El término «enfermedad mental» hace referencia a una amplia variedad de enfermedades mentales, las cuales son trastornos que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento. Son ejemplos de enfermedad mental la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la alimentación y los comportamientos adictivos.

Muchas personas manifiestan problemas de salud mental de vez en cuando. Pero un problema de salud mental se convierte en una enfermedad mental cuando los signos y los síntomas se hacen permanentes, causan estrés y afectan la capacidad de funcionar normalmente.

La enfermedad mental puede hacerte sentir muy mal y ocasionar problemas en la vida cotidiana, por ejemplo, en la escuela, el trabajo o en las relaciones interpersonales. En la mayor parte de los casos, los síntomas pueden tratarse con una combinación de medicamentos y terapia de conversación (psicoterapia).

Los signos y síntomas de la enfermedad mental pueden variar según el trastorno, las circunstancias y otros factores. Los síntomas de la enfermedad mental pueden afectar las emociones, los pensamientos y las conductas.

Algunos ejemplos de los signos y síntomas son los siguientes:

  • Sentimientos de tristeza o desánimo
  • Pensamientos confusos o capacidad reducida de concentración
  • Preocupaciones o miedos excesivos o sentimientos intensos de culpa
  • Altibajos y cambios radicales de humor
  • Alejamiento de las amistades y de las actividades
  • Cansancio importante, baja energía y problemas de sueño
  • Desconexión de la realidad (delirio), paranoia o alucinaciones
  • Incapacidad para afrontar los problemas o el estrés de la vida diaria
  • Problemas para comprender y relacionar las situaciones y las personas
  • Abuso de drogas o alcohol
  • Cambios importantes en los hábitos alimentarios
  • Cambios en el deseo sexual
  • Exceso de enojo, hostilidad o violencia
  • Pensamiento suicida

En ocasiones, los síntomas de un trastorno de salud mental se manifiestan con problemas físicos, como dolor abdominal, dolor de cabeza u otros dolores sin causa aparente.

Cuándo consultar al médico

Si experimentas alguno de los signos o síntomas de una enfermedad mental, consulta con un profesional de atención médica primaria o un especialista en salud mental. La mayor parte de las enfermedades mentales no mejoran por sí solas y, sin tratamiento, pueden empeorar con el tiempo y ocasionar problemas graves.

Si tienes pensamientos suicidas

Los pensamientos y los comportamientos suicidas son frecuentes en algunas enfermedades mentales. Si crees que puedes llegar a lastimarte o intentar suicidarte, pide ayuda sin demora:

  • Llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato.
  • Llama al especialista en salud mental.
  • Llama a una línea directa de atención al suicida. En los EE. UU., llama a la National Suicide Prevention Lifeline (Línea Nacional de Prevención del Suicidio) al 1-800-273-TALK (1-800-273-8255).
  • Busca ayuda de tu médico de atención primaria u otro profesional de salud.
  • Acude a un amigo cercano o a un ser querido.
  • Ponte en contacto con un pastor, un líder espiritual u otra persona de tu comunidad religiosa.

Los pensamientos suicidas no se pasan por sí solos, así que busca ayuda.

Cómo ayudar a un ser querido

Si un ser querido muestra signos de enfermedad mental, mantén una conversación abierta y sincera con él y hazle saber tus preocupaciones. Puede que no logres obligar a alguien a que busque atención profesional, pero sí puedes ofrecerle apoyo y aliento. Además, puedes ayudar a tu ser querido a encontrar un profesional de salud mental calificado y solicitar una consulta. Incluso podrás acompañarlo a la consulta.

Si tu ser querido se ha hecho daño a sí mismo o está en riesgo de hacerlo, llévalo al hospital o llama a la atención de urgencia.

