La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta al movimiento. Se presenta de forma gradual y a veces comienza con temblores prácticamente imperceptibles en solo una mano. Si bien los temblores pueden ser el signo más conocido de la enfermedad de Parkinson, el trastorno frecuentemente causa rigidez o disminución del movimiento.

En los estadios tempranos de la enfermedad de Parkinson, es posible que el rostro manifieste expresiones muy leves o ninguna, o puede que los brazos no se balanceen al caminar. Es posible que el habla se vuelva suave o distorsionada. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran a medida que el trastorno avanza con el tiempo.

Aunque la enfermedad de Parkinson no puede curarse, los medicamentos pueden mejorar notablemente los síntomas. En casos poco frecuentes, el médico puede sugerirte una cirugía para regular determinadas regiones en el cerebro y mejorar los síntomas.

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson pueden variar de una persona a otra. Los primeros signos pueden ser leves y desaparecer sin ser desapercibidos. Los síntomas suelen comenzar en un lado del cuerpo y, por lo general, continúan siendo peores de ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar ambos lados.

Los signos y síntomas del Parkinson pueden ser:

  • Temblores. Por lo general, los temblores comienzan en una extremidad, como la mano o los dedos. Puedes observar que los dedos pulgar e índice se frotan hacia adelante y hacia atrás, lo que se conoce como «temblor de rodamiento de la píldora». Una característica de la enfermedad de Parkinson es el temblor de la mano cuando está relajada (en reposo).
  • Lentitud en el movimiento (bradicinesia). Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede reducir la capacidad de moverte y enlentecer el movimiento, lo que hace que las tareas sencillas sean difíciles y te lleven más tiempo. Los pasos pueden volverse más cortos cuando caminas, o bien te puede resultar difícil levantarte de una silla. Además, es posible que arrastres los pies mientras intentas caminar, lo que dificulta el movimiento.
  • Rigidez muscular. La rigidez muscular puede producirse en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden limitar la amplitud de movimiento y causar dolor.
  • Alteración de la postura y el equilibrio. La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio como resultado de la enfermedad de Parkinson.
  • Pérdida de los movimientos automáticos. La enfermedad de Parkinson puede hacer disminuir tu capacidad de realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o mover los brazos mientras caminas.
  • Cambios en el habla. La enfermedad de Parkinson puede provocar problemas en el habla. Es posible que hables en voz baja o rápidamente, que articules mal o que dudes antes de hablar. La manera de hablar puede volverse más monótona debido a la falta de las inflexiones habituales.
  • Cambios en la escritura. Puede resultarte más difícil escribir, y tu letra puede parecer pequeña.

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si presentas alguno de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson; no solo para que diagnostique la afección, sino también para que descarte otras causas de tus síntomas.

En la enfermedad de Parkinson, ciertas neuronas en el cerebro se descomponen o mueren de manera gradual. Muchos de los síntomas se deben a la pérdida de neuronas que producen un mensajero químico llamado «dopamina». Cuando los niveles de dopamina disminuyen, la actividad cerebral se vuelve anormal y se producen signos de la enfermedad de Parkinson.

Se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, pero varios factores parecen intervenir, como los siguientes:

  • Genes. Los investigadores han identificado mutaciones genéticas específicas que pueden causar la enfermedad de Parkinson, pero son poco frecuentes, salvo en raros casos con muchos familiares afectados por la enfermedad de Parkinson.

    Sin embargo, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de la enfermedad de Parkinson, pero con un riesgo relativamente menor de la enfermedad de Parkinson para cada uno de estos marcadores genéticos.

  • Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson en el futuro, pero el riesgo es relativamente menor.

