o poco cocida últimamente?
  • ¿Tienes o cuidas un gato? ¿Quién limpia la caja higiénica?
  • ¿Usas guantes cuando realizas trabajos de jardinería o trabajas la tierra?
  • ¿Tienes afecciones o tomas medicamentos que afectan tu sistema inmunitario?