Las enfermedades mentales, por lo general, se consideran originadas a partir de una variedad de factores genéticos y ambientales:

  • Rasgos hereditarios. La enfermedad mental es más frecuente en las personas cuyos parientes consanguíneos también la padecen. Ciertos genes pueden aumentar el riesgo de contraer una enfermedad mental y la situación de vida en particular puede desencadenarla.
  • Exposición ambiental anterior al nacimiento. La exposición a factores de estrés ambientales, enfermedades inflamatorias, toxinas, drogas o alcohol en el útero puede asociarse, en algunos casos, con la enfermedad mental.
  • Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encuentran naturalmente en el cerebro y que transmiten señales a otras partes del cerebro y del cuerpo. Cuando las redes neurales que contienen estas sustancias químicas se ven alteradas, la función de los receptores nerviosos y de los sistemas nerviosos cambia, lo que genera depresión.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud mental, entre ellos:

  • Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con una enfermedad mental
  • Las situaciones estresantes de la vida, como problemas financieros, el divorcio o la muerte de un ser querido
  • Enfermedades permanentes (crónicas), como la diabetes
  • Daño cerebral como consecuencia de una lesión grave (traumatismo cerebral), por ejemplo, a causa de un golpe violento en la cabeza
  • Experiencias traumáticas, como el combate militar o haber sido víctima de un ataque
  • Consumo de alcohol o de drogas recreativas
  • Haber sufrido maltrato o abandono durante la infancia
  • Tener pocos amigos o pocas relaciones interpersonales saludables
  • Una enfermedad mental anterior

La enfermedad mental es frecuente. Durante un año determinado, 1 de cada 5 adultos padece una enfermedad mental. La enfermedad mental puede comenzar a cualquier edad, desde la infancia hasta la edad adulta, aunque la mayoría comienza en etapas previas de la vida.

Los efectos de la enfermedad mental pueden ser temporales o duraderos. También es posible sufrir más de un trastorno de salud mental al mismo tiempo. Por ejemplo, puedes tener depresión y un trastorno vinculado al consumo de sustancias.

La enfermedad mental es una de las principales causas de discapacidad. Si no se trata, la enfermedad mental puede ocasionar graves problemas emocionales, físicos y conductuales. Las complicaciones que, en ocasiones, se asocian a la enfermedad mental comprenden las siguientes:

  • Infelicidad y disminución de la alegría de vivir
  • Conflictos familiares
  • Problemas de pareja
  • Aislamiento social
  • Problemas vinculados al consumo de tabaco, alcohol o drogas
  • Ausentismo u otros problemas relacionados con el trabajo o la escuela
  • Problemas económicos y financieros
  • Pobreza y falta de vivienda
  • Daños a sí mismo y a otros, incluso suicidio u homicidio
  • Debilitamiento del sistema inmunitario que dificulta al cuerpo resistir las infecciones
  • Enfermedad cardíaca y otras afecciones

Ya sea que programes una consulta con el profesional de atención médica primaria para conversar acerca de tus inquietudes en materia de salud mental o que te deriven a un profesional de salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo, toma las medidas siguientes a fin de prepararte para la consulta.

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. Alguien que te conoce desde hace mucho tiempo puede brindar información importante al profesional de salud, con tu permiso.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, haz una lista con lo siguiente:

  • Cualquier síntoma que tú o las personas cercanas a ti hayan notado, y por cuánto tiempo
  • La información personal más importante, incluso los acontecimientos traumáticos del pasado y cualquier factor importante de estrés actual
  • Información médica, incluso otros trastornos físicos o mentales que tengas
  • Los medicamentos, las vitaminas, los productos a base de hierbas u otros suplementos que tomes y en qué dosis
  • Preguntas para hacerle al médico o al profesional de salud mental

Algunas preguntas para hacer son las siguientes:

  • ¿Qué tipo de enfermedad mental puedo tener?
  • ¿Por qué no puedo vencer la enfermedad mental por mi cuenta?
  • ¿Cómo se trata este tipo de enfermedad mental?
  • ¿Me ayudaría la psicoterapia?
  • ¿Existen medicamentos que me puedan ayudar?
  • ¿Cuánto tiempo llevará el tratamiento?
  • ¿Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo?
  • ¿Tienes folletos u otro material impreso que me pueda llevar?
  • ¿Qué sitios web recomiendas?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Durante la consulta, es probable que el médico o profesional de salud mental te haga algunas preguntas acerca de tu estado de ánimo, pensamientos y conductas, entre ellas:

  • ¿Cuándo notaste los síntomas por primera vez?
  • ¿Cómo se ve afectada tu vida cotidiana a causa de tus síntomas?
  • ¿Has recibido tratamiento para alguna enfermedad mental?
  • ¿Qué has intentado hacer por tu cuenta para sentirte mejor o controlar tus síntomas?
  • ¿Qué te hace sentir peor?
  • ¿Tus familiares o amigos han hecho comentarios acerca de tu estado de ánimo o de tu conducta?
  • ¿Tienes familiares consanguíneos que padezcan de enfermedades mentales?
  • ¿Qué beneficios esperas obtener del tratamiento?
  • ¿Qué medicamentos recetados o hierbas y suplementos de venta libre tomas?
  • ¿Tomas bebidas alcohólicas o consumes drogas recreativas?

