Descripción general

La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso central (trastorno neurológico) en el que la actividad neuronal del cerebro se altera y causa convulsiones o períodos de comportamiento inusual, sensaciones y ocasional pérdida del conocimiento.

Los síntomas de las convulsiones pueden variar mucho. Algunas personas con epilepsia simplemente permanecen con la mirada fija por algunos segundos durante una convulsión, mientras que otras contraen repetidamente los brazos o las piernas.

En los Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 26 personas desarrollará un trastorno convulsivo. Alrededor del 10 por ciento de los individuos puede tener una única convulsión no provocada. Sin embargo, una única convulsión no significa que tengas epilepsia. Se necesita de al menos dos convulsiones no provocadas para tener un diagnóstico de epilepsia.

Incluso las convulsiones leves pueden necesitar tratamiento porque es posible que sean peligrosas durante actividades como conducir o nadar. El tratamiento con medicamentos o, a veces, la cirugía pueden controlar las convulsiones en aproximadamente el 80 por ciento de las personas con epilepsia. Algunos niños con epilepsia también pueden superar su enfermedad con la edad.

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Síntomas

Debido a que la epilepsia es causada por actividad anormal en células cerebrales, las convulsiones pueden afectar cualquier proceso coordinado por el cerebro. Algunos de los signos y síntomas de convulsiones son:

  • Confusión temporal
  • Episodios de ausencias
  • Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas
  • Pérdida del conocimiento o conciencia
  • Síntomas psíquicos

Los síntomas varían según el tipo de convulsión. En la mayoría de los casos, una persona con epilepsia tenderá a tener el mismo tipo de convulsión en cada episodio, de modo que los síntomas serán similares entre un episodio y otro.

Generalmente, los médicos clasifican a las convulsiones como focales o generalizadas, en función de cómo comienza la actividad cerebral anormal.

Convulsiones focales

Las convulsiones que aparentemente se producen a causa de actividad normal en una sola parte del cerebro se denominan «convulsiones focales (parciales)». Estas se agrupan en dos categorías.

  • Convulsiones focales sin pérdida del conocimiento (convulsiones parciales simples). Estas convulsiones no causan la pérdida del conocimiento. Pueden alterar las emociones o cambiar la manera de ver, oler, sentir, saborear o escuchar. También pueden provocar movimientos espasmódicos involuntarios de una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna, y síntomas sensoriales espontáneos como hormigueo, mareos y luces parpadeantes.
  • Convulsiones discognitivas focales (convulsiones parciales complejas). Estas convulsiones involucran un cambio o la pérdida del conocimiento o conciencia. Durante una convulsión parcial compleja, puedes mirar fijamente en el espacio y no responder a tu entorno o realizar movimientos repetitivos, como frotarte las manos, mascar, tragar o caminar en círculos.

Los síntomas de las convulsiones focales pueden confundirse con otros trastornos neurológicos, como migraña, narcolepsia o enfermedades mentales. Se deben realizar análisis y un examen minucioso para distinguir la epilepsia de otros trastornos.

Convulsiones generalizadas

Las convulsiones que aparentemente se producen en todas las áreas del cerebro se denominan «convulsiones generalizadas». Hay seis tipos of convulsiones generalizadas.

  • Crisis de ausencia. Las crisis de ausencia, previamente conocidas como «convulsiones petit mal» (epilepsia menor), a menudo ocurren en niños y se caracterizan por episodios de mirada fija en el espacio o movimientos corporales sutiles como parpadeo o chasquido de labios. Pueden ocurrir en grupo y causar una pérdida breve de conocimiento.
  • Crisis tónicas. Las crisis tónicas causan rigidez muscular. Generalmente, afectan los músculos de la espalda, brazos y piernas, y pueden provocar caídas.
  • Crisis atónicas. Las crisis atónicas, también conocidas como «convulsiones de caída», causan la pérdida del control muscular, que puede provocar un colapso repentino o caídas.
  • Crisis clónicas. Las crisis clónicas se asocian con movimientos musculares espasmódicos repetitivos o rítmicos. Generalmente afectan el cuello, la cara y los brazos.
  • Crisis mioclónicas. Las crisis mioclónicas generalmente aparecen como movimientos espasmódicos breves repentinos o sacudidas de brazos y piernas.
  • Crisis tonicoclónicas. Las crisis tonicoclónicas, previamente conocidas como «convulsiones de gran mal» (epilepsia mayor), son el tipo de crisis epiléptica más intenso y pueden causar pérdida abrupta del conocimiento, rigidez y sacudidas del cuerpo y, en ocasiones, pérdida del control de la vejiga o mordedura de la lengua.

Cuándo consultar al médico

Busca ayuda médica inmediata en los siguientes casos:

  • La convulsión dura más de cinco minutos.
  • La respiración o el conocimiento no retornan una vez que finaliza la convulsión.
  • Se produce una segunda convulsión de inmediato.
  • Tienes fiebre alta.
  • Sufres un golpe de calor.
  • Estás embarazada.
  • Tienes diabetes.
  • Sufriste una lesión durante la convulsión.

Si tienes una convulsión por primera vez, busca asesoramiento médico.

Causas

La epilepsia no tiene una causa identificable en casi la mitad de las personas que padecen la enfermedad. En los otros casos, la enfermedad puede deberse a diversos factores.

  • Influencia genética. Algunos tipos de epilepsia, que se clasifican según el tipo de convulsión que se experimenta o la parte del cerebro que resulta afectada, son hereditarios. En estos casos, es probable que haya influencia genética.

    Investigadores han asociado algunos tipos de epilepsia con genes específicos, aunque se estima que hasta 500 genes podrían estar relacionados con la enfermedad. En la mayoría de los casos, los genes son solo una parte de la causa de la epilepsia. Algunos genes pueden hacer que una persona sea más sensible a las condiciones ambientales que desencadenan las convulsiones.

