Descripción general

La polimiositis es una enfermedad inflamatoria poco frecuente que causa debilidad muscular, y, de ese modo, afecta ambos lados del cuerpo. Tener esta enfermedad puede dificultar la capacidad para subir escaleras, pararse después de estar sentado, levantar objetos o alcanzar lugares que estén por encima de la cabeza.

Comúnmente, afecta a adultos de entre 30 y 50 años. Es más frecuente en los afroamericanos que en los blancos, y las mujeres se ven afectadas más a menudo que los hombres. Por lo general, los signos y síntomas aparecen gradualmente, a lo largo de semanas o meses.

Si bien la polimiositis no tiene cura, el tratamiento —que abarca desde medicamentos hasta la fisioterapia— puede mejorar la fuerza y función musculares.

Síntomas

La debilidad muscular asociada con la polimiositis afecta los músculos más cercanos al tronco, como los de la cadera, los muslos, los hombros, la parte superior de los brazos y el cuello. La debilidad afecta tanto al lado izquierdo del cuerpo como al derecho, y suele empeorar de manera progresiva.

Cuándo debes consultar a un médico

Busca atención médica si experimentas debilidad muscular sin causa aparente.

Causas

Si bien no se conoce la causa exacta de la polimiositis, la enfermedad comparte muchas características con trastornos autoinmunitarios, en los que el sistema inmunitario ataca por error los tejidos del propio cuerpo.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer polimiositis es mayor si tienes lupus, artritis reumatoidea, esclerodermia o el síndrome de Sjögren.

Complicaciones

Entre las posibles complicaciones de la polimiositis se encuentran:

  • Dificultad para tragar. Si los músculos del esófago están afectados, es posible que tengas problemas al tragar (disfagia), que, a su vez, puede causar pérdida de peso y malnutrición.
  • Neumonía por aspiración. La dificultad para tragar también puede hacer que aspires alimentos o líquidos, como la saliva, y que estos ingresen a los pulmones (aspiración), lo cual puede derivar en una neumonía.
  • Problemas respiratorios. Si los músculos del pecho están afectados por la enfermedad, es posible que tengas problemas respiratorios, como falta de aire o, en casos más graves, insuficiencia respiratoria.