Diagnóstico

Si tu IMC está en el nivel de obesidad, el proveedor de atención médica, generalmente, revisará tus antecedentes médicos minuciosamente, te realizará una exploración física y te recomendará algunas pruebas.

Por lo general, estos exámenes y pruebas comprenden los siguientes:

  • Elaborar tus antecedentes médicos. Es posible que el médico revise tus antecedentes de peso, esfuerzos para adelgazar, hábitos de ejercicio, patrones alimenticios, otras enfermedades que hayas tenido, medicamentos, niveles de estrés y otras cuestiones sobre tu salud. Tu médico también podría revisar los antecedentes médicos de tu familia para saber si tienes una predisposición a determinadas enfermedades.
  • Una exploración física general. Esto también implica medir tu estatura; verificar tus signos vitales, como frecuencia cardíaca, presión arterial y temperatura; escuchar el corazón y los pulmones; y examinar el abdomen.
  • Calcular tu IMC. El médico verificará tu índice de masa corporal (IMC) para determinar tu nivel de obesidad. Esto debería hacerse al menos una vez al año. Tu IMC también ayuda a determinar tu riesgo de salud general y el tratamiento que podría ser adecuado.
  • Medir la circunferencia de la cintura. La grasa almacenada alrededor de la cintura, a veces denominada «grasa visceral o abdominal», podría aumentar tu riesgo de contraer enfermedades, como diabetes o enfermedad cardíaca, en mayor medida. Las mujeres con una medición de cintura (circunferencia) superior a 35 pulgadas (80 cm) y los hombres con una medición de cintura superior a 40 pulgadas (102 cm) podrían tener más riesgos para la salud que las personas con mediciones de cintura más pequeñas. Al igual que con la medición del IMC, la circunferencia de la cintura debería realizarse al menos una vez al año.
  • Controlar otros problemas de salud. Si tienes problemas de salud conocidos, tu médico los evaluará. Tu médico también verificará otros problemas de salud posibles, como presión arterial alta y diabetes.
  • Análisis de sangre. Las pruebas que te realices dependerán de tu salud, de tus factores de riesgo y de los síntomas actuales que estés teniendo. Las pruebas pueden consistir en análisis de colesterol, prueba de la función hepática, glucosa en ayunas, análisis de tiroides, entre otras. El médico también te puede recomendar algunos exámenes del corazón, como un electrocardiograma.

Reunir toda esta información los ayudará a ti y al médico a determinar cuánto peso debes perder y qué problemas de salud o riesgos tienes actualmente. Esto servirá para guiar las decisiones del tratamiento.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento contra la obesidad es alcanzar y mantener un peso saludable. Es posible que tengas que trabajar con un equipo de profesionales de salud —entre ellos, un dietista, un consejero de comportamiento o un especialista en obesidad— que te ayude a comprender y a cambiar tus hábitos de alimentación y de actividad física.

El objetivo inicial del tratamiento suele ser un adelgazamiento moderado (del 3 al 5 por ciento de tu peso total). Esto significa que si pesas 200 libras (91 kg) y estás obeso según el índice de masa corporal, solo tendrías que bajar alrededor de 6 a 10 libras (de 2,7 kg a 4,5 kg) para que tu salud empiece a mejorar. Sin embargo, cuanto más peso pierdas, mayores serán los beneficios.

Todos los programas para adelgazar requieren cambios en tus hábitos alimentarios y un aumento de la actividad física. Los métodos de tratamiento más adecuados para ti dependen de tu grado de obesidad, tu salud general y tu buena disposición para participar en un plan de adelgazamiento.

Las siguientes son otras herramientas de tratamiento:

  • Cambios en la dieta
  • Ejercicio y actividad física
  • Cambios en el comportamiento
  • Medicamentos con receta para adelgazar
  • Cirugía para bajar de peso

Cambios en la dieta

Reducir las calorías y adoptar hábitos de alimentación más saludables es fundamental para superar la obesidad. Aunque puedes bajar de peso rápidamente al principio, el adelgazamiento lento y constante a largo plazo se considera la manera más segura de bajar de peso y el mejor modo de no volver a aumentar de peso.

Evita las dietas drásticas y poco realistas, como las dietas «relámpago», porque es probable que te no ayuden a mantener un peso bajo a largo plazo.

Prepárate para participar en un programa integral de adelgazamiento durante, al menos, seis meses y, en una etapa de mantenimiento de un programa, durante, al menos, un año para aumentar tus posibilidades de éxito de bajar de peso.

