Descripción general

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe o se reduce gravemente el suministro de sangre al cerebro, lo cual hace que el tejido cerebral no reciba oxígeno y nutrientes. En cuestión de minutos, las células cerebrales empiezan a morir.

Un accidente cerebrovascular es una emergencia médica. Es fundamental que se realice un tratamiento inmediato. La acción temprana puede reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de complicaciones.

La buena noticia es que los accidentes cerebrovasculares pueden tratarse y prevenirse, y que una cantidad considerablemente inferior de estadounidenses muere a causa de ellos hoy en día con respecto a 15 años atrás.

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Síntomas

Observa estos signos y síntomas si crees que tú u otra persona pueden estar padeciendo un accidente cerebrovascular. Ten en cuenta cuándo comienzan tus signos o síntomas, dado que su duración puede afectar las decisiones del tratamiento:

  • Problemas para hablar y comprender. Puedes tener confusión. Puedes arrastrar las palabras o tener dificultad para comprender el habla.
  • Parálisis o entumecimiento de la cara, los brazos o las piernas. Puedes padecer entumecimiento repentino, debilidad o parálisis en la cara, los brazos o las piernas, especialmente en un lado del cuerpo. Trata de levantar los brazos por encima de la cabeza al mismo tiempo. Si un brazo empieza a caer, es posible que estés padeciendo un accidente cerebrovascular. Asimismo, un lado de la boca puede caerse cuando tratas de sonreír.
  • Dificultades para ver con uno o ambos ojos. Es posible que de repente tengas la visión borrosa o ennegrecida en uno o ambos ojos, o que veas doble.
  • Dolor de cabeza. Un dolor de cabeza intenso y repentino, que puede estar acompañado de vómitos, mareos o estado alterado de conciencia, puede indicar que estás padeciendo un accidente cerebrovascular.
  • Problemas para caminar. Puedes tropezar o tener mareos repentinos, pérdida del equilibrio o pérdida de coordinación.

Cuándo consultar al médico

Busca atención médica inmediata si observas algún signo o síntoma de accidente cerebrovascular, incluso si parecen fluctuar o desaparecer.

Piensa «RÁPIDO» y haz lo siguiente:

  • Cara. Pide a la persona que sonría. ¿Un lado de la cara se cae?
  • Brazos. Pide a la persona que levante ambos brazos. ¿Uno de los brazos se baja? O bien, ¿la persona no puede levantar uno de los brazos?
  • Habla. Pide a la persona que repita una frase simple. ¿Arrastra las palabras o habla de manera extraña?
  • Tiempo. Si observas cualquiera de estos signos, llama al 911 de inmediato.

Llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato. No esperes a que los síntomas desaparezcan. Cada minuto cuenta. Cuanto más tiempo se demore en tratar el accidente cerebrovascular, mayores serán las posibilidades de daño cerebral y discapacidad.

Si sospechas que la persona con la que te encuentras está padeciendo un accidente cerebrovascular, vigílala cuidadosamente mientras esperas la atención de emergencia.

Causas

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre al cerebro. Esto priva al cerebro de oxígeno y nutrientes, lo cual puede causar la muerte de las células cerebrales.

Un accidente cerebrovascular puede provocarse por una arteria bloqueada (accidente cerebrovascular isquémico) o por la pérdida de sangre o la rotura de un vaso sanguíneo (accidente cerebrovascular hemorrágico). Algunas personas pueden padecer solo una interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro (accidente isquémico transitorio).

Accidente cerebrovascular isquémico

Aproximadamente el 85 por ciento de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos. Los accidentes cerebrovasculares isquémicos ocurren cuando se produce un estrechamiento o una obstrucción de las arterias que se dirigen al cerebro, lo cual causa una reducción grave del flujo sanguíneo (isquemia). Algunos de los accidentes cerebrovasculares más frecuentes son:

  • Accidente cerebrovascular trombótico. Se produce cuando se forma un coágulo sanguíneo (trombo) en una de las arterias que suministra sangre al cerebro. Un coágulo sanguíneo puede formarse por depósitos grasos (placa) que se acumulan en las arterias y causan una reducción del flujo sanguíneo (ateroesclerosis) u otras enfermedades de las arterias.
  • Accidente cerebrovascular embólico. Se produce cuando un coágulo sanguíneo u otras partículas se forman lejos del cerebro, con frecuencia en el corazón, y se trasladan a través del torrente sanguíneo para alojarse en arterias del cerebro más estrechas. Este tipo de coágulo sanguíneo se denomina «émbolo».

