Descripción general

La hepatitis alcohólica es la inflamación del hígado a causa de la ingesta de alcohol.

Es más probable que la hepatitis alcohólica se presente en personas que beben en abundancia durante muchos años. Sin embargo, la relación entre la bebida y la hepatitis alcohólica es compleja. No todos los bebedores empedernidos desarrollan hepatitis alcohólica, y la enfermedad puede presentarse en personas que beben moderadamente.

Si te diagnosticaron hepatitis alcohólica, debes dejar de consumir alcohol. Las personas que continúan consumiendo alcohol enfrentan un riesgo alto de daño hepático y muerte.

Síntomas

El signo más común de la hepatitis alcohólica es la coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia).

Estos son otros signos y síntomas:

  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sensibilidad abdominal.
  • Fiebre, generalmente baja.
  • Fatiga y debilidad.
  • Pérdida de peso.

Casi todas las personas que padecen hepatitis alcohólica presentan desnutrición. Ingerir grandes cantidades de alcohol suprime el apetito, y los bebedores empedernidos obtienen la mayoría de las calorías en forma de alcohol.

Entre los signos y síntomas de la hepatitis alcohólica se pueden incluir los siguientes:

  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis).
  • Confusión y cambios en el comportamiento debido a la acumulación de toxinas que el hígado suele destruir o eliminar.
  • Insuficiencia renal y hepática.

¿Cuándo debes consultar a un médico?

La hepatitis alcohólica es una enfermedad grave. Entre el 30 % y el 40 % de las personas que padecen hepatitis alcohólica aguda pueden morir en el plazo de un mes.

Consulta a tu médico en los siguientes casos:

  • Si tienes signos y síntomas de hepatitis alcohólica.
  • Si sientes que no puedes controlar la bebida.
  • Si necesitas ayuda para dejar de beber.

Causas

La hepatitis alcohólica se desarrolla cuando el alcohol que bebes daña al hígado. No está claro de qué manera el alcohol daña el hígado ni por qué lo hace solamente en algunos bebedores empedernidos.

Se sabe que:

  • El proceso corporal de destruir el alcohol produce químicos muy tóxicos.
  • Estos químicos desencadenan la inflamación que destruye las células del hígado.
  • Con el paso del tiempo, las cicatrices reemplazan el tejido sano del hígado e interfieren en la función hepática.
  • Las cicatrices irreversibles (cirrosis) son la última etapa de la hepatopatía alcohólica.

Algunos de los factores que pueden contribuir a la hepatitis alcohólica son los siguientes:

  • Otros tipos de hepatitis. Si padeces hepatitis C y también bebes, así sea de manera moderada, es más probable que desarrolles cirrosis que si no bebieras.
  • Desnutrición. Muchas personas que beben en abundancia presentan desnutrición porque que no comen lo suficiente o porque el alcohol y sus subproductos evitan que el cuerpo absorba los nutrientes de manera adecuada. La falta de nutrientes contribuye al daño de las células hepáticas.

Factores de riesgo

El mayor factor de riesgo para la hepatitis alcohólica es la cantidad de alcohol que consumes. Se desconoce la cantidad de alcohol que debe ingerir una persona para estar en riesgo de padecer hepatitis alcohólica. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen esta enfermedad tienen un historial de consumo de más de 3,4 onzas (100 gramos), lo que equivale a siete vasos de vino, siete cervezas o siete tragos de bebida alcohólica de alta graduación, por día durante los últimos 20 años.

Otros factores de riesgo incluyen los siguientes:

  • El sexo. Las mujeres parecen presentar mayor riesgo de desarrollar hepatitis alcohólica; esto puede deberse a las diferencias en la manera en que se procesa el alcohol en las mujeres.
  • Obesidad. Los bebedores empedernidos con sobrepeso tienen más probabilidades de desarrollar hepatitis alcohólica y de avanzar a una cirrosis.
  • Factores genéticos. Hay estudios que sugieren que puede haber un componente genético en las enfermedades hepáticas inducidas por el alcohol, aunque es difícil separar los factores genéticos de los factores ambientales.
  • Raza y origen étnico. Si bien es difícil separar los factores genéticos de los ambientales, es posible que los afroamericanos y los hispanos corran un riesgo mayor de padecer hepatitis alcohólica.
  • Consumo compulsivo de alcohol. Consumir cinco o más bebidas de una sola vez puede aumentar el riesgo de desarrollar hepatitis alcohólica.

Complicaciones

Entre las complicaciones de la hepatitis alcohólica se encuentran, por ejemplo:

  • Presión arterial alta en el hígado. El tejido cicatrizal puede disminuir el flujo sanguíneo a tu hígado, lo que provoca un aumento de la presión en los principales vasos sanguíneos (vena porta).
  • Dilatación de las venas (várices). La sangre que no puede fluir con libertad a través de la vena porta puede acumularse en otros vasos sanguíneos del estómago y el esófago. Estos vasos sanguíneos poseen paredes delgadas y es probable que sangren sin se llenan con demasiada sangre. El sangrado abundante en la parte superior del estómago o del esófago pone en peligro tu vida y requiere de atención médica inmediata.
  • Ascitis. Es posible que los fluidos que se acumulan en el abdomen se infecten y requieran tratamiento con antibióticos. La ascitis no pone en riesgo tu vida, pero, por lo general, es un signo de hepatitis alcohólica avanzada o cirrosis.
  • Ictericia. Un hígado dañado no puede eliminar los residuos de glóbulos rojos viejos (bilirrubina) de tu sangre. La bilirrubina se acumula y se deposita en la piel y en la parte blanca de los ojos, lo que provoca una coloración amarillenta.
  • Confusión, somnolencia y dificultad en el habla (encefalopatía hepática). Un hígado dañado tiene problemas para eliminar las toxinas de tu cuerpo. La acumulación de toxinas puede dañar el cerebro. Una encefalopatía hepática grave puede llevar al coma.
  • Cirrosis. Estas cicatrices irreversibles en el hígado suelen conducir a la insuficiencia hepática.
  • Insuficiencia renal. Un hígado dañado puede afectar el flujo sanguíneo hacia los riñones, lo que ocasiona un daño a esos órganos.

Prevención

Para reducir el riesgo de desarrollar hepatitis alcohólica, sigue estos consejos:

  • Si bebes alcohol, que sea con moderación. Para los adultos saludables, beber con moderación significa una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas al día para los hombres. La única manera de prevenir la hepatitis alcohólica es evitar consumir alcohol.
  • Protégete de la hepatitis C. La hepatitis C es una enfermedad hepática infecciosa causada por un virus. Sin tratamiento, puede conducir a la cirrosis. Si padeces hepatitis C y también bebes, tienes muchas más probabilidades de desarrollar cirrosis que alguien que no bebe.
  • Piensa antes de mezclar medicamentos con alcohol. Pregúntale a tu médico si es seguro beber alcohol en caso de que tomes ciertos medicamentos recetados. Lee las etiquetas de advertencia de los medicamentos de venta libre. No bebas alcohol si tomas medicamentos que advierten de complicaciones si se los combina con alcohol, en especial, analgésicos como el paracetamol (Tylenol, otros).