No existe una dieta perfecta para bajar de peso. Elige una que incluya alimentos saludables y que creas que te resultará. Los cambios en la dieta para tratar la obesidad consisten en lo siguiente:

  • Reducir las calorías. La clave para adelgazar es reducir la cantidad de calorías que ingieres. Junto con tus proveedores de atención médica, puedes revisar tus hábitos de alimentos y de bebidas para saber cuántas calorías consumes normalmente y cómo puedes reducirlas. Tú y el médico pueden decidir cuántas calorías tienes que ingerir por día para bajar de peso, pero la cantidad normal es de 1200 a 1500 calorías para las mujeres y entre 1500 y 1800 para los hombres.
  • Sentirte satisfecho comiendo menos. El concepto de densidad energética puede ayudarte a satisfacer el hambre con menos calorías. Todos los alimentos tienen una determinada cantidad de calorías para una cierta cantidad (volumen). Algunos alimentos —como los postres, los dulces, las grasas y los alimentos procesados— tienen una densidad energética alta. Esto quiere decir que un volumen pequeño de ese alimento tiene muchas calorías. Por el contrario, otros alimentos, como las frutas y los vegetales, tienen una densidad energética menor. Estos alimentos te permiten comer porciones más grandes, pero menos calorías. Al comer porciones más grandes de alimentos que tienen menos calorías, reduces la sensación de hambre, consumes menos calorías y te sientes mejor con la comida, lo que aumenta la sensación de bienestar general.
  • Elegir opciones más saludables. Para que tu dieta sea más saludable, come más alimentos vegetales, como frutas, verduras e hidratos de carbono provenientes de granos integrales. Además, elige fuentes magras de proteínas —como frijoles, lentejas y soja— y carnes magras. Si te gusta el pescado, trata de comerlo dos veces por semana. Limita la sal y el azúcar agregada. Elige lácteos con bajo contenido de grasa. Come pequeñas cantidades de grasa y asegúrate de que provengan de fuentes saludables para el corazón, como los aceites de oliva, la canola y los frutos secos.
  • Restringe ciertos alimentos. Determinadas dietas limitan la cantidad de un grupo de alimentos en particular, como los alimentos que tienen un contenido alto de hidratos de carbono o de grasa. Pregúntale a tu médico qué planes dietéticos han resultado eficaces y cuáles podrían resultarte útiles. Las bebidas endulzadas con azúcar son una manera segura de consumir más calorías que lo deseado, por lo que limitarlas o eliminarlas por completo es una buena idea para empezar a reducir el consumo de calorías.
  • Reemplazos alimentarios. Estos planes sugieren que reemplaces una o dos comidas por sus productos —por ejemplo, batidos o barritas de bajas calorías—, así como que comas tentempiés saludables y que hagas una tercera comida equilibrada, con un contenido bajo de grasas y de calorías. Este tipo de dieta puede ayudarte a adelgazar a corto plazo. Sin embargo, ten en cuenta que estas dietas probablemente no te enseñen a cambiar tu estilo de vida general, por lo que es posible que tengas que mantenerlas durante más tiempo para no volver a aumentar de peso.

Desconfía de las soluciones rápidas. Las dietas de moda que prometen un adelgazamiento rápido y fácil pueden ser tentadoras. Pero la realidad es que no existen alimentos mágicos ni soluciones rápidas. Las dietas de moda pueden ayudar a corto plazo, pero los resultados a largo plazo no parecen ser mejores que los de otras dietas.

De manera similar, puedes adelgazar con una dieta relámpago, pero es probable que recuperes el peso perdido cuando termines la dieta. Para bajar de peso y no recuperarlo, tienes que adoptar hábitos de alimentación saludables que puedas mantener con el tiempo.

Ejercicio y actividad física

Aumentar la actividad física o el ejercicio es una parte fundamental del tratamiento contra la obesidad. La mayoría de las personas que bajan de peso y logran mantenerlo durante más de un año hacen ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.

Para aumentar tu nivel de actividad:

  • Haz ejercicio. Las personas con sobrepeso u obesidad deben hacer al menos 150 minutos por semana de actividad física de intensidad moderada para no seguir aumentando de peso o para mantener la pérdida de una cantidad modesta de peso. Para lograr un adelgazamiento más significativo, es posible que tengas que hacer 300 minutos o más de ejercicio por semana. Es probable que necesites aumentar progresivamente la cantidad de ejercicio a medida que mejoran tu resistencia y estado físico.
  • Mantente en movimiento. Aunque el ejercicio aeróbico es la manera más eficiente de quemar calorías y perder el exceso de peso, todo movimiento adicional ayuda a quemar calorías. Hacer cambios simples en tu día puede significar grandes beneficios. Estaciona más lejos de la entrada a las tiendas, acelera las tareas domésticas, ocúpate del jardín, levántate y muévete periódicamente, y usa un podómetro para saber cuántos pasos realmente das en el transcurso del día.