Para determinar un diagnóstico y verificar por complicaciones relacionadas, es posible que te sometas a:

  • Un examen físico. Tu médico tratará de descartar problemas físicos que podrían estar causando tus síntomas.
  • Análisis de laboratorio. Estos podrían incluir, por ejemplo, una revisión de tu función tiroidea o una prueba de detección de alcohol o drogas.
  • Una evaluación psicológica. Un médico o un profesional de la salud mental hablará contigo sobre tus síntomas, pensamientos, sentimientos y patrones de conducta. Es posible que se te pida llenar un cuestionario para ayudar a contestar estas preguntas.

Cómo determinar qué enfermedad mental tienes

En ocasiones es difícil descubrir qué enfermedad mental podría estar causando tus síntomas. Pero tomarte el tiempo y el esfuerzo para obtener un diagnóstico preciso ayudará a determinar el tratamiento apropiado.

Los síntomas que caracterizan cada enfermedad mental se detallan en Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association. Este manual es utilizado por profesionales de la salud mental para diagnosticar enfermedades mentales y por compañías de seguros para hacer reembolsos por los tratamientos.

Tipos de enfermedades mentales

Los principales tipos de enfermedades mentales son:

  • Trastornos del desarrollo neurológico. Este tipo abarca una amplia gama de problemas que por lo general comienzan durante la infancia o la niñez, a menudo antes de que el niño ingrese a la escuela primaria. Algunos ejemplos incluyen trastornos del espectro autista, trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastornos del aprendizaje.
  • Espectro esquizofrénico y otros trastornos psicóticos. Los trastornos psicóticos causan desprendimiento de la realidad — como delirios, alucinaciones y pensamiento y habla desorganizados. El ejemplo más notable es la esquizofrenia, aunque, en ocasiones, otros tipos de trastornos pueden estar asociados con el desprendimiento de la realidad.
  • Trastornos bipolares y relacionados. Este tipo incluye trastornos con episodios alternantes de manía — periodos de actividad, energía y emoción excesivas — y depresión.
  • Trastornos depresivos. Estos incluyen trastornos que pueden afectar tu estado emocional, como el nivel de tristeza o felicidad, y pueden afectar tu capacidad para funcionar. Algunos ejemplos incluyen trastorno depresivo mayor y trastorno disfórico premenstrual.
  • Trastornos de ansiedad. La ansiedad es un sentimiento que se caracteriza por la anticipación de peligro o desgracia futuros, junto con una preocupación excesiva. Puede incluir una conducta dirigida a evitar situaciones que causan ansiedad. Este tipo incluye trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico y fobias.
  • Trastorno obsesivo compulsivo y otros relacionados. Estos trastornos implican preocupaciones u obsesiones, y pensamientos y acciones repetitivas. Algunos ejemplos incluyen trastorno obsesivo compulsivo, acumulación compulsiva y trastorno de arrancarse el pelo (tricotilomanía).
  • Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. Se trata de trastornos de adaptación en los que una persona tiene problemas para afrontar durante o después de un evento de vida estresante. Algunos ejemplos incluyen trastorno por estrés postraumático (TEPT) y trastorno por estrés agudo.
  • Trastornos disociativos. Se trata de trastornos en los que se altera el concepto de uno mismo, al igual que con el trastorno de identidad disociativo y la amnesia disociativa.
  • Trastorno de síntomas somáticos y relacionados. Una persona con uno de estos trastornos puede presentar síntomas físicos sin una causa médica clara, pero los trastornos se relacionan con angustia y discapacidad significativas. Los trastornos incluyen trastorno de síntomas somáticos (antes conocido como hipocondría) y trastorno artificial.
  • Trastornos de la alimentación. Estos trastornos incluyen alteraciones relacionadas con la alimentación, como la anorexia nerviosa y la hiperfagia.
  • Trastornos de eliminación. Estos trastornos se relacionan con la eliminación inapropiada de la orina y las heces por accidente o a propósito. Mojar la cama (enuresis) es un ejemplo.
  • Trastornos del ritmo circadiano. Se trata de trastornos del sueño lo suficientemente graves como para requerir atención clínica, como el insomnio, la apnea del sueño y el síndrome de las piernas inquietas.
  • Disfunciones sexuales. Estas incluyen trastornos de respuesta sexual, como la eyaculación precoz y el trastorno orgásmico femenino.
  • Disforia de género. Esto se refiere a la angustia que acompaña al deseo manifestado de una persona para pertenecer a otro género.
  • Trastorno disruptivo, del control de impulsos y de conducta. Estos trastornos incluyen problemas con el autocontrol emocional y conductual, como la cleptomanía o el trastorno explosivo intermitente.
  • Trastornos adictivos y relacionados con las sustancias. Estos incluyen problemas relacionados con el consumo excesivo de alcohol, cafeína, tabaco y drogas. Este tipo también incluye el trastorno de juego patológico.
  • Trastornos neurocognitivos. Los trastornos neurocognitivos afectan tu capacidad para pensar y razonar. Estos problemas cognitivos adquiridos (más que del desarrollo) incluyen delirio, así como trastornos neurocognitivos causados por trastornos o enfermedades como traumatismo cerebral o enfermedad de Alzheimer.
  • Trastornos de personalidad. Un trastorno de personalidad significa un patrón duradero de inestabilidad emocional y conducta dañina que causa problemas en tu vida y relaciones. Algunos ejemplos incluyen trastorno límite, antisocial y narcicista de la personalidad.
  • Trastornos parafílicos. Estos trastornos incluyen intereses sexuales que causan angustia o discapacidad personal, o un daño potencial o real a otra persona. Algunos ejemplos son trastorno de sadismo sexual, trastorno voyerista y trastorno pedofílico.
  • Otros trastornos mentales. Este tipo incluye trastornos mentales que son causados por otras enfermedades o que no cumplen con todos los criterios para uno de los trastornos anteriores.