  • Traumatismo craneal. Un traumatismo craneal como consecuencia de un accidente automovilístico o de otra lesión traumática puede provocar epilepsia.
  • Enfermedades cerebrales. Las enfermedades cerebrales que dañan el cerebro, como los tumores cerebrales o los accidentes cerebrovasculares, pueden provocar epilepsia. Los accidentes cerebrovasculares son la causa principal de epilepsia en adultos mayores de 35 años.
  • Enfermedades infecciosas. Las enfermedades infecciosas, como meningitis, sida y encefalitis viral, pueden causar epilepsia.
  • Lesiones prenatales. Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que puede originarse por diversos factores, como una infección en la madre, mala nutrición o deficiencia de oxígeno. Este daño cerebral puede provocar epilepsia o parálisis cerebral infantil.
  • Trastornos del desarrollo. A veces, la epilepsia puede estar asociada a trastornos del desarrollo, como autismo y neurofibromatosis.

Factores de riesgo

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de padecer epilepsia.

  • Edad. La aparición de epilepsia es más frecuente durante la primera infancia y después de los 60 años; sin embargo, la enfermedad puede ocurrir a cualquier edad.
  • Antecedentes familiares. Si tienes antecedentes familiares de epilepsia, puedes presentar un mayor riesgo de padecer un trastorno convulsivo.
  • Lesiones craneales. Las lesiones craneales son responsables de algunos casos de epilepsia. Puedes reducir el riesgo mediante el uso del cinturón de seguridad mientras conduces un automóvil y el uso del casco mientras andas en bicicleta, esquías, andas en motocicleta o realizas otras actividades que impliquen un alto riesgo de sufrir una lesión en la cabeza.
  • Accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades vasculares. Los accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades de los vasos sanguíneos (vasculares) son capaces de causar un daño cerebral que puede provocar epilepsia. Puedes tomar algunas medidas para reducir el riesgo de sufrir estas enfermedades, como limitar el consumo de alcohol y evitar los cigarrillos, tener una dieta saludable y hacer ejercicio en forma regular.
  • Demencia. La demencia puede aumentar el riesgo de padecer epilepsia en adultos mayores.
  • Infecciones cerebrales. Infecciones tales como la meningitis, que provoca la inflamación del cerebro o de la médula espinal, pueden aumentar el riesgo.
  • Convulsiones en la infancia. A veces, la fiebre alta en la infancia puede asociarse con convulsiones. Los niños que tienen convulsiones como consecuencia de una fiebre alta no suelen desarrollar epilepsia, aunque el riesgo es mayor si tienen una convulsión prolongada, otras enfermedades del sistema nervioso o antecedentes familiares de epilepsia.

Complicaciones

Tener convulsiones en momentos determinados puede conllevar circunstancias peligrosas para ti o para otras personas.

  • Caídas. Si sufres alguna caída durante una convulsión, puedes lastimarte la cabeza o romperte un hueso.
  • Ahogo. Si sufres epilepsia, tienes de 15 a 19 veces más probabilidades de ahogarte mientras estás nadando o dándote una ducha con respecto al resto de la población, debido a la posibilidad de tener una convulsión mientras estás en el agua.
  • Accidentes automovilísticos. Una convulsión que causa pérdida de conciencia o control puede ser peligrosa si se está conduciendo un automóvil u operando maquinaria.

    Muchos estados tienen restricciones para entregar licencias de conducir en relación con la capacidad de una persona para controlar sus convulsiones e imponen una cantidad mínima de tiempo que no se haya estado sufriendo convulsiones, de entre meses y años, antes de entregar la licencia.

  • Complicaciones en el embarazo. Las convulsiones durante el embarazo pueden ser peligrosas tanto para la madre como para el bebé, y ciertos medicamentos antiepilépticos aumentan el riesgo de defectos al nacer. Si tienes epilepsia y estás pensando en quedar embarazada, habla con tu médico mientras planees tu embarazo.

    La mayoría de las mujeres con epilepsia pueden embarazarse y tener un bebé sano. Es necesario que estés bajo un estricto control durante el embarazo, y es posible que deba ajustarse la medicación. Es muy importante que colabores con tu médico para planificar tu embarazo.

  • Problemas de salud emocional. Las personas con epilepsia tienen mayor probabilidad de experimentar problemas psicológicos, especialmente depresión, ansiedad y, en casos extremos, suicidio. Los problemas pueden ser resultado de dificultades para lidiar con la enfermedad y de los efectos secundarios de los medicamentos.

Otras complicaciones de la epilepsia que ponen en riesgo la vida son poco frecuentes, pero suceden. Algunas de ellas son:

  • Estado epiléptico. Este trastorno ocurre si te encuentras en un estado de actividad convulsiva continua que dura más de cinco minutos, o bien si tienes convulsiones recurrentes con frecuencia sin recuperar el total conocimiento entre ellas. Las personas con estado epiléptico tienen un mayor riesgo de sufrir daño cerebral permanente o la muerte.
  • Muerte súbita sin causa aparente en epilepsia. Las personas con epilepsia también tienen un pequeño riesgo de muerte súbita sin causa aparente. Se desconoce la causa, pero algunas investigaciones indican que puede ocurrir debido a trastornos cardíacos o respiratorios.

    Las personas con crisis tonicoclónicas frecuentes o cuyas convulsiones no estén controladas con medicamentos pueden tener un mayor riesgo de muerte súbita sin causa aparente en epilepsia. En general, aproximadamente el 1 por ciento de la población con epilepsia sufre muerte súbita sin causa aparente en epilepsia.