Cambios en el comportamiento

Un programa de modificación del comportamiento puede ayudarte a hacer cambios en tu estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido. Entre los pasos a seguir, tendrás que analizar tus hábitos actuales para saber qué factores, tensiones o situaciones pueden haber contribuido a tu obesidad.

Todas las personas son distintas y tienen obstáculos diferentes para controlar su peso, como la falta de tiempo para hacer ejercicio o las comidas tarde por la noche. Adapta tus cambios de comportamiento a tus circunstancias personales.

La modificación del comportamiento, a veces llamada «terapia conductual», puede abarcar:

  • Asesoramiento psicológico. La terapia o las intervenciones con profesionales especializados en salud mental u otros pueden ayudarte a afrontar los problemas emocionales y de comportamiento relacionados con la comida. La terapia puede ayudarte a comprender por qué comes de más y a aprender formas saludables de enfrentar la ansiedad. Además, podrás aprender a supervisar tu dieta y actividad física, a comprender los desencadenantes que te llevan a comer y a afrontar los antojos. La terapia puede ser individual o grupal. Los programas más intensivos (que abarcan de 12 a 26 sesiones al año) pueden ser más útiles para alcanzar tus metas de adelgazamiento.
  • Grupos de apoyo. Encontrarás camaradería y comprensión en los grupos de apoyo donde otras personas comparten dificultades similares con la obesidad. Consulta con tu médico, hospitales locales o programas comerciales de adelgazamiento para saber cuáles son los grupos de apoyo en tu zona, como Weight Watchers.

Medicamentos con receta para adelgazar

Para bajar de peso, hace falta una dieta saludable y ejercicio regular. Pero en algunas situaciones, los medicamentos con receta para adelgazar pueden ayudar.

Ten en cuenta que estos medicamentos están pensados para usarse junto con dieta, ejercicio y cambios en el comportamiento, no para reemplazarlos. Si no haces estos otros cambios en tu vida, es poco probable que la medicación funcione.

Tu médico puede recomendarte medicamentos para adelgazar si no te han funcionado otros métodos y si cumples con uno de los siguientes criterios:

  • Tu índice de masa corporal (IMC) es de 30 o más
  • Tu IMC es de más de 27 y además tienes complicaciones médicas debidas a la obesidad, como diabetes, presión arterial alta o apnea del sueño

Antes de elegir un medicamento para ti, el médico analizará tus antecedentes de salud y los posibles efectos secundarios del medicamento. Las mujeres embarazadas, las personas que toman determinados medicamentos o las que tienen enfermedades crónicas no pueden tomar algunos medicamentos para adelgazar.

Los medicamentos que se recetan habitualmente para adelgazar son orlistat (Xenical), lorcaserina (Belviq), fentermina y topiramato (Qsymia), bupropión y naltrexona (Contrave), y liraglutida (Saxenda).

Tendrás que tener supervisión médica minuciosa mientras tomes un medicamento con receta para adelgazar. Además, ten en cuenta que un medicamento para adelgazar puede no funcionar para todas las personas, y que sus efectos pueden disminuir con el tiempo. Cuando dejas de tomar un medicamento para adelgazar, puedes recuperar una gran parte del peso que perdiste, o todo.

Cirugía para bajar de peso

En algunos casos, la cirugía para bajar de peso, también llamada «cirugía bariátrica», puede ser una opción. La cirugía para bajar de peso limita la cantidad de comida que puedes ingerir cómodamente, disminuye la absorción de alimentos y calorías, o ambas opciones. Aunque la cirugía para bajar de peso ofrece la mejor oportunidad de perder una mayor cantidad de peso, puede implicar riesgos graves.

La cirugía para bajar de peso en caso de obesidad puede considerarse si ya has probado otros métodos para adelgazar que no han funcionado y si se cumplen las siguientes condiciones:

  • Sufres de obesidad extrema (IMC de 40 o más)
  • Tu índice de masa corporal está entre 35 y 39,9 y también padeces un problema de salud grave relacionado con el peso, como diabetes o presión arterial alta
  • Asumes el compromiso de hacer los cambios de estilo de vida necesarios para que funcione la cirugía

La cirugía no garantiza que vayas a perder todo el exceso de peso ni que mantengas tu nuevo peso a largo plazo. El éxito del adelgazamiento después de la cirugía depende de tu compromiso para hacer cambios de por vida en tus hábitos de alimentación y ejercicio.

La cirugía no garantiza que vayas a perder todo el exceso de peso ni que mantengas tu nuevo peso a largo plazo. El éxito del adelgazamiento después de la cirugía depende de tu compromiso para hacer cambios de por vida en tus hábitos de alimentación y ejercicio.

