Tú y tu pareja pueden tener una relación sexual satisfactoria a pesar del dolor crónico.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

La sexualidad ayuda a satisfacer la necesidad vital de la conexión humana. Es una parte natural y saludable de la vida, así como un aspecto importante de tu identidad como persona.

Sin embargo, cuando el dolor crónico invade tu vida, los placeres de la sexualidad por lo general desaparecen. Existe una interacción compleja entre la sexualidad y el dolor crónico. El dolor crónico puede interferir en tu sexualidad por el dolor mismo o por otros factores asociados al dolor crónico, como los trastornos del estado de ánimo, la disminución del deseo sexual (libido), los medicamentos o el estrés. Por otro lado, el dolor podría controlarse de forma adecuada, pero los efectos secundarios de los analgésicos u otros factores, como los problemas sociales o la culpa, podrían limitar tu experiencia sexual. A continuación te ofrecemos ayuda para volver a conectarte con tu sexualidad a pesar del dolor crónico.

A veces, el dolor es la causa directa de los problemas sexuales. Algunas veces simplemente sientes demasiado dolor como para considerar tener relaciones sexuales. Ajustar la dosis de los analgésicos puede ser la solución.

Si tu dolor es tan fuerte que automáticamente descartas las relaciones sexuales, habla con tu médico. Es posible que tengas que ajustar el momento de tomar los medicamentos, o crear un plan de control del dolor más intenso o diferente.

Alternativamente, algunos medicamentos, en especial analgésicos, podrían provocar problemas sexuales. Algunos medicamentos disminuyen el deseo sexual (libido) o inhiben la función sexual al provocar cambios en el sistema nervioso. Es posible que los medicamentos también afecten el flujo sanguíneo y las hormonas, que son dos factores importantes en la respuesta sexual.

Informa al médico sobre cualquier efecto secundario de los medicamentos que parezca estar afectando tu sexualidad. El médico podría recomendarte un medicamento alternativo o ajustar la dosis de tu medicamento actual.

Para tener relaciones sexuales placenteras, es necesario que te sientas bien contigo mismo. Así que empieza examinando tus propias emociones.

Si el dolor te ha afectado físicamente, te ha dejado sin empleo o te ha vuelto incapaz de contribuir en las tareas del hogar, es posible que tengas la autoestima tan baja que sientas que eres poco atractivo y poco deseable para tu pareja.

Saber que tu distanciamiento físico y emocional afecta a tu pareja puede empeorar tu nivel de ansiedad, temor, culpa y resentimiento.

El estrés también puede empeorar las dificultades preexistentes en tu relación de pareja. Incluso las relaciones más sólidas pueden verse afectadas por problemas médicos o el dolor crónico. Ser consciente del conflicto emocional y de sus causas es un importante punto de partida para fortalecer la relación con tu pareja. La terapia psicológica podría resultarte útil.

El próximo paso para recuperar la sexualidad es hablar con tu pareja acerca de lo que sientes. En primer lugar, esta charla puede ser más exitosa si están vestidos y si se encuentran en un espacio neutro, como la cocina.

Hablar de sexo puede ser difícil. Habla sobre tus sentimientos personales en lugar de hablar de lo que hace tu pareja. Por ejemplo, es más probable que invite al diálogo una afirmación como «Siento mucho amor y afecto cuando me abrazas» que un reproche como «Ya no me tocas más».

Es el momento ideal para que ambos hablen acerca de sus miedos y sus deseos. Quizás pienses que tu pareja dejó de tocarte porque perdió interés o porque ya no te desea. Pero es probable que tu pareja tenga miedo de causarte más dolor o molestias físicas.

Dediquen un tiempo para volver a conocerse mejor el uno al otro. Cada uno podría hacer pequeñas cosas para que el otro se sienta amado. Retomar la intimidad emocional facilitará el próximo paso, que consiste en la intimidad física.

Comiencen por reconectarse físicamente mediante la exploración del cuerpo del otro, evitando por completo los genitales (focalización sensorial). El objetivo no es llegar al orgasmo. En lugar de ello, estás aprendiendo más acerca de qué disfrutan tú y tu pareja.

El acto sexual es solo una forma de satisfacer la necesidad de contacto humano. La intimidad puede expresarse de muchas maneras diferentes.

  • Contacto. Explorar el cuerpo de tu pareja a través del tacto es una forma excitante de expresar los sentimientos sexuales. Esto puede comprender tomarse las manos, acurrucarse, tocarse, acariciarse, hacerse masajes y besarse. Cualquier forma de contacto físico incrementa los sentimientos de intimidad.
  • Autoestimulación. La masturbación es una manera normal y saludable de satisfacer las necesidades sexuales. Uno de los miembros de la pareja puede masturbarse durante la actividad sexual compartida si el otro miembro no logra estar muy activo.
  • Sexo oral. Puede ser una alternativa o complemento del acto sexual tradicional.
  • Posiciones diferentes. Acuéstense lado a lado, prueben de rodillas o sentados. Ve a la biblioteca o a una librería y busca una guía que describa e ilustre distintas formas de realizar el acto sexual. Si te da vergüenza ir a comprar estos tipos de libros, prueba a comprar en una librería en línea.
  • Vibradores y lubricantes. Un vibrador puede contribuir a causar placer sin esfuerzo físico. Si la falta de lubricación natural se vuelve un problema, los lubricantes de venta libre pueden prevenir el dolor causado por la sequedad vaginal.

La intimidad puede ser más satisfactoria si la planeas con anticipación. Haz una cita con tu pareja, elige la hora del día cuando tengas la máxima energía y sientas menos dolor.

Toma los analgésicos con bastante anticipación de modo que su eficacia alcance su punto máximo cuando la necesites. Limita la cantidad de alcohol que bebes y evita el consumo de tabaco de cualquier forma. El consumo de alcohol y tabaco pueden deteriorar la función sexual.

Date el tiempo suficiente para probar cosas nuevas. Trata de mantenerte relajado y mantener tu sentido del humor. Concéntrate en el viaje y no en el destino. Si se presentan obstáculos, intenta no desalentarte ni concentrarte en lo negativo. Sigue intentando.

La intimidad realmente puede hacerte sentir mejor. Durante el contacto y las relaciones sexuales se liberan analgésicos naturales del organismo denominados «endorfinas». Además, la cercanía que sientes al hacer el amor podrá ayudarte a que te sientas más fuerte y a estar mejor preparado para afrontar el dolor crónico.

June 13, 2018