Los investigadores también han observado que se producen muchos cambios en el cerebro de las personas con la enfermedad de Parkinson, aunque no es claro por qué ocurren estos cambios. Estos cambios son los siguientes:

  • La presencia de cuerpos de Lewy. Las masas de sustancias específicas dentro de las neuronas son marcadores microscópicos de la enfermedad de Parkinson. Estas masas se llaman «cuerpos de Lewy», y los investigadores creen que estos cuerpos aportan un indicio importante de la causa de la enfermedad de Parkinson.
  • La presencia de alfa-sinucleína en los cuerpos de Lewy. Si bien se encuentran muchas sustancias en los cuerpos de Lewy, los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada «alfa-sinucleína (a-sinucleína)». Se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer. Actualmente, esta sustancia es un foco importante entre los investigadores de la enfermedad de Parkinson.

Los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson son:

  • Edad. Es poco frecuente que los adultos jóvenes tengan la enfermedad de Parkinson. Por lo general, comienza en la segunda mitad de la vida o en edad avanzada, y el riesgo aumenta con la edad. Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años.
  • Factor hereditario. Tener un familiar cercano con la enfermedad de Parkinson aumenta las posibilidades de que desarrolles la enfermedad. Sin embargo, tus riesgos aún son bajos, al menos que tengas muchos familiares con la enfermedad de Parkinson.
  • Sexo. Los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Parkinson que las mujeres.
  • Exposición a toxinas. La exposición continua a herbicidas y pesticidas puede implicar un riesgo levemente mayor de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Casi siempre, la enfermedad de Parkinson está acompañada por los siguientes problemas adicionales que se pueden tratar:

  • Dificultades para pensar. Puedes experimentar problemas cognitivos (demencia) y dificultades para pensar, que, en general, se producen en las etapas finales de la enfermedad de Parkinson. Esos problemas cognitivos no responden a los medicamentos.
  • Depresión y cambios emocionales. Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson pueden experimentar depresión. Recibir tratamiento para la depresión puede hacer que sea más fácil manejar otros desafíos de la enfermedad de Parkinson.

    También puedes tener otros cambios emocionales, como miedo, ansiedad o pérdida de la motivación. Los médicos pueden darte medicamentos para tratar estos síntomas.

  • Dificultad para tragar. Puedes manifestar dificultades para tragar a medida que tu enfermedad avanza. Al tragar más lento se puede acumular saliva en la boca, lo que produce babeo.
  • Problemas para dormir y trastorno del sueño. A menudo, las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen problemas de sueño, como levantarse con frecuencia durante toda la noche, levantarse temprano o quedarse dormidos durante el día.

    Las personas también pueden experimentar el trastorno conductual del sueño de movimientos oculares rápidos, que consiste en actuar físicamente los sueños. Los medicamentos pueden ayudar con los problemas de sueño.

  • Problemas en la vejiga. La enfermedad de Parkinson puede causar problemas de vejiga, entre ellos, no poder controlar la orina o tener dificultad para orinar.
  • Estreñimiento. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson manifiestan estreñimiento, principalmente debido a que tienen el tubo digestivo más lento.

También puedes experimentar lo siguiente:

  • Cambios en la presión arterial. Puedes sentirte mareado o aturdido cuando te pones de pie debido a un descenso brusco en la presión arterial (hipotensión ortostática).
  • Disfunción del olfato. Puedes tener problemas con el sentido del olfato. Puedes tener dificultad para identificar ciertos olores o la diferencia entre estos.
  • Fatiga. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson pierden energía y experimentan fatiga, pero no siempre se conoce la causa.
  • Dolor. Muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson sienten dolor, ya sea en zonas específicas del cuerpo o en todo el cuerpo.
  • Disfunción sexual. Algunas personas que padecen la enfermedad de Parkinson notan una disminución del deseo o del desempeño sexual.

Es probable que consultes primero con tu médico de atención primaria. No obstante, se te puede derivar luego a un médico especializado en trastornos del sistema nervioso (neurólogo).

Como suele haber mucho para hablar, es bueno que vayas bien preparado a tu consulta. La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe si es posible. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se te proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado, así que preparar una lista de preguntas de antemano te ayudará a que aproveches tu visita al máximo. Para la enfermedad de Parkinson, algunas preguntas básicas para hacerle a tu médico son las siguientes:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Cómo suele progresar la enfermedad de Parkinson?
  • ¿Con el tiempo necesitaré atención médica a largo plazo?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios suele ocasionar el tratamiento?
  • Si el tratamiento no funciona o deja de funcionar, ¿tengo otras opciones?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer otras durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Los síntomas están presentes todo el tiempo o van y vienen?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que, al parecer, los empeora?

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. El médico capacitado en trastornos del sistema nervioso (neurólogo) diagnosticará la enfermedad de Parkinson conforme a tu historia clínica, un análisis de los signos y síntomas y una exploración física y neurológica.

Es posible que el médico te pida que te realices pruebas, como análisis de sangre, para descartar otros trastornos que puedan estar causando los síntomas.

Es posible que, a fin de descartar otros trastornos, también se recurra a las pruebas de diagnóstico por imágenes, como resonancia magnética, ecografía del cerebro, exploraciones por tomografía computarizada por emisión de fotón único y tomografía por emisión de positrones. Las pruebas de diagnóstico por imágenes no son particularmente útiles para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Además de la examinación, el médico puede indicarte que tomes carbidopa-levodopa, un medicamento para la enfermedad de Parkinson. Posiblemente te administren una dosis suficiente para demostrar el beneficio, ya que las dosis leves por un día o dos no son confiables. La mejora significativa con este medicamento a menudo confirmará tu diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. Es posible que los médicos recomienden consultas de seguimiento con neurólogos capacitados en trastornos del movimiento para evaluar el trastorno y los síntomas con el tiempo y diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson no puede curarse; sin embargo, los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, a veces, de manera significativa. En algunos casos avanzados, se puede recomendar una cirugía.

El médico también puede recomendar cambios en el estilo de vida, en especial el ejercicio aeróbico continuo. En algunos casos, la fisioterapia que se enfoca en el equilibrio y la elongación también es importante. Un logopeda puede ayudarte a mejorar los problemas del habla.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarte a controlar los problemas con el andar, el movimiento y los temblores. Estos medicamentos aumentan o sustituyen la dopamina, una sustancia química de señalización específica (neurotransmisor) del cerebro.

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen bajas concentraciones de dopamina en el cerebro. Sin embargo, la dopamina no puede administrarse directamente, ya que no puede ingresar en el cerebro.

Después de comenzar el tratamiento contra la enfermedad de Parkinson puedes observar una mejora significativa de los síntomas. Sin embargo, con el tiempo los beneficios de los medicamentos suelen disminuir o volverse menos constantes, aunque los síntomas, por lo general, pueden seguir controlándose bastante bien.

Los medicamentos que el médico puede recetarte son:

  • Carbidopa-levodopa. La levodopa, el medicamento más eficaz contra la enfermedad de Parkinson, es una sustancia química que ingresa al cerebro y se convierte en dopamina.

    La levodopa se combina con la carbidopa (Rytary, Sinemet), que evita la conversión prematura de la levodopa en dopamina fuera del cerebro, lo que previene o disminuye los efectos secundarios como las náuseas.

    Los efectos secundarios pueden ser náuseas o aturdimiento (hipotensión ortostática).

    Con los años, a medida que la enfermedad progresa, el beneficio de la levodopa puede volverse menos estable, con una tendencia a sufrir altibajos (dejan de tener efecto).

    Además, puedes experimentar movimientos involuntarios (discinesia) después de tomar dosis más altas de levodopa. Tu médico puede reducir la dosis o ajustar los horarios de las dosis para controlar estos efectos.

  • Infusión de carbidopa-levodopa. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó un medicamento llamado «Duopa» en 2015. Este medicamento está compuesto por carbidopa y levodopa. Sin embargo, se administra a través de una sonda de alimentación que lleva el medicamento en gel directamente al intestino delgado.