Algunas de las cirugías frecuentes para bajar de peso son:

  • Cirugía de bypass gástrico. En el bypass gástrico (bypass gástrico en Y de Roux), el cirujano crea un pequeño saco en la parte superior del estómago. Luego, corta el intestino delgado a poca distancia por debajo de la parte principal del estómago y lo conecta al nuevo saco. La comida y los líquidos fluyen directamente del saco a esta parte del intestino, omitiendo la mayor parte del estómago.
  • Cirugía laparoscópica de banda gástrica ajustable. En este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una banda inflable. Al ajustar la banda como un cinturón, el cirujano crea un pequeño canal entre los dos sacos. La banda evita que la abertura se expanda y, por lo general, está diseñada para quedar colocada en forma permanente.
  • Derivación biliopancreática con cruce duodenal. En el comienzo del procedimiento, el cirujano retira gran parte del estómago. Deja la válvula que permite el paso de la comida hacia el intestino delgado, y también conserva la primera parte del intestino delgado (duodeno). Luego, el cirujano cierra la sección media del intestino y conecta la última parte directamente al duodeno. La sección de intestino separada vuelve a conectarse al final del intestino para permitir que la bilis y los jugos digestivos fluyan a esta parte del intestino.
  • Manga gástrica. En este procedimiento, se retira parte del estómago y se crea un reservorio más pequeño para la comida. Es una cirugía menos complicada que el bypass gástrico o la derivación biliopancreática con cruce duodenal.

Otros tratamientos

El bloqueo del nervio vago es otro tratamiento para la obesidad. Consiste en implantar un dispositivo debajo de la piel del abdomen que envía impulsos eléctricos intermitentes al nervio vago abdominal, que indica al cerebro cuándo el estómago se siente vacío o lleno. Esta nueva tecnología fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) en 2014 para su uso en adultos que no han podido bajar de peso con un programa de adelgazamiento y que tienen un IMC entre 35 y 45 y al menos un trastorno relacionado con la obesidad, como diabetes tipo 2.

Cómo evitar volver a engordar después de un tratamiento para la obesidad

Por desgracia, es frecuente volver a aumentar de peso independientemente de los métodos de tratamiento para la obesidad que pruebes. Si tomas medicamentos para adelgazar, es probable que vuelvas a aumentar de peso al dejar de tomarlos. Incluso puedes volver a engordar después de una cirugía para bajar de peso si sigues comiendo de más o si comes demasiados alimentos con alto contenido calórico. Pero eso no significa que los esfuerzos para bajar de peso sean en vano.

Una de las mejores maneras de no volver a aumentar el peso que has perdido es hacer actividad física regularmente. Intenta hacer 60 minutos de actividad por día.

Realiza un seguimiento de tu actividad física si esto te ayuda a seguir motivado y por buen camino. A medida que adelgazas y mejora tu salud, habla con tu médico sobre qué otras actividades puedes realizar y, si corresponde, cómo dar nuevo impulso a tu actividad y ejercicio.

Es posible que siempre tengas que mantenerte atento a tu peso. Combinar una dieta más saludable con más actividad física en forma práctica y sostenible es la mejor manera de no volver a aumentar el peso que perdiste a largo plazo.

Tómate el proceso de adelgazamiento y mantenimiento de peso un día a la vez y usa recursos de apoyo que te ayuden a garantizar el éxito. Encuentra una manera saludable de vivir que puedas mantener a largo plazo.

Dietary changes

Reducing calories and practicing healthier eating habits are vital to overcoming obesity. Although you may lose weight quickly at first, steady weight loss over the long term is considered the safest way to lose weight and the best way to keep it off permanently.

Avoid drastic and unrealistic diet changes, such as crash diets, because they're unlikely to help you keep excess weight off for the long term.

Plan to participate in a comprehensive weight-loss program for at least six months and in the maintenance phase of a program for at least a year to boost your odds of weight-loss success.

There is no best weight-loss diet. Choose one that includes healthy foods that you feel will work for you. Dietary changes to treat obesity include:

  • Cutting calories. The key to weight loss is reducing how many calories you take in. The first step is to review your typical eating and drinking habits to see how many calories you normally consume and where you can cut back. You and your doctor can decide how many calories you need to take in each day to lose weight, but a typical amount is 1,200 to 1,500 calories for women and 1,500 to 1,800 for men.
  • Feeling full on less. Some foods — such as desserts, candies, fats and processed foods — contain a large amount of calories for a small portion. In contrast, fruits and vegetables provide a larger portion size with fewer calories. By eating larger portions of foods that have fewer calories, you reduce hunger pangs, take in fewer calories and feel better about your meal, which contributes to how satisfied you feel overall.
  • Making healthier choices. To make your overall diet healthier, eat more plant-based foods, such as fruits, vegetables and whole-grain carbohydrates. Also emphasize lean sources of protein — such as beans, lentils and soy — and lean meats. If you like fish, try to include fish twice a week. Limit salt and added sugar. Eat small amounts of fats, and make sure they come from heart-healthy sources, such as olive, canola and nut oils.
  • Restricting certain foods. Certain diets limit the amount of a particular food group, such as high-carbohydrate or full-fat foods. Ask your doctor which diet plans have been found effective and which might be helpful for you. Drinking sugar-sweetened beverages is a sure way to consume more calories than you intended, and limiting these drinks or eliminating them altogether is a good place to start cutting calories.
  • Meal replacements. These plans suggest that you replace one or two meals with their products — such as low-calorie shakes or meal bars — and eat healthy snacks and a healthy, balanced third meal that's low in fat and calories. In the short term, this type of diet can help you lose weight. Keep in mind that these diets likely won't teach you how to change your overall lifestyle, though, so you may have to keep this up if you want to keep your weight off.