Accidente cerebrovascular hemorrágico

El accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando se produce una pérdida de sangre o una rotura en un vaso sanguíneo en el cerebro. Las hemorragias cerebrales pueden producirse por muchas enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos, como presión arterial alta no controlada (hipertensión), sobretratamiento con anticoagulantes y zonas débiles en las paredes de los vasos sanguíneos (aneurismas).

Una causa menos frecuente de hemorragia es la rotura de una maraña anormal de vasos sanguíneos con paredes débiles (malformación arteriovenosa) presente en el nacimiento. Los tipos de accidente cerebrovascular hemorrágico son:

  • Hemorragia intracerebral. Durante una hemorragia intracerebral, se rompe un vaso sanguíneo del cerebro y se derrama sangre en el tejido cerebral que lo rodea, lo cual daña las células cerebrales. No llega la sangre a aquellas células cerebrales en zonas más alejadas de esa pérdida, que también se ven dañadas.

    La presión arterial alta, traumatismo, malformaciones vasculares, uso de medicamentos anticoagulantes y otros trastornos pueden producir una hemorragia intracerebral.

  • Hemorragia subaracnoidea. Durante una hemorragia subaracnoidea, se rompe una arteria ubicada sobre la superficie del cerebro o cerca de esta y se derrama sangre en el espacio entre la superficie del cerebro y el cráneo. Este sangrado va generalmente acompañado por un síntoma de dolor de cabeza intenso y repentino.

    La hemorragia subaracnoidea se produce generalmente a causa de una rotura del pequeño divertículo con forma de saco o baya en una arteria conocida como «aneurisma». Después de la hemorragia, los vasos sanguíneos del cerebro pueden dilatarse y estrecharse de forma imprevisible (vasoespasmo), lo cual hace que las células cerebrales se vean dañadas por limitar aún más el flujo sanguíneo.

Accidente isquémico transitorio

Un accidente isquémico transitorio, también conocido como «mini accidente cerebrovascular», es un período breve de síntomas similares a aquellos que están presentes en un accidente cerebrovascular. Una disminución temporal del suministro de sangre a parte del cerebro causa accidentes isquémicos transitorios, que a menudo duran menos de cinco minutos.

Al igual que un accidente cerebrovascular isquémico, el accidente isquémico transitorio ocurre cuando un coágulo o partículas bloquean el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. El accidente isquémico transitorio no deja síntomas duraderos porque la obstrucción es temporal.

Busca atención médica de emergencia aunque los síntomas aparentemente desaparezcan. Si has tenido un accidente isquémico transitorio, presentas un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular total, que provocará un daño permanente más adelante. Si has tenido un accidente isquémico transitorio, significa que es probable que tengas una arteria parcialmente obstruida o estrecha que se dirige al cerebro o una fuente de coágulos en el corazón.

No es posible determinar si sufres un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico transitorio únicamente basándose en los síntomas. Hasta la mitad de las personas cuyos síntomas parecen desaparecer han tenido un accidente cerebrovascular que provocó daño cerebral.

Factores de riesgo

Muchos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Algunos factores también pueden aumentar las probabilidades de padecer un ataque cardíaco. Los factores de riesgo del accidente cerebrovascular que pueden tratarse son:

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida

  • Sobrepeso u obesidad
  • Inactividad física
  • Episodios de consumo muy elevado de alcohol
  • Consumo de drogas ilegales, como cocaína y metanfetaminas

Factores de riesgo médicos

  • Presión arterial alta: el riesgo de accidente cerebrovascular comienza a aumentar cuando los valores de la presión arterial son mayores de 120/80 milímetros de mercurio (mm Hg). Tu médico te ayudará a determinar el valor objetivo de la presión arterial según tu edad, si tienes diabetes y otros factores.
  • Tabaquismo o tabaquismo pasivo.
  • Colesterol alto.
  • Diabetes.
  • Apnea obstructiva del sueño: trastorno del sueño en el cual el nivel de oxígeno disminuye de forma intermitente durante la noche.
  • Enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección cardíaca o ritmo cardíaco anormal.