El tratamiento depende del tipo de enfermedad mental que tengas, la gravedad y lo que sea más efectivo en tu caso. En muchos casos, combinar tratamientos es lo que mejor funciona.

Si tienes una enfermedad mental leve con síntomas bien controlados, el tratamiento que te ofrece un profesional de salud puede ser suficiente. Sin embargo, en ocasiones, el enfoque de equipo es más adecuado para asegurar la respuesta a todas tus necesidades psiquiátricas, médicas y sociales. Esto es particularmente importante para las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia.

Tu equipo de tratamiento

Tu equipo de tratamiento puede comprender:

  • Médico de atención primaria o médico de cabecera
  • Enfermero especializado
  • Asistente médico
  • Psiquiatra, un médico que diagnostica y trata las enfermedades mentales
  • Psicoterapeuta, por ejemplo, psicólogo o consejero habilitado
  • Farmacéutico
  • Asistente social
  • Integrantes de la familia

Medicamentos

Si bien los medicamentos psiquiátricos no curan la enfermedad mental, con frecuencia pueden mejorar los síntomas en forma significativa. Los medicamentos psiquiátricos pueden ayudar, además, a la efectividad de otros tratamientos, como la psicoterapia. Los medicamentos más adecuados para ti dependerán de tu situación particular y de la forma en que el cuerpo responda a la medicación.

Los medicamentos psiquiátricos con receta utilizados con mayor frecuencia son los siguientes:

  • Antidepresivos. Los antidepresivos se utilizan para el tratamiento de la depresión, la ansiedad y, en ocasiones, otras enfermedades. Pueden ayudar a mejorar algunos síntomas, como la tristeza, la desesperanza, la falta de energía, la dificultad para concentrarse y la falta de interés en las actividades. Los antidepresivos no son adictivos, por lo que no crean dependencia.
  • Medicamentos para la ansiedad. Estos medicamentos se utilizan para tratar los trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizado o el trastorno de pánico. También pueden ayudar a reducir la agitación y el insomnio. Los medicamentos contra la ansiedad que se administran a largo plazo son generalmente antidepresivos que también sirven para tratar la ansiedad. Los medicamentos contra la ansiedad de acción rápida brindan alivio a corto plazo pero pueden crear dependencia, por lo que, idealmente, solo deberían utilizarse durante períodos cortos.
  • Medicamentos estabilizadores del ánimo. Los estabilizadores del ánimo se utilizan, con mayor frecuencia, para el tratamiento del trastorno bipolar, que supone la alternancia entre episodios de manía y de depresión. En ocasiones, los estabilizadores del ánimo se utilizan con antidepresivos para tratar la depresión.
  • Medicamentos antipsicóticos. Los antipsicóticos se utilizan, generalmente, para el tratamiento de trastornos psicóticos, como la esquizofrenia. Los antipsicóticos también se utilizan para tratar el trastorno bipolar o con antidepresivos para tratar la depresión.