Be wary of quick fixes. You may be tempted by fad diets that promise fast and easy weight loss. The reality, however, is that there are no magic foods or quick fixes. Fad diets may help in the short term, but the long-term results don't appear to be any better than other diets.

Similarly, you may lose weight on a crash diet, but you're likely to regain it when you stop the diet. To lose weight — and keep it off — you have to adopt healthy-eating habits that you can maintain over time.

Exercise and activity

Increased physical activity or exercise is an essential part of obesity treatment. Most people who are able to maintain their weight loss for more than a year get regular exercise, even simply walking.

To boost your activity level:

  • Exercise. People with obesity need to get at least 150 minutes a week of moderate-intensity physical activity to prevent further weight gain or to maintain the loss of a modest amount of weight. To achieve more-significant weight loss, you may need to exercise 300 minutes or more a week. You probably will need to gradually increase the amount you exercise as your endurance and fitness improve.
  • Keep moving. Even though regular aerobic exercise is the most efficient way to burn calories and shed excess weight, any extra movement helps burn calories. Making simple changes throughout your day can add up to big benefits. Park farther from store entrances, rev up your household chores, garden, get up and move around periodically, and wear a pedometer to track how many steps you actually take over the course of a day. A nice recommended goal is to try to reach 10,000 steps every day. Gradually increase the amount of steps to reach that goal.

Behavior changes

A behavior modification program can help you make lifestyle changes and lose weight and keep it off. Steps to take include examining your current habits to find out what factors, stresses or situations may have contributed to your obesity.

Everyone is different and has different obstacles to managing weight, such as a lack of time to exercise or late-night eating. Tailor your behavior changes to address your individual concerns.

Behavior modification, sometimes called behavior therapy, can include:

  • Counseling. Talking with a mental health professional can help you address emotional and behavioral issues related to eating. Therapy can help you understand why you overeat and learn healthy ways to cope with anxiety. You can also learn how to monitor your diet and activity, understand eating triggers, and cope with food cravings. Counseling can be one-on-one or in a group. More-intensive programs — those that include 12 to 26 sessions a year — may be more helpful in achieving your weight-loss goals.
  • Support groups. You can find camaraderie and understanding in support groups where others share similar challenges with obesity. Check with your doctor, local hospitals or commercial weight-loss programs for support groups in your area.

Prescription weight-loss medication

Losing weight requires a healthy diet and regular exercise. But in certain situations, prescription weight-loss medication may help.

Keep in mind, though, that weight-loss medication is meant to be used along with diet, exercise and behavior changes, not instead of them. The main purpose of weight-loss medications, also known as anti-obesity medications, is to help you to stick to a low-calorie diet by stopping the hunger and lack of fullness signals that appear when trying to lose weight.

Your doctor may recommend weight-loss medication if other diet and exercise programs haven't worked and you meet one of these criteria:

  • Your body mass index (BMI) is 30 or greater
  • Your BMI is greater than 27, and you also have medical complications of obesity, such as diabetes, high blood pressure or sleep apnea

Before selecting a medication for you, your doctor will consider your health history, as well as possible side effects. Some weight-loss medications can't be used by women who are pregnant or by people who take certain medications or have chronic health conditions.

Anti-obesity medications approved by the Food and Drug Administration (FDA) include:

  • Orlistat (Alli, Xenical)
  • Lorcaserin (Belviq)
  • Phentermine and topiramate (Qsymia)
  • Bupropion and naltrexone (Contrave)
  • Liraglutide (Saxenda, Victoza)

You'll need close medical monitoring while taking a prescription weight-loss medication. Also, keep in mind that a weight-loss medication may not work for everyone, and the effects may wane over time. When you stop taking a weight-loss medication, you may regain much or all of the weight you lost.

Endoscopic procedures for weight loss

These types of procedures don't require any incisions in your skin. After you receive anesthesia, flexible tubes and tools are inserted through your mouth and down your throat into your stomach.