Otros factores asociados a un riesgo más elevado de accidente cerebrovascular son:

  • Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o accidente isquémico transitorio.
  • Ser mayor de 55 años.
  • Raza: los afroamericanos tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las personas de otras razas.
  • Sexo: los hombres tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las mujeres. Por lo general, las mujeres sufren un accidente cerebrovascular a mayor edad, y tienen menos probabilidades de sobrevivir a un accidente cerebrovascular que los hombres. Asimismo, pueden tener cierto riesgo debido al uso de píldoras anticonceptivas o terapias hormonales que contienen estrógeno, así como a causa del embarazo y el parto.

Complicaciones

Un accidente cerebrovascular puede, en ocasiones, producir discapacidades temporales o permanentes, dependiendo de la cantidad de tiempo que el cerebro no reciba flujo sanguíneo y de qué parte se haya visto afectada. Las complicaciones pueden ser las siguientes:

  • Parálisis o pérdida del movimiento muscular. Es posible que ocurra parálisis de un lado del cuerpo o que se pierda el control de ciertos músculos, como los de un lado de la cara o de un brazo. La fisioterapia puede ayudar a retomar las actividades obstaculizadas por la parálisis, como caminar, comer o vestirse.
  • Dificultad para hablar o tragar. Un accidente cerebrovascular puede hacer que tengas menos control de la forma en que se mueven los músculos de la boca y la garganta, lo cual puede hacer difícil que hables con claridad (disartria), tragues o comas (disfagia). Es posible que también tengas dificultad con el lenguaje (afasia), incluso para hablar o comprender lo que alguien dice, lee o escribe. Puede ser útil una terapia con un patólogo del habla y el lenguaje.
  • Pérdida de memoria o dificultades de razonamiento. Muchas personas que han tenido accidentes cerebrovasculares presentan pérdida de memoria. Otras tienen dificultades para pensar, hacer valoraciones, razonar y comprender conceptos.
  • Problemas emocionales. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares pueden tener dificultad para controlar sus emociones, o bien pueden manifestar depresión.
  • Dolor. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares pueden sufrir dolor, entumecimiento u otras sensaciones extrañas en partes del cuerpo que se vieron afectadas por el accidente cerebrovascular. Por ejemplo, si un accidente cerebrovascular hace que se pierda la sensibilidad en el brazo izquierdo, es posible que el paciente empiece a sentir una sensación de hormigueo incómoda en ese brazo.

    Las personas también pueden ser sensibles a cambios de temperatura, especialmente frío extremo, después de un accidente cerebrovascular. Se sabe que esta complicación es un dolor central o síndrome de dolor central causado por el accidente cerebrovascular. Este trastorno generalmente se manifiesta varias semanas después de un accidente cerebrovascular y puede mejorar con el paso del tiempo. Sin embargo, debido a que el dolor está causado por un problema en el cerebro, en lugar de una lesión física, existen pocos tratamientos.

  • Cambios de comportamiento y capacidad de cuidado personal. Es posible que las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares se vuelvan más introvertidas y antisociales o más impulsivas. Puede que necesiten ayuda para el aseo personal y las tareas cotidianas.

Al igual que con cualquier lesión cerebral, el éxito del tratamiento para estas complicaciones varía entre personas.

Prevención

Informarte sobre los factores de riesgo para accidentes cerebrovasculares, seguir las recomendaciones del médico y adoptar un estilo de vida saludable son las mejores medidas que puedes tomar para prevenirlos. Si has tenido un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico transitorio, estas medidas pueden ayudarte a evitar sufrir otro accidente cerebrovascular. La atención médica de seguimiento que recibes en el hospital y con posterioridad también puede cumplir una función.

Muchas estrategias de prevención de accidentes cerebrovasculares son las mismas que las de prevención de enfermedades cardíacas. En general, las recomendaciones para un estilo de vida saludable son las siguientes:

  • Controlar la presión arterial alta (hipertensión). Una de las cosas más importantes que puedes hacer para reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares es mantener la presión arterial bajo control. Si has tenido un accidente cerebrovascular, reducir la presión arterial puede ayudarte a prevenir un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular posterior.

    Hacer ejercicio, controlar el estrés, mantener un peso saludable y limitar la cantidad de sodio y alcohol que consumes y bebes son todas maneras de mantener la presión arterial alta bajo control. Además de recomendar cambios en el estilo de vida, el médico puede recetar medicamentos para tratar la presión arterial alta.