    Duopa ha sido elaborado para pacientes en etapas más avanzadas de la enfermedad de Parkinson que aún responden a la carbidopa-levodopa pero que fluctúan mucho en su respuesta. Dado que Duopa se inyecta de manera continua, los niveles en sangre de los dos medicamentos se mantienen constantes.

    La colocación de la sonda requiere de un breve procedimiento quirúrgico. Los riesgos asociados con la sonda son que la sonda se desprenda o que aparezcan infecciones en la zona de infusión.

  • Agonistas de dopamina. A diferencia de la levodopa, los agonistas de dopamina no se transforman en dopamina. En cambio, imitan los efectos de la dopamina en el cerebro.

    Estos medicamentos no son tan eficaces como la levodopa para tratar los síntomas. Sin embargo, duran más tiempo y pueden usarse con la levodopa para atenuar los efectos a menudo irregulares de la levodopa.

    Los agonistas de la dopamina son el pramipexol (Mirapex), el ropinirol (Requip) y la rotigotina (administrada como un parche, Neupro). Un agonista de dopamina inyectable de acción rápida, la apomorfina (Apokyn), se usa para proporcionar un alivio rápido.

    Algunos de los efectos secundarios de los agonistas de la dopamina son similares a los efectos secundarios de la carbidopa-levodopa, aunque también comprenden alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como hipersexualidad, adicción al juego y gran apetito. Si tomas estos medicamentos y te comportas de una manera inusual para ti, consulta con el médico.

  • Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Estos medicamentos son la selegilina (Eldepryl, Zelapar) y la rasagilina (Azilect). Ayudan a evitar la disolución de la dopamina en el cerebro inhibiendo la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Esta enzima metaboliza la dopamina en el cerebro. Los efectos secundarios pueden comprender náuseas o insomnio.

    Cuando se agregan a la carbidopa-levodopa, estos medicamentos aumentan el riesgo de alucinaciones.

    Estos medicamentos no suelen usarse en combinación con la mayoría de los antidepresivos o ciertos narcóticos debido a las reacciones potencialmente graves, aunque poco frecuentes. Consulta con el médico antes de tomar cualquier otro medicamento con un inhibidor de la enzima monoamino oxidasa tipo B.

  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT). La entacapona (Comtan) es el principal medicamento de esta clase. Este medicamento prolonga moderadamente el efecto de la terapia con levodopa bloqueando una enzima que disuelve la dopamina.

    Los efectos secundarios, como un mayor riesgo de movimientos involuntarios (discinesias), aparecen principalmente por un efecto potenciado de la levodopa. Otros efectos secundarios son diarrea u otros efectos secundarios potenciados de la levodopa.

    La tolcapona (Tasmar) es otro inhibidor de la catecol-O-metiltransferasa que suele recetarse en muy pocos casos debido al riesgo de daño e insuficiencia renales graves.

  • Anticolinérgicos. Estos medicamos se usaron durante muchos años para ayudar a controlar el temblor asociado con la enfermedad de Parkinson. Actualmente se dispone de varios medicamentos anticolinérgicos, como la benztropina (Cogentin) o el trihexifenidilo.

    Sin embargo, sus beneficios moderados suelen ser contrarrestados por efectos secundarios como alteración de la memoria, confusión, alucinaciones, estreñimiento, sequedad en la boca y problemas para orinar.

  • Amantadina. Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en la etapa temprana. También puede administrarse con la terapia de carbidopa-levodopa durante las etapas finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios (discinesias) inducidos por la carbidopa-levodopa.

    Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

Procedimientos quirúrgicos

  • Estimulación cerebral profunda. En la estimulación cerebral profunda, los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho cerca de la clavícula que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

  • Para tratar tu afección, el médico puede ajustar la configuración según sea necesario. La cirugía conlleva riesgos, como infecciones, accidente cerebrovascular o hemorragia cerebral. Algunas personas tienen problemas con el sistema de estimulación cerebral profunda o tienen complicaciones debido a la estimulación, y el médico podría tener que ajustar o reemplazar algunas partes del sistema.

