A pesar de que haya muchas pistas alentadoras, los nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer tardan en aparecer.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Los tratamientos actuales de la enfermedad de Alzheimer mejoran temporalmente los síntomas de pérdida de memoria y problemas con el pensamiento y el razonamiento.

Estos tratamientos para el Alzheimer aumentan el rendimiento de las sustancias químicas en el cerebro que transportan información de una célula cerebral a otra. Sin embargo, estos tratamientos no detienen el deterioro de fondo y la muerte de las células cerebrales. A medida que mueren más células, la enfermedad de Alzheimer continúa progresando.

Los expertos tienen una cautelosa esperanza de desarrollar tratamientos para el Alzheimer que puedan detener o retrasar significativamente la progresión del Alzheimer. Una comprensión cada vez mayor de cómo la enfermedad altera el cerebro ha dado lugar a posibles tratamientos para el Alzheimer que provocan un cortocircuito en los procesos básicos de la enfermedad.

Los tratamientos futuros para la enfermedad de Alzheimer pueden incluir una combinación de medicamentos, similar a la forma en que los tratamientos para muchos tipos de cáncer o el VIH/sida incluyen más de un solo medicamento.

Las siguientes opciones de tratamiento se encuentran entre las estrategias actualmente en estudio.

Algunos de los nuevos tratamientos de la enfermedad de Alzheimer en desarrollo están dirigidos a aglomeraciones microscópicas de la proteína beta amiloide (placas). Las placas son un signo característico de la enfermedad de Alzheimer.

Las estrategias dirigidas a la beta amiloide incluyen:

  • Reclutamiento del sistema inmunitario. Varios medicamentos, conocidos como anticuerpos monoclonales, pueden evitar que la beta amiloide se acumule en placas o eliminar las placas de beta amiloide que se hayan formado y ayudar al cuerpo a eliminar la beta amiloide del cerebro. Los anticuerpos monoclonales imitan a los anticuerpos que tu cuerpo produce naturalmente como parte de la respuesta del sistema inmunitario a los invasores extraños o a las vacunas.

    En junio de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó el aducanumab para el tratamiento de algunos casos de la enfermedad de Alzheimer. Este es el primer fármaco aprobado en los Estados Unidos, que ataca y elimina las placas amiloides del cerebro para tratar la causa subyacente de la enfermedad de Alzheimer. La FDA aprobó el medicamento con la condición de que se realicen más estudios para confirmar su beneficio. Los especialistas también tienen que identificar qué pacientes podrían beneficiarse del fármaco.

    El anticuerpo monoclonal lecanemab resulta prometedor para eliminar el amiloide y ha pasado a la fase 3 de los ensayos clínicos.

    El donanemab es otro anticuerpo monoclonal que se mostró prometedor en los ensayos de fase 2 y está pasando a la fase 3.

    En los estudios, el anticuerpo monoclonal solanezumab no demostró ningún beneficio para las personas con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. Es posible que el solanezumab sea más eficaz cuando se administra en una etapa más temprana del curso de la enfermedad. El fármaco parecía seguro en estudios recientes y se continua evaluando el solanezumab en la etapa preclínica de la enfermedad.

  • Prevención de la destrucción. Un fármaco inicialmente desarrollado como un posible tratamiento contra el cáncer, el saracatinib, ahora se está evaluando para la enfermedad de Alzheimer.

    En ratones, el fármaco desactivó una proteína que permitió que las sinapsis volvieran a funcionar, y los animales experimentaron una reversión parcial de la pérdida de memoria. Los ensayos en humanos para saracatinib como un posible tratamiento para la enfermedad de Alzheimer están ahora en curso.

  • Bloqueadores de producción. Estas terapias pueden reducir la cantidad de beta amiloide que se forma en el cerebro. La investigación ha demostrado que la beta amiloide se produce a partir de una proteína parental en dos pasos realizados por diferentes enzimas.

    Varios fármacos experimentales tienen como objetivo bloquear la actividad de estas enzimas. Se los conoce como inhibidores de la betasecretasa y la gammasecretasa. Estudios recientes demostraron que el uso de los inhibidores de la beta secretasa no ralentizó el deterioro cognitivo y se asociaron con efectos secundarios significativos en las personas con enfermedad de Alzheimer leve o moderado, lo que ha hecho disminuir el entusiasmo por los fármacos de este tipo.