There are several different types of endoscopic procedures used for weight loss. One procedure involves placing stitches in your stomach to reduce its size and the amount of food you can comfortably consume. In another endoscopic procedure, doctors insert a small balloon into your stomach. The balloon is filled with water to reduce the amount of space available in your stomach. This helps you feel fuller faster.

These procedures are usually approved for people with BMIs of 30 or above when diet and exercise alone have not been successful. The expected weight loss varies among procedures from 5% to 20% of total body weight loss.

Weight-loss surgery

In some people, weight-loss surgery, also called bariatric surgery, is an option. Weight-loss surgery limits the amount of food you're able to comfortably eat or decreases the absorption of food and calories, or it does both. While weight-loss surgery offers the best chance of losing the most weight, it can pose serious risks.

Weight-loss surgery for obesity may be considered if you have tried other methods to lose weight that haven't worked and:

  • You have extreme obesity (BMI of 40 or higher)
  • Your BMI is 35 to 39.9, and you also have a serious weight-related health problem, such as diabetes or high blood pressure
  • You're committed to making the lifestyle changes that are necessary for surgery to work

Weight-loss surgery helps some people lose as much as 35% or more of their excess body weight. But weight-loss surgery isn't a miracle obesity cure.

It doesn't guarantee that you'll lose all of your excess weight or that you'll keep it off long term. Weight-loss success after surgery depends on your commitment to making lifelong changes in your eating and exercise habits.

Common weight-loss surgeries include:

  • Gastric bypass surgery. In gastric bypass (Roux-en-Y gastric bypass), the surgeon creates a small pouch at the top of your stomach. The small intestine is then cut a short distance below the main stomach and connected to the new pouch. Food and liquid flow directly from the pouch into this part of the intestine, bypassing most of your stomach.
  • Adjustable gastric banding. In this procedure, your stomach is separated into two pouches with an inflatable band. Pulling the band tight, like a belt, the surgeon creates a tiny channel between the two pouches. The band keeps the opening from expanding and is generally designed to stay in place permanently.
  • Biliopancreatic diversion with duodenal switch. This procedure begins with the surgeon removing a large part of the stomach. The surgeon leaves the valve that releases food to the small intestine and the first part of the small intestine (duodenum). Then the surgeon closes off the middle section of the intestine and attaches the last part directly to the duodenum. The separated section of the intestine is reattached to the end of the intestine to allow bile and digestive juices to flow into this part of the intestine.
  • Gastric sleeve. In this procedure, part of the stomach is removed, creating a smaller reservoir for food. It's a less complicated surgery than gastric bypass or biliopancreatic diversion with duodenal switch.

Other treatments

Vagal nerve blockade is another treatment for obesity. It involves implanting a device under the skin of the abdomen that sends intermittent electrical pulses to the abdominal vagus nerve, which tells the brain when the stomach feels empty or full. This new technology received FDA approval in 2014 for use by adults who have not been able to lose weight with a weight-loss program and who have a BMI of 35 to 45 with at least one obesity-related condition, such as type 2 diabetes.

Preventing weight regain after obesity treatment

Unfortunately, it's common to regain weight no matter what obesity treatment methods you try. If you take weight-loss medications, you'll probably regain weight when you stop taking them. You might even regain weight after weight-loss surgery if you continue to overeat or overindulge in high-calorie foods or high-calorie beverages.

One of the best ways to prevent regaining the weight you've lost is to get regular physical activity. Aim for 45 to 60 minutes a day.

Keep track of your physical activity if it helps you stay motivated and on course. As you lose weight and gain better health, talk to your doctor about what additional activities you might be able to do and, if appropriate, how to give your activity and exercise a boost.

You may always have to remain vigilant about your weight. Combining a healthier diet and more activity in a practical and sustainable manner is the best way to keep the weight you lost off for the long term.

Take your weight loss and weight maintenance one day at a time and surround yourself with supportive resources to help ensure your success. Find a healthier way of living that you can stick with for the long term.

Estilo de vida y remedios caseros

Es más probable que tus esfuerzos para superar la obesidad den resultado si sigues las estrategias en tu hogar además del plan de tratamiento formal. Estas pueden ser las siguientes:

  • Aprender acerca de la enfermedad. Informarte sobre la obesidad puede ayudarte a descubrir por qué eres obeso y qué puedes hacer al respecto. Te sentirás con más fuerza para tomar el control y respetar tu plan de tratamiento. Lee libros reconocidos de autoayuda y considera hablar sobre ellos con tu médico o terapeuta.
  • Establecer metas realistas. Cuando necesitas bajar una gran cantidad de peso, es posible que establezcas metas poco realistas, como intentar adelgazar mucho en poco tiempo. No te condenes al fracaso. Establece metas diarias o semanales relativas al ejercicio y al adelgazamiento. Haz pequeños cambios en tu dieta en lugar de intentar cambios drásticos que es probable que no respetes por mucho tiempo.
  • Respetar tu plan de tratamiento. Cambiar un estilo de vida que llevaste por muchos años puede ser difícil. Sé honesto con tu médico, terapeuta o proveedor de atención médica si notas que no estás cumpliendo con tus metas de actividad o alimentación. Podrán trabajar juntos para elaborar nuevas ideas o nuevos enfoques.
  • Conseguir apoyo. Involucra a tu familia y a tus amigos en tus metas para perder peso. Rodéate de personas que te brinden apoyo y que te ayuden en lugar de sabotear tus esfuerzos. Asegúrate de que entiendan lo importante que es adelgazar para tu salud. También podrías unirte a un grupo de apoyo para perder peso.
  • Llevar un registro. Lleva un registro de comidas y actividades. Este registro puede ayudarte a ser responsable de tus hábitos alimentarios y de ejercicio. Podrías identificar un comportamiento que te está limitando o, por el contrario, que te da buenos resultados. También puedes usar tu registro para anotar otros parámetros importantes de tu salud, como por ejemplo tu presión arterial, tus niveles de colesterol y tu estado físico en general.
  • Identificar y evitar desencadenantes de comida. Aléjate de tu deseo de comer haciendo algo positivo, como llamar a un amigo. Practica decir no a los alimentos poco saludables y a las porciones grandes. Come cuando verdaderamente tengas hambre, no solo cuando el reloj dice que es hora de comer.
  • Tomar los medicamentos según las indicaciones. Si tomas medicamentos para adelgazar o para tratar enfermedades relacionadas con la obesidad, como la presión arterial alta o la diabetes, tómalos exactamente según las indicaciones. Si tienes problemas para cumplir con tu programa de medicamentos o si tienes efectos secundarios desagradables, habla con tu médico.

Medicina alternativa

Existen muchos suplementos dietéticos que prometen ayudarte a perder peso rápidamente. Con frecuencia, la efectividad, en particular la efectividad a largo plazo, y la seguridad de estos productos son dudosas.

Los remedios a base de hierbas y las vitaminas y minerales son todos considerados suplementos dietéticos por la Administración de Alimentos y Medicamentos y no se someten al mismo proceso riguroso de evaluación y etiquetado que los medicamentos de venta libre y con receta.

Además, algunas de estas sustancias, incluso los productos etiquetados como «naturales», tienen efectos parecidos a los de las drogas que pueden ser peligrosos. Incluso algunas vitaminas y minerales pueden causar problemas cuando se los toma en cantidades excesivas. Los ingredientes podrían no ser comunes y causar efectos secundarios impredecibles y perjudiciales. Los suplementos dietéticos también pueden provocar interacciones peligrosas con los medicamentos recetados que tomas. Habla con el médico antes de tomar cualquier suplemento dietético.

Las terapias psicosomáticas, tales como acupuntura, meditación a consciencia y yoga, podrían complementar otros tratamientos para la obesidad. Sin embargo, estas terapias en general no han sido bien estudiadas en el tratamiento para adelgazar. Habla con tu médico si te interesa agregar una terapia psicosomática a tu tratamiento.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Habla con tu médico o terapeuta sobre cómo mejorar tu capacidad de enfrentar desafíos o situaciones, y ten en cuenta estos consejos para afrontar la obesidad y los esfuerzos para adelgazar:

  • Diario. Escribe un diario donde puedas expresar dolor, enojo, miedo u otras emociones.
  • Conéctate. No te aísles. Intenta realizar actividades con regularidad y reunirte con familiares o amigos periódicamente.
  • Únete. Únete a un grupo de apoyo para conectarte con otras personas que estén afrontando desafíos similares.
  • Concéntrate. Mantente concentrado en tus objetivos. Superar la obesidad es un proceso constante. Mantente motivado pensando en tus objetivos. Ten presente que eres responsable de controlar tu enfermedad y de trabajar para alcanzar tus objetivos.
  • Relájate. Aprende a relajarte y a controlar el estrés. Aprender a reconocer el estrés y adquirir habilidades para controlarlo y relajarte puede ayudarte a controlar los hábitos de alimentación poco saludables.

Preparación para la consulta

Hablar con tu proveedor de atención médica en forma abierta y honesta sobre tus preocupaciones acerca de tu peso es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud. En algunos casos, este puede derivarte a un especialista en obesidad —si hay uno en la zona donde vives—. También puede derivarte a un consejero del comportamiento, a un dietista o a un especialista en nutrición.