    La estimulación cerebral profunda suele ofrecerse con más frecuencia a las personas con estado avanzado de la enfermedad de Parkinson que tienen respuestas inestables a la medicación (levodopa). La estimulación cerebral profunda puede estabilizar las fluctuaciones de los medicamentos, reducir o detener los movimientos involuntarios (discinesias), reducir los temblores, disminuir la rigidez y mejorar los movimientos lentos.

    La estimulación cerebral profunda es eficaz para controlar las respuestas erráticas y fluctuantes a la levodopa, o bien para controlar las discinesias que no mejoran con los ajustes de los medicamentos.

    Sin embargo, la estimulación cerebral profunda no es útil para los problemas que no responden a la terapia con levodopa que no sean temblores. La estimulación cerebral profunda puede controlar los temblores incluso si no responden bien a la levodopa.

    Si bien la estimulación cerebral profunda puede brindar un beneficio sostenido para los síntomas de la enfermedad de Parkinson, no evita que avance.

Si te han diagnosticado la enfermedad de Parkinson, tendrás que trabajar estrechamente con el médico para encontrar un plan de tratamiento que te ofrezca el mayor alivio de los síntomas con los mínimos efectos secundarios. Ciertos cambios en el estilo de vida también pueden ayudar a convivir mejor con la enfermedad de Parkinson.

Alimentación saludable

Si bien no se ha comprobado que un alimento o una combinación de alimentos en especial ayuden con la enfermedad de Parkinson, ciertos alimentos pueden aliviar algunos de los síntomas. Por ejemplo, comer alimentos con alto contenido de fibra y beber una cantidad adecuada de líquidos puede ayudar a evitar el estreñimiento, que es frecuente en la enfermedad de Parkinson.

Una dieta equilibrada también brinda nutrientes, como ácidos grasos omega 3, que pueden ser beneficiosos para las personas con la enfermedad de Parkinson.

Ejercicio

El ejercicio puede aumentar la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio. El ejercicio también aumenta el bienestar y reduce la depresión o la ansiedad.

El médico podría sugerir que trabajes con un fisioterapeuta para aprender un programa de ejercicios adecuado para ti. También puedes probar ejercicios como caminar, nadar, hacer tareas de jardinería, bailar, hacer aquaeróbic o ejercicios de elongación.

La enfermedad de Parkinson puede alterar el sentido del equilibrio, lo que hace que sea difícil caminar a una marcha normal. El ejercicio puede mejorar el equilibrio. Estas sugerencias también pueden ayudarte:

  • Intenta no moverte demasiado rápido.
  • Al caminar, trata de apoyar primero el talón en el suelo.
  • Si notas que estás arrastrando los pies, detente y controla tu postura. Es mejor pararse derecho.
  • Mientras caminas, mira hacia adelante, no directamente hacia abajo.

Cómo evitar las caídas

En las etapas finales de la enfermedad, puedes caerte con más facilidad. De hecho, puedes perder el equilibrio con un pequeño empujón o tropiezo. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarte:

  • Gira en U en lugar de girar el cuerpo sobre los pies.
  • Distribuye el peso de manera uniforme entre los dos pies, y no te inclines.
  • Evita cargar objetos mientras caminas.
  • Evita caminar hacia atrás.

Actividades de la vida diaria

Las actividades de la vida diaria, como vestirse, comer, bañarse y escribir, pueden ser difíciles para las personas con la enfermedad de Parkinson. Un terapeuta ocupacional puede mostrarte técnicas para facilitarte la vida diaria.