  • Reducir la cantidad de colesterol y grasas saturadas de tu dieta. Consumir menos colesterol y grasas (especialmente grasas saturadas y grasas trans) puede reducir los depósitos de grasa (placas) en las arterias. Si no puedes controlar el colesterol solo por medio de cambios en la dieta, el médico puede recetarte una medicación para reducir el colesterol.
  • Dejar de fumar tabaco. Fumar eleva el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares para fumadores y fumadores pasivos. Dejar de fumar tabaco reduce el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares.
  • Controlar la diabetes. Puedes controlar la diabetes con dieta, ejercicio, control de peso y medicamentos.
  • Mantener un peso saludable. Tener sobrepeso se suma a otros factores de riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, como presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Perder al menos 10 libras (4,5 kilos) de peso puede reducir la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol.
  • Llevar una dieta rica en frutas y vegetales. Una dieta con cinco o más porciones diarias de frutas o vegetales puede reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Puede ser útil seguir la dieta mediterránea, que pone énfasis en el aceite de oliva, las frutas, los frutos secos, los vegetales y los cereales integrales.
  • Hacer ejercicio en forma regular. Los ejercicios aeróbicos o cardiovasculares reducen el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares de muchas maneras. El ejercicio puede reducir la presión arterial, aumentar el nivel de colesterol de lipoproteínas de alta densidad, y mejorar la salud general de los vasos sanguíneos y el corazón. También ayuda a perder peso, controlar la diabetes y reducir el estrés. Haz gradualmente hasta 30 minutos de actividad (como caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta) la mayoría de los días de la semana (si es que no puedes todos).
  • Beber alcohol con moderación, o no hacerlo. El alcohol puede ser tanto un factor de riesgo como una medida de protección para los accidentes cerebrovasculares. El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de tener presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares isquémicos y accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. Sin embargo, beber una cantidad entre pequeña y moderada de alcohol, como una bebida por día, puede ayudar a prevenir accidentes cerebrovasculares isquémicos y disminuir la tendencia a la coagulación de la sangre. El alcohol también puede interactuar con otros medicamentos que tomes. Habla con el médico sobre lo que es adecuado para ti.
  • Tratar la apnea obstructiva del sueño, si la tienes. El médico podrá recomendar una evaluación nocturna de oxígeno para verificar si tienes apnea obstructiva del sueño. Si se detecta la presencia de apnea obstructiva del sueño, esta se puede tratar administrando oxígeno por las noches o usando un pequeño dispositivo en la boca.
  • Evitar las drogas ilegales. Algunas drogas, como la cocaína y las metanfetaminas, son factores de riesgo establecidos para un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular. La cocaína reduce el flujo sanguíneo y puede provocar el estrechamiento de las arterias.

Medicamentos preventivos

Si has sufrido un accidente cerebrovascular isquémico o un accidente isquémico transitorio, el médico puede recomendarte medicamentos para ayudar a reducir el riesgo de sufrir otro. Algunos de ellos son:

  • Medicamentos antiagregantes plaquetarios. Las plaquetas son células de la sangre que generan coágulos. Los medicamentos antiagregantes plaquetarios hacen que estas células sean menos adherentes y que haya menos probabilidades de que se coagulen. El medicamento antiagregante plaquetario que más se utiliza es la aspirina. El médico puede ayudarte a determinar la dosis adecuada de aspirina.

    También puede considerar recetarte Aggrenox, una combinación de una dosis baja de aspirina y del medicamento antiagregante plaquetario dipiridamol, para reducir el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. Si la aspirina no previene los accidentes isquémicos transitorios o accidentes cerebrovasculares, o si no puedes tomar aspirina, el médico podrá recetar en su lugar un medicamento antiagregante plaquetario como clopidogrel (Plavix).

  • Anticoagulantes. Estos medicamentos, que comprenden la heparina y la warfarina (Coumadin), reducen la coagulación de la sangre. La heparina actúa con rapidez y se puede utilizar durante un breve período en el hospital. La warfarina actúa más lentamente y se puede utilizar durante un período más prolongado.

    La warfarina es un poderoso medicamento anticoagulante, por lo que necesitarás tomarlo exactamente según lo indicado y prestar atención a los efectos secundarios. El médico puede recetarte estos medicamentos si tienes algunos trastornos de coagulación de la sangre, ciertas anomalías arteriales, un ritmo cardíaco anormal u otros problemas cardíacos. Se podrán utilizar otros anticoagulantes más nuevos si el accidente isquémico transitorio o el accidente cerebrovascular fue consecuencia de un ritmo cardíaco anormal.