Existen muchos mitos sobre las causas del cáncer que pueden ser aterradores, ya que incluyen cosas o alimentos que son parte de la vida cotidiana. Desde ponerse desodorante hasta comer azúcar, estos mitos pueden causarle preocupación innecesaria sobre su salud y la de su familia.
Aprenda cuál es la verdad detrás de estos mitos comunes.
Mito: Los antitranspirantes o los desodorantes pueden causar cáncer de mama.
Realidad: No hay pruebas concluyentes de que el uso de antitranspirantes o de desodorantes en las axilas cause cáncer de mama.
Algunos informes han sugerido que estos productos contienen sustancias nocivas, como compuestos de aluminio y parabenos, que la piel puede absorber o que pueden entrar en el cuerpo a través de los cortes pequeños causados al afeitarse. Ningún estudio clínico ha dado aún una respuesta certera a la pregunta de si estos productos causan cáncer de mama. Sin embargo, las pruebas llevadas a cabo hasta la fecha sugieren que estos productos no causan cáncer.
Si todavía le preocupa que el antitranspirante o el desodorante que usa en las axilas pueda aumentar su riesgo para contraer cáncer, elija productos que no contengan sustancias químicas que le preocupen.
Mito: Si usa el microondas para calentar comidas con envases y envoltorios de plástico, se liberan sustancias dañinas que causan cáncer.
Realidad: Los envases y envoltorios de plástico etiquetados como seguros para su uso en el microondas deberían ser seguros si se usan según las instrucciones.
No todos los recipientes de plástico son aptos para el microondas. Hay algunas pruebas de que los recipientes de plástico que no cuentan con una etiqueta de aptos para microondas podrían derretirse y potencialmente filtrar sustancias químicas en sus alimentos. Evite utilizar en el microondas recipientes de plástico no destinados a este fin, como envases de margarina, recipientes para llevar o tazones de cobertura batida.
Compruebe que cualquier recipiente que use en el microondas esté etiquetado como apto para microondas. Si no es así, considere transferir la comida o el líquido a un recipiente de cristal o cerámica.
Mito: Las personas que tienen cáncer no deben comer azúcar, ya que puede acelerar la proliferación del cáncer.
Realidad: Se deben hacer más investigaciones para entender la relación entre el azúcar en la alimentación y el cáncer. Todos los tipos de células, como las cancerosas, dependen del nivel de azúcar en la sangre o glucosa en la sangre para obtener energía. Sin embargo, el consumo de azúcar no hace que las células cancerosas crezcan más rápido. Además, evitar que las células cancerosas reciban azúcar no hace más lenta su proliferación.
Este concepto erróneo puede deberse en parte a una mala interpretación de la tomografía por emisión de positrones (PET). Esto tipo de tomografía usa una pequeña cantidad de marcador radiactivo, que suele ser una forma de glucosa. Todos los tejidos del organismo absorben una parte de este marcador. Pero los tejidos que consumen más energía, como las células cancerosas, absorben cantidades mayores. Por este motivo, algunas personas creen erróneamente que las células cancerosas se multiplican más rápido si consumen azúcar. Pero esto no es verdad.
Existen algunos indicios de que ingerir grandes cantidades de azúcar puede aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de esófago. Consumir demasiada azúcar también puede llevar a un aumento de peso y al aumento del riesgo de padecer obesidad y diabetes, lo que aumenta el riesgo de tener cáncer.
Mito: El cáncer es contagioso.
Realidad: No hay necesidad de evitar a una persona que tiene cáncer. No puede contagiarse. Puede tocar y pasar tiempo con alguien que tiene cáncer. De hecho, tal vez sea el momento en que más se valore su apoyo.
Aunque el cáncer en sí no es contagioso, a veces los virus, que sí son contagiosos, pueden ocasionar que se desarrolle algún tipo de cáncer. Estos son algunos virus que pueden causar cáncer:
- Virus del papiloma humano (VPH). El virus del papiloma humano es un virus común que se transmite por contacto sexual. Puede ocasionar cáncer del cuello del útero y de otros tipos.
- Hepatitis B y hepatitis C. La hepatitis B y la hepatitis C son virus que pueden transmitirse a través de relaciones sexuales sin protección y al compartir agujas. Estos virus pueden causar daño hepático.
Hable con el profesional de atención médica sobre las vacunas y otras maneras de protegerse de estos virus.