Descripción general

El colesterol es una sustancia cerosa que se encuentra en la sangre. El cuerpo necesita colesterol para formar células sanas, pero tener altos niveles de colesterol puede aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.

Con el colesterol alto, es posible que se te formen depósitos grasos en los vasos sanguíneos. Con el tiempo, estos depósitos crecen y hacen que sea más difícil que fluya suficiente sangre a través de las arterias. A veces, esos depósitos pueden romperse de repente y formar un coágulo que causa un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

El colesterol alto puede heredarse, aunque suele ser el resultado de la elección de un estilo de vida poco saludable, por lo que se puede prevenir y tratar. Llevar una dieta saludable, hacer ejercicio con regularidad y, a veces, tomar medicamentos pueden ayudar a reducir el colesterol alto.

Síntomas

El nivel alto de colesterol no tiene síntomas. Un análisis de sangre es la única manera de detectar si lo tienes.

Cuándo consultar al médico

Pregúntale al médico si deberías realizarte una prueba de colesterol. Los niños y los adultos jóvenes sin factores de riesgo de enfermedad cardíaca generalmente se hacen pruebas entre los 9 y los 11 años y las repiten entre los 17 y los 19 años. Las pruebas para adultos sin factores de riesgo de enfermedad cardíaca, en general, se repiten cada cinco años.

Si los resultados del análisis no se encuentran dentro de los niveles aceptables, el médico podría recomendarte que te realices mediciones con más frecuencia. El médico también podría recomendarte que te realices análisis con más frecuencia si tienes antecedentes familiares de colesterol alto, enfermedad cardíaca u otro factor de riesgo, como diabetes, presión arterial alta o en el caso de que fumes.

Causas

El colesterol se transporta en la sangre, adherido a las proteínas. Esta combinación de proteínas y colesterol se llama lipoproteína. Existen diferentes tipos de colesterol, que dependen de qué transporta la lipoproteína. Ellos son:

  • Lipoproteína de baja densidad (LDL). El colesterol LDL, o "malo", transporta las partículas de colesterol por todo el cuerpo. El colesterol LDL se acumula en las paredes de las arterias, lo que genera su endurecimiento y estrechamiento.
  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL). El colesterol HDL, o "bueno", recoge el exceso de colesterol y lo lleva de nuevo al hígado.

El perfil lipídico, por lo general, también mide los triglicéridos, un tipo de grasa de la sangre. Tener un alto nivel de triglicéridos también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.

Los factores que puedes controlar, tales como la inactividad, la obesidad y una dieta no saludable, contribuyen a un colesterol alto y a un colesterol HDL bajo. Quizás puedan influir también los factores que no puedes controlar. Por ejemplo, es posible que tu código genético impida que las células retiren el colesterol LDL de la sangre en forma eficiente o haga que el hígado produzca demasiado colesterol.

Factores de riesgo

Algunos de los factores que aumentan el riesgo de tener colesterol malo son:

  • Mala alimentación. Comer grasas saturadas, que se encuentran en productos animales, y grasas trans, que se encuentran en algunas galletas, bizcochos comerciales y palomitas de maíz para microondas, puede elevar el nivel de colesterol. Las comidas con alto contenido de colesterol, como la carne roja y los productos lácteos enteros, también aumentan el colesterol.
  • Obesidad. Tener un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más aumenta el riesgo de tener colesterol alto.
  • Falta de ejercicio. El ejercicio te ayuda a aumentar el colesterol HDL (colesterol «bueno») a la vez que aumenta el tamaño de las partículas que componen el colesterol LDL (colesterol «malo»), lo que lo hace menos nocivo.
  • Tabaquismo. Fumar cigarrillos daña las paredes de los vasos sanguíneos y los hace más propensos a acumular depósitos de grasa. Fumar también podría bajar el nivel de colesterol HDL, o colesterol "bueno".
  • La edad. Debido a que la química del cuerpo cambia a medida que pasan los años, sube el riesgo de tener colesterol alto. Por ejemplo, a medida que envejeces, el hígado puede cada vez menos eliminar el colesterol LDL.
  • Diabetes. Un nivel alto de azúcar en sangre contribuye a niveles superiores de un colesterol peligroso denominado lipoproteína de muy baja densidad (VLDL) y a bajar el colesterol HDL. El nivel alto de azúcar en sangre también daña el revestimiento de las arterias.

Complicaciones

El colesterol alto puede producir una peligrosa acumulación de colesterol y otros depósitos en las paredes de las arterias (ateroesclerosis). Estos depósitos (placas) pueden reducir el flujo sanguíneo a través de las arterias, lo que puede provocarte complicaciones tales como:

  • Dolor en el pecho. Si las arterias que suministran sangre al corazón (arterias coronarias) se ven afectadas, podrías sufrir dolor en el pecho (angina de pecho) y otros síntomas de enfermedad de las arterias coronarias.
  • Ataque cardíaco. Si las plaquetas se desgarran o se rompen, puede formarse un coágulo sanguíneo en el sitio de rotura; este coágulo puede bloquear el flujo sanguíneo o desprenderse y taponar una arteria. Si se suspende el flujo sanguíneo a una parte de tu corazón, tendrás un ataque cardíaco.
  • Accidente cerebrovascular. De manera similar a un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo a una parte del cerebro debido a un coágulo sanguíneo.

Prevención

Los cambios de estilo de vida saludable para el corazón que pueden reducir el colesterol son los mismos que los que pueden ayudar a que no tengas colesterol alto, en primer lugar. Para ayudar a prevenir el colesterol alto, puedes hacer lo siguiente:

  • Sigue una dieta baja en sal, que ponga énfasis en el consumo de frutas, vegetales y cereales integrales
  • Limita la cantidad de grasas de origen animal y usa las grasas buenas con moderación
  • Baja de peso y mantén un peso saludable
  • Dejar de fumar
  • Realiza ejercicio la mayoría de los días de la semana durante, por lo menos, treinta minutos
  • Si bebes alcohol, hazlo con moderación
  • Controlar el estrés