Algunos tipos de medicina alternativa que pueden ayudar con la enfermedad de Parkinson son:

  • Coenzima Q10. Las primeras investigaciones sugirieron que las dosis altas de la coenzima Q10 (un suplemento ya disponible) puede ser beneficioso para las personas en los primeros estadios de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los beneficios parecen depender de si se toma el suplemento durante 16 meses o más.
  • Masajes. La masoterapia puede reducir la tensión muscular y promover la relajación. No obstante, estos servicios no suelen estar cubiertos por los seguros médicos.
  • Acupuntura. Durante una sesión de acupuntura, un médico capacitado inserta pequeñas agujas en muchos puntos específicos del cuerpo, lo que puede reducir el dolor.
  • Taichí. El taichí, una forma ancestral de ejercicios chinos, emplea movimientos lentos y fluidos que pueden mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza muscular. El taichí también puede evitar caídas. Varias formas de taichí están diseñadas para personas de cualquier edad o estado físico.

    Un estudio demostró que el taichí puede mejorar el equilibrio en las personas con enfermedad de Parkinson de leve a moderada más que los ejercicios de estiramiento y resistencia.

  • Yoga. En yoga los movimientos y las poses suaves de estiramiento pueden mejorar la flexibilidad y el equilibrio. Puedes modificar la mayoría de las poses para que se adapten a tus capacidades físicas.
  • Técnica Alexander. Esta técnica, que se centra en la postura muscular, el equilibrio y la conciencia sobre cómo usas los músculos, puede reducir la tensión y el dolor muscular.
  • Meditación. En la meditación, reflexionas en silencio y centras tu mente sobre una idea o imagen. La meditación puede reducir el estrés y el dolor e incrementar tu sensación de bienestar.
  • Musicoterapia o terapia de arte. La musicoterapia o terapia de arte puede ayudar a relajarte. La musicoterapia ayuda a algunas personas con la enfermedad de Parkinson a mejorar su marcha y su habla. Participar en una terapia de arte, como pintura o cerámica, puede mejorar tu estado de ánimo y ayudar a relajarte.
  • Terapia con mascotas. Tener un perro o un gato puede aumentar tu flexibilidad y movimiento y mejorar tu salud emocional.

Vivir con una enfermedad crónica puede ser difícil, y es normal sentirse enojado, deprimido o desanimado a veces. La enfermedad de Parkinson, en particular, puede ser totalmente frustrante, ya que caminar, hablar e incluso comer se vuelven actividades más difíciles y requieren más tiempo.

La depresión es frecuente en personas que padecen la enfermedad de Parkinson. Pero los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a aliviar los síntomas de la depresión. Por eso, debes hablar con el médico si te sientes triste o desesperanzado de forma constante.

Si bien los amigos y la familia pueden ser los mejores aliados, la comprensión de las personas que saben por lo que estás pasando puede ser especialmente útil. Los grupos de apoyo no son para cualquiera. Sin embargo, para muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson y sus familias, los grupos de apoyo pueden ser un buen recurso para conocer información práctica sobre la enfermedad.

Además, los grupos ofrecen un lugar para que conozcas a personas que están atravesando situaciones similares y pueden apoyarte.

Para conocer acerca de los grupos de apoyo en tu comunidad, consulta con el médico, un asistente social de la enfermedad de Parkinson o un enfermero de salud pública local. O comunícate con la National Parkinson Foundation (Fundación Nacional de Parkinson) o la American Parkinson Disease Association (Asociación Estadounidense de la enfermedad de Parkinson).

Tú y tu familia pueden beneficiarse de hablar con un profesional de la salud mental (psicólogo) o asistente social capacitado en el trabajo con personas que padecen trastornos crónicos.

Debido a que se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, tampoco se conocen los métodos probados para evitar la enfermedad. Sin embargo, algunas investigaciones han mostrado que la cafeína (que se encuentra en el café, el té y las bebidas cola) pueden disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. El té verde también puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Algunas investigaciones han mostrado que el ejercicio aeróbico regular puede disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

July 07, 2015