Síntomas
Las várices esofágicas no suelen presentar signos ni síntomas, excepto cuando sangran. Entre los signos y síntomas de las várices esofágicas sangrantes se incluyen:
- Vómitos y una importante cantidad de sangre en el vómito
- Heces negras, oscuras o con sangre
- Aturdimiento
- Pérdida del conocimiento (en casos graves)
El médico puede sospechar que tienes várices si tienes signos de enfermedad hepática, entre ellos:
- Pigmentación amarilla de la piel y los ojos (ictericia)
- Tendencia al sangrado y la formación de hematomas
- Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
Cuándo consultar con el médico
Solicita una consulta con un médico si tienes signos o síntomas que te preocupan. Si te diagnosticaron una enfermedad hepática, consulta al médico sobre el riesgo de desarrollar várices esofágicas y cómo puedes reducir el riesgo de estas complicaciones. Consulta al médico sobre una endoscopia para comprobar si tienes várices esofágicas.
Si te diagnosticaron várices esofágicas, es probable que el médico te indique que debes prestar atención a los signos de sangrado. Las várices esofágicas sangrantes son una urgencia médica. Si tienes vómitos o heces con sangre, llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato.
Causas
A veces, se forman várices esofágicas cuando se obstruye el flujo de sangre hacia el hígado; a menudo debido al tejido cicatricial en el hígado originado por una enfermedad hepática. El flujo sanguíneo comienza a retroceder y aumenta la presión dentro de la vena grande (vena porta) que transporta sangre hacia el hígado.
Esta presión (hipertensión portal) obliga a la sangre a buscar otros pasos a través de venas más pequeñas, como las que se encuentran en la porción baja del esófago. Estas venas de paredes delgadas se hinchan por la sangre adicional. En ciertas ocasiones, estas venas se pueden romper y sangrar.
Entre las causas de várices esofágicas se incluyen:
- Cicatrización hepática aguda (cirrosis). Varias enfermedades hepáticas pueden causar cirrosis, como infección por hepatitis, enfermedad hepática alcohólica, hígado graso, y trastorno de las vías biliares.
- Coágulo sanguíneo (trombosis). Un coágulo sanguíneo en la vena porta o en una vena que alimenta a la vena porta (vena esplénica) puede originar la formación de várices esofágicas.
- Parasitosis. La esquistosomiasis es una parasitosis que se halla en algunas zonas de África, América del Sur, El Caribe, Medio Oriente y el Sudeste Asiático. El parásito puede dañar el hígado, así como los pulmones, el intestino y la vejiga
Factores de riesgo
Si bien muchas personas que padecen enfermedad hepática avanzada desarrollan várices esofágicas, la mayoría no presenta sangrado. Hay más probabilidades de que las várices sangren en los siguientes casos:
- Presión alta en la vena porta. Existe un mayor riesgo de sangrado si aumenta la presión de la vena porta (hipertensión portal).
- Várices grandes. Cuanto más grandes sean las várices, habrá más probabilidades de sangrado.
- Marcas rojas en las várices. Cuando se coloca un endoscopio por la garganta para ver las várices, algunas presentan largas rayas rojas o puntos rojos. Estas marcas indican un mayor riesgo de sangrado.
- Cirrosis grave o insuficiencia hepática. En la mayoría de los casos, cuanto más grave sea la enfermedad hepática, habrá más probabilidades de sangrado en las várices.
- Consumo continuo de alcohol. El riesgo de sangrado de las várices es mucho mayor si continuas consumiendo alcohol que si suspendes el consumo, en especial si la enfermedad está relacionada con el alcohol.
Complicaciones
La complicación más grave de las várices esofágicas es la hemorragia. Una vez que hayas tenido un episodio de hemorragia, el riesgo de tener otro aumenta significativamente. Si pierdes la cantidad de sangre suficiente, puedes entrar en shock y morir.