Psicoterapia

La psicoterapia, también llamada «terapia de conversación», supone hablar acerca de la enfermedad y de los problemas relacionados con un profesional de salud mental. La psicoterapia te permite conocer tu enfermedad, tus estados de ánimo, sentimientos, pensamientos y conductas. Esa comprensión y ese conocimiento te permiten adquirir capacidades para enfrentar situaciones y controlar el estrés.

Existen muchos tipos de psicoterapia, cada uno con su enfoque para mejorar el bienestar mental. Con frecuencia, la psicoterapia se completa con éxito en pocos meses, aunque en algunos casos puede ser necesario el tratamiento a largo plazo. Puede llevarse a cabo de forma individual, grupal o con los miembros de la familia.

A la hora de escoger a un terapeuta, es importante que te sientas cómodo y confíes en su capacidad de escuchar lo que tienes para decir. Además, es importante que el terapeuta comprenda la historia de vida que te ha convertido en la persona que eres y ha definido la forma en que vives.

Tratamientos de estimulación cerebral

Los tratamientos de estimulación cerebral se utilizan, en algunos casos, para la depresión y otros trastornos de salud mental. Por lo general, se reservan para las situaciones en las que los medicamentos y la psicoterapia no dieron resultado. Entre ellos están comprendidos la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal y un tratamiento experimental llamado «estimulación cerebral profunda» o «estimulación del nervio vago».

Asegúrate de comprender los riesgos y los beneficios de cualquier tratamiento recomendado.

Programas de tratamiento hospitalario y residencial

En ocasiones, puede que la enfermedad mental sea tan grave que necesites que te atiendan en un hospital psiquiátrico. Esto se recomienda, por lo general, si no puedes cuidar de ti mismo adecuadamente o si estás en peligro inminente de lastimarte a ti o de lastimar a otra persona.

Las opciones son la hospitalización durante 24 horas, la hospitalización parcial o diurna y el tratamiento residencial, que ofrece un entorno temporal de atención donde vivir. Otra opción puede ser el tratamiento ambulatorio intensivo.

Tratamiento del abuso de sustancias

Con mayor frecuencia, el abuso de sustancias se presenta junto con alguna enfermedad mental. Por lo general, interfiere en el tratamiento y empeora la enfermedad mental. Si no puedes dejar de consumir drogas o alcohol por tus propios medios, necesitas tratamiento. Consulta con el médico acerca de las opciones de tratamiento.

Involúcrate en tu propia atención

Trabaja con el profesional de salud para decidir juntos cuál es el tratamiento más adecuado en tu caso de acuerdo con tus síntomas y su gravedad, tus preferencias personales, los efectos secundarios de los medicamentos y otros factores. En ciertos casos, la enfermedad mental puede ser tan grave que tenga que ser el médico o un ser querido quien decida acerca de la atención que recibes hasta que estés en condiciones de participar en la toma de decisiones.

En la mayoría de los casos, una enfermedad mental no mejorará si la tratas tú solo sin atención profesional. Pero puedes hacer algunas de las cosas en las que se basará tu plan de tratamiento:

