Diagnóstico

No existe una sola prueba que pueda diagnosticar la dislexia. Se deben tener en cuenta varios factores, por ejemplo:

  • El desarrollo de tu hijo, temas educativos e historia clínica. Probablemente, el médico te haga preguntas sobre estos temas y quiera saber sobre las enfermedades hereditarias de la familia, entre ellas, si algún miembro de la familia tiene una dificultad de aprendizaje.
  • La vida en el hogar. El médico puede pedirte un descripción de la familia y la vida en el hogar, como quiénes viven en el hogar y si hay problemas.
  • Cuestionarios. Es posible que el médico les pida a tu hijo, a miembros de la familia o a los maestros que respondan algunas preguntas por escrito. Es posible que se le solicite a tu hijo que haga pruebas para identificar las habilidades de lectura y lenguaje.
  • Pruebas de visión, audición y cerebrales (neurológicas). Estas pueden determinar si otro trastorno puede ser la causa o uno de los motivos de las dificultades para la lectura de tu hijo.
  • Análisis psicológico. El médico puede hacerles preguntas a ti o a tu hijo para comprender mejor su estado de salud mental. Esto puede ayudar a determinar si los problemas sociales, la ansiedad o la depresión limitan las habilidades de tu hijo.
  • Pruebas de lectura y otras habilidades académicas. Tu hijo puede realizar una serie de pruebas didácticas para que un experto en lectura analice el proceso y la calidad de las habilidades de lectura.

Tratamiento

No hay una manera conocida de corregir la anomalía cerebral preexistente que causa la dislexia, un problema que dura de por vida. Sin embargo, la detección y evaluación tempranas para determinar las necesidades específicas y el tratamiento adecuado pueden mejorar el éxito.

Técnicas educativas

La dislexia se trata con enfoques y técnicas educativas específicos, y se recomienda comenzar la intervención lo antes posible. Los análisis psicológicos ayudarán a los maestros de tu hijo a desarrollar un programa de enseñanza adecuado.

Los maestros pueden usar técnicas que involucran la audición, la visión y el tacto para mejorar las habilidades de lectura. Ayudar a un niño a usar varios sentidos para aprender (por ejemplo, escuchar una lección grabada y trazar con un dedo la forma de las letras usadas y las palabras pronunciadas) puede ayudarlo a procesar la información.

El tratamiento se centra en ayudar a tu hijo a realizar lo siguiente:

  • Aprender a reconocer y utilizar los sonidos más cortos que componen las palabras (fonemas)
  • Entender que las letras y las cadenas de letras representan estos sonidos y palabras (fonética)
  • Comprender lo que lee
  • Leer en voz alta para adquirir precisión, velocidad y expresión (fluidez) en la lectura
  • Construir un vocabulario con las palabras reconocidas y comprendidas

Si están disponibles, las sesiones de tutoría con un especialista en lectura pueden ser útiles para muchos niños con dislexia. Si tu hijo tiene una discapacidad grave de lectura, es posible que necesite tutorías con mayor frecuencia, y el progreso puede ser más lento.

Plan educativo individualizado

En los Estados Unidos, las escuelas tienen la obligación legal de tomar medidas para ayudar a los niños disléxicos con sus problemas de aprendizaje. Habla con el maestro de tu hijo a fin de organizar una reunión para crear un plan estructurado y escrito que detalle las necesidades del niño y la manera en que la escuela lo ayudará a tener éxito. Esto se conoce con el nombre de «Plan educativo individualizado».

Tratamiento temprano

Los niños con dislexia que reciben ayuda en el jardín de infantes o en el primer grado a menudo mejoran sus habilidades de lectura lo suficiente como para que les vaya bien en la escuela primaria y secundaria.

Los niños que no reciben ayuda hasta los grados superiores pueden tener más dificultades en aprender las habilidades necesarias para leer bien. Es probable que queden rezagados en el rendimiento académico y puede que nunca logren ponerse al día. Es posible que un niño con dislexia grave nunca pueda leer con facilidad, pero puede aprender habilidades que mejoren la lectura y elaborar estrategias para mejorar su desempeño escolar y su calidad de vida.

Qué pueden hacer los padres

Tú tienes un papel fundamental para ayudar a tu hijo a ser exitoso. Toma estas medidas:

  • Aborda el problema temprano. Si sospechas que tu hijo tiene dislexia, habla con el médico del niño. La intervención temprana puede mejorar el éxito.
  • Léele en voz alta a tu hijo. Es mejor si comienzas cuando el niño tiene 6 meses o incluso antes. Trata de escuchar libros grabados con tu hijo. Cuando tu hijo tenga la edad suficiente, haz que escuche los cuentos y después léanlos juntos.
  • Trabaja con la escuela de tu hijo. Habla con el maestro de tu hijo sobre la manera en que la escuela le ayudará a tener éxito. Tú eres el mejor defensor de tu hijo.
  • Fomenta la lectura. Para mejorar sus habilidades de lectura, un niño debe leer. Alienta a tu hijo a leer.
  • Establece un ejemplo para la lectura. Designa una hora cada día para leer algo mientras tu hijo también lee; esto establece un ejemplo y apoya a tu hijo. Muéstrale a tu hijo que la lectura puede disfrutarse.

Lo que pueden hacer los adultos con dislexia

El éxito laboral puede ser difícil para los adultos que luchan contra la dislexia. Para ayudar a lograr tus objetivos:

  • Independientemente de tu edad, trata de que te evalúen y te proporcionen ayuda para leer y escribir
  • Pregunta sobre capacitación adicional y arreglos razonables por parte de tu empleador o una institución académica comprendida por la Ley de Estadounidenses con Discapacidades

Los problemas académicos no significan necesariamente que una persona con dislexia no pueda tener éxito. Con los recursos adecuados, los estudiantes capaces que padecen dislexia pueden ser muy exitosos. Muchas personas con dislexia son creativas y brillantes, y pueden ser talentosas en matemáticas, ciencia o arte. Incluso algunas personas tienen carreras exitosas en escritura.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

El apoyo emocional y las oportunidades de logros en actividades que no impliquen lectura son importantes para los niños con dislexia. Si tu hijo tiene dislexia:

  • Sé comprensivo. Los problemas para aprender a leer pueden afectar la autoestima de tu hijo. Asegúrate de expresar amor y contención. Alienta a tu hijo promoviendo sus talentos y fortalezas.
  • Habla con tu hijo. Explícale a tu hijo qué es la dislexia y que no se trata de un fracaso personal. Cuanto mejor entienda esto tu hijo, mejor podrá afrontar el hecho de tener una dificultad de aprendizaje.
  • Toma medidas que ayuden a que tu hijo aprenda en el hogar. Bríndale a tu hijo un espacio limpio, tranquilo y organizado donde pueda estudiar y establece un tiempo para ello. Además, asegúrate de que tu hijo descanse lo suficiente y se alimente de forma regular y saludable.
  • Limita el tiempo frente a la pantalla. Limita el tiempo que pasa frente a pantallas electrónicas todos los días y utiliza el tiempo adicional para la práctica de la lectura.
  • Ponte en contacto con los maestros de tu hijo. Habla con los maestros frecuentemente para asegurarte de que tu hijo pueda avanzar según lo previsto. Si es necesario, asegúrate de que tenga tiempo adicional para las pruebas que requieran lectura. Pregúntale al maestro si grabar las lecciones del día para escucharlas luego puede ser de ayuda para tu hijo.
  • Únete a un grupo de apoyo. Esto puede ayudarte a ponerte en contacto con padres de niños que tengan dificultades de aprendizaje similares. Los grupos de apoyo pueden brindar información útil y apoyo emocional. Pregúntale a tu médico o al médico de tu hijo si hay algún grupo de apoyo en tu zona.

Preparación para la consulta

Es probable que primero hables sobre tus inquietudes con el pediatra de tu hijo o con tu médico de cabecera. Para asegurarte de que las dificultades de lectura que presenta tu hijo no son por otro problema, es posible que tu médico derive a tu hijo a:

  • Un especialista, como un médico de ojos (oftalmólogo)
  • Un profesional del cuidado de la salud capacitado para evaluar la pérdida de la audición (audiólogo)
  • Un médico que se especializa en el cerebro y en trastornos del sistema nervioso (neurólogo)
  • Un médico que se especializa en el sistema nervioso central y la conducta (neuropsicólogo)
  • Un médico que se especializa en la conducta y las capacidades de desarrollo de los niños (pediatra especialista en el desarrollo y la conducta)

Tal vez, quieras pedirle a un familiar o un amigo que te acompañe a la consulta, si es posible, para que te brinde apoyo y te ayude a recordar la información.

A continuación, te proporcionamos información para ayudarte a prepararte para la consulta:

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, haz una lista con lo siguiente:

  • Todos los síntomas que tiene tu hijo y las edades en las que se observaron por primera vez, incluso los síntomas que no tengan ninguna relación aparente con el motivo de la consulta
  • Tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida
  • Todos los medicamentos, vitaminas, hierbas u otros suplementos que tome tu hijo, así como las dosis
  • Preguntas para hacerle al médico con el fin de aprovechar al máximo la consulta

Las preguntas para hacerle al médico pueden ser las siguientes:

  • ¿Cuál crees que es la causa de la dificultad de lectura y comprensión de mi hijo?
  • ¿Hay otros diagnósticos que puedan relacionarse con la dislexia o confundirse con ella?
  • ¿Qué tipos de pruebas necesita hacerse mi hijo?
  • ¿Mi hijo debería ver a un especialista?
  • ¿Cómo se trata la dislexia?
  • ¿Cuán rápido vamos a ver avances?
  • ¿Mis otros familiares también deberían hacerse análisis para la detección de la dislexia?
  • ¿Qué fuentes de atención o apoyo recomiendas?
  • ¿Hay folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Puede recomendar alguna página web?
  • ¿Hay algún recurso educativo local para la dislexia?

No dudes en hacer otras preguntas durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Prepárate para responderlas, de manera que ahorres tiempo y puedas dedicarlo a repasar los puntos en los que quieras concentrarte. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo notaste por primera vez que tu hijo tenía problemas para leer? ¿Algún maestro te lo hizo notar?
  • ¿Cómo le está yendo a tu hijo con el estudio en sus clases?
  • ¿A qué edad comenzó a hablar tu hijo?
  • ¿Has intentado intervenciones de lectura? Si es así, ¿cuáles?
  • ¿Has notado algún problema de conducta o dificultades sociales que sospeches que puedan estar relacionados con la dificultad para leer de tu hijo?
  • ¿Tu hijo tiene algún problema de la vista?
July 22, 2017
References
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