Qué puedes hacer

Es importante que participes activamente en tu atención médica. Una manera de hacerlo es prepararte para la consulta. Piensa en tus necesidades y en las metas del tratamiento. También puedes escribir una lista de preguntas que quieras hacer. Las preguntas pueden ser las siguientes

  • ¿Qué hábitos alimentarios o de actividad física probablemente contribuyen con mis problemas de salud y de aumento de peso?
  • ¿Qué puedo hacer con las dificultades que tengo para controlar mi peso?
  • ¿Tengo otros problemas de salud provocados por la obesidad?
  • ¿Debería consultar a un dietista?
  • ¿Debería consultar a un consejero del comportamiento que se especialice en control de peso?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la obesidad y para mis otros problemas de salud?
  • ¿La cirugía para adelgazar es una opción para mí?

Asegúrate de que el proveedor de atención médica sepa qué afecciones médicas tienes y qué medicamentos, vitaminas o suplementos con receta o de venta libre tomas.

Qué esperar del médico

Durante tu consulta, es probable que el médico u otro proveedor de atención médica te haga varias preguntas acerca de tu peso, alimentación, actividad, estado de ánimo y pensamientos, así como acerca de los síntomas que tienes. Puede hacerte preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuánto pesabas en la escuela secundaria?
  • ¿Qué eventos de tu vida pueden haber estado asociados con tu aumento de peso?
  • ¿Qué y cuánto comes en un día normal?
  • ¿Cuánta actividad física haces en un día normal?
  • ¿En qué períodos de tu vida aumentaste de peso?
  • ¿Qué factores crees que afectan tu peso?
  • ¿Cómo se ve afectada tu vida cotidiana debido a tu peso?
  • ¿Qué dietas o tratamientos intentaste para bajar de peso?
  • ¿Cuáles son tus metas de adelgazamiento?
  • ¿Estás listo para hacer cambios en tu estilo de vida para bajar de peso?
  • ¿Qué crees que te impide bajar de peso?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si tienes tiempo antes de tu consulta programada, puedes prepararte escribiendo un diario de tu dieta durante las dos semanas anteriores a la consulta y registrando cuántos pasos das por día mediante el uso de un cuentapasos (podómetro).

También puedes empezar a tomar decisiones que te ayudarán a bajar de peso, entre ellas las siguientes:

  • Empieza a hacer cambios saludables en tu dieta. Incluye más frutas, vegetales y cereales integrales. Empieza a reducir los tamaños de las porciones.
  • Empieza a aumentar tu nivel de actividad. Intenta levantarte y moverte por tu casa con más frecuencia. Comienza paulatinamente si no estás en forma o si no estás habituado a hacer ejercicio. Incluso una caminata de 10 minutos por día puede ayudar. Si tienes trastornos de la salud, o si eres hombre y tienes más de 40 años o mujer y tienes más de 50 años, espera a hablar con un médico o con un proveedor de atención médica antes de empezar un nuevo programa de ejercicio.

What you can do

Being an active participant in your care is important. One way to do this is by preparing for your appointment. Think about your needs and goals for treatment. Also, write down a list of questions to ask. These questions may include:

  • What eating or activity habits are likely contributing to my health concerns and weight gain?
  • What can I do about the challenges I face in managing my weight?
  • Do I have other health problems that are caused by obesity?
  • Should I see a dietitian?
  • Should I see a behavioral counselor with expertise in weight management?
  • What are the treatment options for obesity and my other health problems?
  • Is weight-loss intervention an option for me?

Be sure to let your doctor know about any medical conditions you have and about any prescription or over-the-counter medications, vitamins or supplements that you take.

What to expect from your doctor

During your appointment, your doctor is likely to ask you a number of questions about your weight, eating, activity, mood and thoughts, and any symptoms you might have. You may be asked such questions as:

  • How much did you weigh in high school?
  • What life events may have been associated with weight gain?
  • What and how much do you eat in a typical day?
  • How much activity do you get in a typical day?
  • During what periods of your life did you gain weight?
  • What are the factors that you believe affect your weight?
  • How is your daily life affected by your weight?
  • What diets or treatments have you tried to lose weight?
  • What are your weight-loss goals?
  • Are you ready to make changes in your lifestyle to lose weight?
  • What do you think might prevent you from losing weight?

What you can do in the meantime

If you have time before your scheduled appointment, you can help prepare for the appointment by keeping a diet diary for two weeks prior to the appointment and by recording how many steps you take in a day by using a step counter (pedometer).

You can also begin to make choices that will help you start to lose weight, including:

  • Making healthy changes in your diet. Include more fruits, vegetables and whole grains in your diet. Begin to reduce portion sizes.
  • Increasing your activity level. Try to get up and move around your home more frequently. Start gradually if you aren't in good shape or aren't used to exercising. Even a 10-minute daily walk can help. If you have any health conditions or are over a certain age — over 40 for men and over 50 for women — wait until you've talked to your doctor before you start a new exercise program.