  • Apégate a tu plan de tratamiento. No faltes a las sesiones de terapia. Incluso si te sientes mejor, no dejes de tomar tus medicamentos. Si lo haces, los síntomas volverán. Y podrías tener síntomas parecidos a los de la abstinencia si suspendes tu medicamento tan repentinamente. Si tienes efectos secundarios molestos por el medicamento u otros problemas con el tratamiento, habla con tu médico antes de hacer algún cambio.
  • Evita el consumo de alcohol y drogas. El consumo de alcohol o drogas recreativas puede dificultar el tratamiento de una enfermedad mental. Si eres adicto, dejarlo será un verdadero reto. Si no puedes hacerlo solo, consulta a tu médico o encuentra un grupo de apoyo para que te ayuden.
  • Mantente activo. El ejercicio puede ayudarte a controlar los síntomas de depresión, estrés y ansiedad. La actividad física también puede contrarrestar los efectos de algunos medicamentos psiquiátricos que podrían causar aumento de peso. Considera caminar, nadar, hacer jardinería o cualquier forma de actividad física que disfrutes. Incluso la actividad física ligera puede hacer la diferencia.
  • No tomes decisiones importantes cuando tus síntomas sean graves. Evita tomar decisiones cuando los síntomas de tu enfermedad mental sean muy profundos, ya que es posible que no puedas pensar claramente.
  • Determina prioridades. Puedes reducir el impacto de tu enfermedad mental manejando tu tiempo y energía. Reduce tus obligaciones cuando sea necesario y establece metas razonables. Date permiso para hacer menos cuando los síntomas sean peores. Puede serte útil hacer una lista de tareas diarias o usar una agenda para estructurar tu tiempo y seguir organizado.
  • Aprende a adoptar una actitud positiva. Enfocarte en las cosas positivas de la vida puede mejorarla e incluso mejorar tu salud. Trata de aceptar los cambios cuando ocurran y mantén los problemas en perspectiva. Las técnicas para el control del estrés, incluyendo métodos de relajación, pueden ser útiles.

Afrontar una enfermedad mental puede ser difícil. Habla con tu médico o terapeuta sobre cómo mejorar tu capacidad de enfrentar desafíos o situaciones, y ten en cuenta estos consejos:

  • Aprende acerca de la enfermedad mental. Tu médico o terapeuta puede facilitarte información o recomendarte clases, libros o sitios web. Involucra a tu familia también; eso puede ayudar a las personas que se preocupan por ti a comprender lo que te está pasando y aprender a ayudarte.
  • Únete a un grupo de apoyo. Conectarte con otras personas que estén afrontando desafíos similares puede serte de ayuda. Los grupos de apoyo para personas con enfermedades mentales están disponibles en numerosas comunidades y en Internet. Un buen lugar para comenzar es la National Alliance on Mental Illness (Alianza Nacional de Enfermedades Mentales).
  • Mantente en contacto con tus amigos y familiares. Intenta participar en actividades sociales y reunirte con familiares o amigos periódicamente. Pide ayuda si la necesitas y sé sincero con tus seres queridos acerca de cómo te sientes.
  • Lleva un diario personal. Llevar un registro de tu vida personal puede ayudarte y ayudar al profesional de salud mental a identificar lo que desencadena o mejora tus síntomas. También es una forma saludable de explorar y expresar el dolor, la ira, el miedo y otras emociones.

No existe una forma de prevenir la enfermedad mental. Sin embargo, si sufres una enfermedad mental, tomar medidas para controlar el estrés, aumentar tu resistencia y levantar tu autoestima pueden ayudar a controlar los síntomas. Toma estas medidas:

  • Presta atención a los signos de advertencia. Trabaja con tu médico o terapeuta en la identificación de lo que pueda desencadenar tus síntomas. Elabora un plan para saber qué hacer en el caso de que los síntomas regresen. Consulta con tu médico o terapeuta si notas cambios en los síntomas o en cómo te sientes. Evalúa involucrar a tus familiares o amigos para que estén atentos a los signos de advertencia.
  • Hazte los controles de atención médica de rutina. No te descuides ni pases por alto las consultas médicas con el profesional de salud, especialmente si no te sientes bien. Puedes tener un nuevo problema de salud que requiere tratamiento o puedes estar experimentando los efectos secundarios de los medicamentos.
  • Pide ayuda cuando la necesites. Las enfermedades mentales pueden ser más difíciles de tratar si dejas que los síntomas empeoren. El tratamiento de mantenimiento a largo plazo también puede ser de ayuda para prevenir la reaparición de los síntomas.
  • Cuida bien de ti mismo. Es importante dormir lo suficiente, tener una alimentación saludable y hacer ejercicio. Procura mantener un cronograma de actividades regulares. Habla con el profesional de salud si tienes problemas para dormir o si tienes preguntas acerca de la dieta y la actividad física.
Oct. 13, 2015