Un sistema de transporte vital de las células cerebrales colapsa cuando una proteína llamada «tau» forma fibras microscópicas llamadas «ovillos», que son otra anomalía cerebral frecuente de la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores están buscando una forma de evitar que la proteína tau forme «ovillos».

Actualmente, se están estudiando en ensayos clínicos los inhibidores de agregación de tau y las vacunas contra la proteína tau.

La enfermedad de Alzheimer causa inflamación crónica y de bajo nivel de las células cerebrales. Los investigadores están estudiando formas de tratar los procesos inflamatorios que ocurren en la enfermedad de Alzheimer. El medicamento sargramostim (Leukine) se encuentra actualmente en investigación. Se cree que el medicamento podría estimular al sistema inmunitario para que proteja al cerebro de las proteínas dañinas.

Los investigadores estudiaron el medicamento para la diabetes pioglitazona (Actos) para determinar si puede disminuir la beta‑amiloide y la inflamación en el cerebro. Pero la investigación demostró que el medicamento no era eficaz.

Los investigadores están estudiando los efectos de la insulina en el cerebro y en la función de las células cerebrales y los cambios de insulina en el cerebro que pueden estar relacionados con el Alzheimer. Un ensayo en el que se probó un atomizador nasal de insulina determinó que el fármaco no era eficaz para frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

La creciente evidencia sugiere que la salud del cerebro está estrechamente relacionada con la salud del corazón y de los vasos sanguíneos. El riesgo de desarrollar demencia parece aumentar como resultado de muchas afecciones que dañan el corazón o las arterias. Estos incluyen presión arterial alta, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, diabetes y colesterol alto.Varios estudios están explorando la mejor manera de aprovechar esta conexión. Las estrategias bajo investigación incluyen:Fármacos actuales para los factores de riesgo de una enfermedad cardíaca. Los investigadores están investigando si los fármacos como los medicamentos para la presión arterial que ahora se usan para tratar la enfermedad vascular también pueden ser beneficiosos para las personas con alzhéimer o pueden reducir el riesgo de desarrollar demencia.Fármacos dirigidos a nuevos objetivos. Otros estudios están analizando más exhaustivamente cómo funciona a nivel molecular la conexión entre la enfermedad cardíaca y el alzhéimer para encontrar nuevos objetivos de fármacos.Opciones de estilo de vida. Las investigaciones sugieren que las opciones de estilo de vida con beneficios cardíacos conocidos, como hacer ejercicio la mayoría de los días y consumir una dieta saludable para el corazón, pueden ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer o retrasar su aparición.

En un estudio, recibir una terapia hormonal basada en estrógenos al menos un año durante la perimenopausia o la menopausia temprana pareció proteger el razonamiento y la memoria en mujeres con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

Pero las investigaciones posteriores han arrojado resultados contradictorios, ya que algunos estudios indican que el estrógeno no ofreció ningún beneficio. Antes de poder hacer recomendaciones, es necesario seguir investigando y comprender mejor la relación entre el estrógeno y la función cognitiva.

El desarrollo de nuevos medicamentos es un proceso lento y meticuloso. El ritmo puede ser especialmente frustrante para las personas con Alzheimer y sus familias que esperan nuevas opciones de tratamiento.

Para ayudar a acelerar el descubrimiento, la Coalition Against Major Diseases (CAMD, Coalición contra las Enfermedades Importantes), una alianza de compañías farmacéuticas, fundaciones sin fines de lucro y asesores gubernamentales, ha forjado una asociación de primera clase para compartir datos de los ensayos clínicos de Alzheimer.

La CAMD también ha colaborado con el Clinical Data Interchange Standards Consortium (CDISC, Consorcio de Estándares de Intercambio de Datos Clínicos) para crear estándares de datos. Los investigadores anticipan que estos estándares de datos y el intercambio de datos de más de 6,500 participantes del estudio acelerarán el desarrollo de terapias más efectivas.

April 19, 2019