Una fractura de brazo ocurre cuando uno o más de los tres huesos que lo forman se quiebran. Estos huesos son el cúbito, el radio y el húmero. Una rotura también recibe el nombre de fractura.
Una de las causas más comunes de una fractura de brazo es caer con la mano extendida. Si sospecha que usted o su hijo tienen un brazo fracturado, busque atención médica de inmediato. Es importante tratar una fractura lo antes posible para que se recupere de forma correcta.
El tratamiento depende del lugar y de la gravedad de la fractura. Para tratar una fractura simple, un profesional de atención médica puede recomendar usar un cabestrillo, aplicar hielo y hacer reposo para que el hueso sane. En muchas personas, sobre todo en los niños, las fracturas de brazo sanan bien con un yeso. Sin embargo, a veces el hueso debe volver a colocarse en la posición correcta en la sala de emergencias. El procedimiento para volver a colocar el hueso en la posición correcta se llama reducción.
Si la fractura es más grave, puede ser necesaria una cirugía para realinear el hueso. El hueso puede fijarse con alambres, placas, tornillos o clavos para mantenerlo estable durante la recuperación.

El brazo está compuesto por tres huesos: el hueso de la parte superior del brazo, llamado húmero, y dos huesos del antebrazo, que se denominan cúbito y radio. El término «brazo roto» puede referirse a la fractura de cualquiera de estos huesos.
A veces, es fácil identificar una fractura de brazo, por ejemplo, cuando el brazo se ve torcido. En otros casos, puede ser más difícil reconocerla. Síntomas frecuentes:
Si tiene un dolor en el brazo tan intenso que no puede utilizarlo como de costumbre, consulte al profesional de atención médica de inmediato. Busque atención médica de emergencia de inmediato si observa entumecimiento, debilidad o cambios en la coloración de la piel de la mano. También debe recibir atención médica de emergencia si hay sangrado o una abertura en la piel. Lo mismo sucede en el caso de su hijo. Recibir atención médica oportuna es importante, especialmente para los niños. Ellos sanan más rápido que los adultos. Un retraso en el tratamiento puede llevar a una mala recuperación.
Las causas comunes de una fractura de brazo son las siguientes:
Algunas enfermedades o actividades aumentan el riesgo de quebrarse un brazo.
Los deportes de contacto físico o aquellos que implican un alto riesgo de caídas aumentan las probabilidades de fracturarse un brazo. Entre ellos se encuentran el fútbol americano, el fútbol, la gimnasia, el esquí y el monopatín.
Las afecciones que debilitan los huesos, como la osteoporosis y los tumores óseos, aumentan el riesgo de quebrarse un brazo. Una fractura que ocurre debido a una afección subyacente se conoce como fractura patológica.
Con un tratamiento adecuado y oportuno, la mayoría de las fracturas de brazo se curan bien. Sin embargo, pueden surgir complicaciones, entre ellas:
Aunque no siempre se pueden prevenir los accidentes, estas medidas pueden ayudar a proteger los huesos: