Panorama general
La terapia con anticuerpos biespecíficos usa medicamentos que atacan la enfermedad de dos maneras al mismo tiempo. Se usan anticuerpos biespecíficos, que son proteínas especialmente diseñadas y creadas en el laboratorio.
Estos medicamentos vienen en diversas formas y pueden funcionar de diferentes maneras. Muchos son un tipo de inmunoterapia. Ayudan al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas. Otros bloquean las señales que ayudan a las células cancerosas a multiplicarse o sobrevivir. Lo que los hace únicos es su capacidad para unirse a dos proteínas diferentes a la vez. A menudo, uno se une a una célula inmunitaria y otro a una célula cancerosa. Estos tratamientos se llaman terapias con anticuerpos biespecíficos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos aprobó varias terapias con anticuerpos biespecíficos. La mayoría se usan para tratar tipos de cáncer de la sangre y del sistema linfático, como el mieloma múltiple, la leucemia y el linfoma. Algunas están aprobadas para tratar tumores sólidos, incluidos algunos tipos de cáncer de pulmón y de ojo. Otras están aprobadas para tratar afecciones no cancerosas, como la hemofilia y ciertas enfermedades oculares.
La terapia con anticuerpos biespecíficos puede ser una opción cuando otros tratamientos dejan de funcionar. También se puede usar en combinación con otros tratamientos para mejorar los resultados.
Anticuerpos biespecíficos comparados con anticuerpos monoclonales
Los anticuerpos biespecíficos son una opción mejorada en comparación con los anticuerpos monoclonales. Los anticuerpos monoclonales son sustitutos sintéticos de los anticuerpos naturales. Se dirigen a proteínas específicas de las células cancerosas, lo que potencia la respuesta inmunitaria del organismo contra el cáncer. Sin embargo, aunque los anticuerpos monoclonales pueden funcionar durante un tiempo, las células cancerosas acaban desarrollando otras formas de evitar su destrucción.
Los anticuerpos biespecíficos tienen dos "brazos", por lo que pueden atacar dos objetivos distintos a la vez. Esto los convierte en herramientas poderosas para combatir las células cancerosas. También se están desarrollando anticuerpos multiespecíficos.
Tipos
Los anticuerpos biespecíficos funcionan de diferentes maneras según cómo se diseñen. Hay cientos de anticuerpos en ensayos clínicos, en los que se prueban más de 60 combinaciones de objetivos diferentes.
Los tipos más comunes incluyen aquellos que hacen lo siguiente:
- Activan el sistema inmunitario. Algunos anticuerpos biespecíficos unen las células T, que son células inmunitarias clave, directamente a las células cancerosas. Las células T ayudan a defender el organismo al atacar las células dañinas. Los anticuerpos biespecíficos que interactúan con las células T a veces se llaman activadores biespecíficos de células T o terapias con activadores biespecíficos de células T. Un brazo del anticuerpo biespecífico se une al CD3, un complejo proteico que activa las células T. El otro brazo se une a la célula cancerosa. Esta conexión activa la célula T para que libere proteínas que destruyen la célula cancerosa.
- Bloquean las señales celulares. Algunos anticuerpos biespecíficos bloquean dos señales celulares a la vez. Por ejemplo, el amivantamab (Rybrevant) bloquea dos proteínas de señalización celular que contribuyen a la multiplicación de las células cancerosas de pulmón: el receptor del factor de crecimiento epidérmico y el factor de transición epitelio-mesénquima, también llamado receptor del factor de crecimiento de hepatocitos. Bloquear estas señales puede ayudar a hacer más lenta o detener la multiplicación tumoral.
- Brindan el tratamiento. Algunos anticuerpos biespecíficos que se están estudiando usan un brazo para unirse a una célula cancerosa y el otro para llevar el medicamento o la radiación directamente a esa célula. Este enfoque ayuda a dirigir el tratamiento precisamente donde se necesita, lo que puede reducir el daño a las células sanas./363
La terapia con anticuerpos biespecíficos tiene varias características clave que la convierten en una opción terapéutica atractiva.
- Tratamiento listo para usar. Las terapias con anticuerpos biespecíficos son medicamentos listos para usar. Esto los diferencia de la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, que requiere un proceso de fabricación personalizado.
- Atención médica ambulatoria. La mayoría de las personas no necesitan pasar la noche en el hospital para recibir esta terapia.
- Efectos secundarios manejables. Los efectos secundarios, como fiebre o confusión, suelen ser más leves que con otros tratamientos avanzados contra el cáncer.
Por qué se hace
Las terapias con anticuerpos biespecíficos se usan principalmente para tratar determinados tipos de cáncer, especialmente cuando otros tratamientos, como la quimioterapia, los medicamentos dirigidos o la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, ya no funcionan. La mayoría de las terapias con anticuerpos biespecíficos se administran en centros especializados en forma de infusiones intravenosas o inyecciones. Ambas formas se administran en ciclos. El estudio de los anticuerpos biespecíficos está evolucionando rápidamente. Muchas de estas terapias se encuentran en ensayos clínicos.
Entre los ejemplos de las terapias con anticuerpos biespecíficos aprobadas en los Estados Unidos se incluyen las siguientes:
Tipos de cáncer de la sangre y del sistema linfático
- El blinatumomab (Blincyto) permite que las células T del sistema inmunitario se comuniquen con las células leucémicas al dirigirse a las proteínas CD3 y CD19. Se usa para tratar la leucemia linfoblástica aguda.
- El teclistamab (Tecvayli) y el elranatamab (Elrexfio) se dirigen a las proteínas CD3 y BCMA para ayudar a destruir las células del mieloma múltiple.
- El talquetamab (Talvey) se une a las proteínas CD3 y GPRC5D para tratar el mieloma múltiple.
- El mosunetuzumab (Lunsumio) y el epcoritamab (Epkinly) se dirigen a las proteínas CD3 y CD20 para tratar el linfoma folicular, un tipo de linfoma no hodgkiniano de proliferación lenta.
- El epcoritamab (Epkinly) y el glofitamab (Columvi) también se dirigen a las proteínas CD3 y CD20 para tratar el linfoma difuso de células B grandes y otros linfomas relacionados.
Tumores sólidos
- El amivantamab (Rybrevant) se une a las proteínas del receptor del factor de crecimiento epidérmico y del factor de transición epitelio-mesénquima para tratar ciertos tipos de cáncer de pulmón de células no pequeñas.
- El tarlatamab (Imdelltra) se dirige a las proteínas CD3 y DLL3, y une las células T a las células cancerosas en el cáncer de pulmón de células pequeñas.
- El tebentafusp (Kimmtrak) permite que las células T se conecten con las células cancerosas mediante la unión del CD3 en las células inmunitarias y la proteína gp100 en las células tumorales para tratar el melanoma uveal, un tipo de cáncer ocular poco frecuente.
Otras enfermedades
- El emicizumab (Hemlibra) se une a las proteínas del factor IXa y del factor X para ayudar a prevenir los sangrados en personas con hemofilia A.
- El faricimab (Vabysmo) bloquea el factor de crecimiento endotelial vascular y el Ang-2, dos proteínas implicadas en la permeabilidad o la enfermedad en los vasos sanguíneos, para tratar la degeneración macular, el edema macular diabético y otras enfermedades oculares relacionadas.
Los investigadores están estudiando los anticuerpos biespecíficos para las primeras etapas del cáncer y para otros tumores sólidos, como los de riñón y de mama. También están explorando combinaciones de tratamientos, como la terapia con anticuerpos biespecíficos y la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, para determinar si su uso combinado o secuencial podría mejorar los resultados.
Riesgos
Al igual que cualquier tratamiento potente contra el cáncer, la terapia con anticuerpos biespecíficos conlleva el riesgo de efectos secundarios. Para reducir este riesgo, los anticuerpos biespecíficos se administran normalmente siguiendo un programa de dosificación escalonado. Esto significa que al principio te darán dosis más bajas, que luego se irán aumentando gradualmente. También es posible que te den otros medicamentos antes de comenzar la terapia para ayudar a reducir el riesgo de efectos secundarios.
Entre los efectos secundarios comunes de la terapia con anticuerpos biespecíficos se incluyen los siguientes:
Síndrome de liberación de citocinas
La terapia con anticuerpos biespecíficos puede hacer que el cuerpo libere niveles altos de citocinas, que son proteínas inflamatorias. Un aumento repentino de estas proteínas puede causar un conjunto de síntomas llamado síndrome de liberación de citocinas. Este síndrome suele aparecer al inicio del tratamiento, a menudo tras las primeras dosis. Por lo general, el síndrome de liberación de citocinas es leve y de corta duración. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas pueden empeorar y llegar a ser potencialmente mortales.
El síndrome de liberación de citocinas leve puede causar síntomas similares a los de la gripe. Los síntomas pueden ser los siguientes:
- Fiebre.
- Náuseas.
- Escalofríos.
- Presión arterial baja.
- Dolor de cabeza.
- Sarpullido.
- Irritación de la garganta.
- Dificultad para respirar.
- Frecuencia cardíaca acelerada.
Tu equipo de atención médica te supervisará de cerca después de darte una dosis. El equipo puede identificar y tratar estos síntomas de inmediato.
Síndrome de neurotoxicidad asociado a células inmunoefectoras
El aumento de la inflamación a veces puede afectar el cerebro o los nervios, lo que causa un conjunto de síntomas llamado síndrome de neurotoxicidad asociado a células inmunoefectoras. A veces, simplemente se conoce como neurotoxicidad.
Por lo general, estos cambios son temporales y se producen entre unos días y unas semanas después de recibir una dosis. Los síntomas pueden variar entre leves y graves. El tratamiento temprano puede ayudar a revertir estos efectos secundarios. Los síntomas pueden ser los siguientes:
- Mala memoria.
- Tiempo de reacción lento.
- Confusión.
- Cambios en la personalidad.
- Sensación de cansancio.
- Pérdida del conocimiento.
- Entumecimiento de las manos y los pies.
- Dificultad para concentrarse, hablar o respirar.
Infecciones
Un problema común de la terapia con anticuerpos biespecíficos es que hay más riesgo de infecciones. Hay varias razones para ello:
- Menos células inmunitarias. A la vez que atacan las células cancerosas, los anticuerpos biespecíficos también reducen el número de células inmunitarias sanas. Esto también puede ocurrir con otros tratamientos inmunológicos, como la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico.
- Reducción de los anticuerpos útiles. Algunas terapias con anticuerpos biespecíficos pueden reducir el nivel de inmunoglobulinas en la sangre. Las inmunoglobulinas son anticuerpos que combaten las infecciones.
- Reducción del recuento de células sanguíneas. La activación inmunitaria intensa y los cambios resultantes en las citocinas pueden reducir temporalmente la función de la médula ósea. Esto puede causar un recuento bajo de ciertos glóbulos blancos.
Estos factores pueden reducir la capacidad para combatir infecciones bacterianas, víricas y micóticas. Infecciones comunes tras la terapia con anticuerpos biespecíficos:
- Infecciones del tracto respiratorio superior, como el resfriado común, la gripe y la enfermedad por coronavirus 2019.
- Neumonía.
- Infecciones de las vías urinarias.
- Candidiasis vaginal.
Algunas infecciones pueden volverse graves. Tu equipo de atención médica puede darte medicamentos para ayudar a prevenir o tratar las infecciones. Esto puede incluir la inmunoglobulina intravenosa, que consiste en inyectar anticuerpos directamente en la sangre. También puede incluir antibióticos, antivirales y antimicóticos. Tu equipo puede darte algunos de estos medicamentos de forma rutinaria y otros según sea necesario.
Otros efectos secundarios
La terapia con anticuerpos biespecíficos a veces puede causar reacciones alérgicas después de una infusión o inyección, con síntomas como sarpullido y dificultad para respirar. También puede llevar a cambios en la función hepática, lo que causa cansancio, pérdida de apetito e ictericia. Otros efectos secundarios pueden incluir piel seca, uñas quebradizas y descoloridas, sequedad en la boca.
Las terapias con anticuerpos biespecíficos pueden dañar al feto y no se recomiendan durante el embarazo.
Cómo prepararte
Habla con el equipo de atención médica para saber qué esperar. Es recomendable considerar algunos de los siguientes factores con anticipación:
- Apoyo de un cuidador. Necesitarás que alguien te acompañe durante los tratamientos iniciales y las citas de seguimiento.
- Tiempo fuera de casa. Es posible que tengas que permanecer cerca del centro de tratamiento durante la primera fase del proceso. Después de eso, es posible que tengas que viajar varias veces para recibir tratamientos continuos.
- Efectos secundarios. En ocasiones, los efectos secundarios del tratamiento pueden ser graves.
- Costo elevado. Verifica con anticipación la cobertura de tu seguro médico.
Qué esperar
La terapia con anticuerpos biespecíficos suele administrarse en un hospital u otro centro de atención médica. La mayoría de las personas puede volver a su casa el mismo día.
A diferencia de otros tratamientos inmunoterapéuticos, como la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, la terapia con anticuerpos biespecíficos no es un tratamiento que se hace una sola vez. Se administra de forma regular, según el tipo de terapia que recibas y tus necesidades específicas.
Antes del procedimiento
Antes de recibir un medicamento con anticuerpos biespecíficos, tu equipo de atención médica quiere que estés bien hidratado. Por lo tanto, puede pedirte que bebas mucha agua. Tu equipo también puede darte medicamentos para prevenir reacciones causadas por algunas terapias con anticuerpos biespecíficos. Estos medicamentos pueden incluir esteroides, antihistamínicos o acetaminofén.
Durante el procedimiento
El tratamiento se puede administrar de dos maneras: mediante una inyección o por vía intravenosa.
Los anticuerpos biespecíficos que se administran mediante una inyección se colocan debajo de la piel. Esto hace que la absorción sea más lenta y prolongada.
El tratamiento suele comenzar con dosis pequeñas que se aumentan progresivamente durante días o semanas. Esto se denomina esquema posológico escalonado. Después, el tratamiento suele administrarse una vez a la semana y, en ocasiones, cada dos semanas tras seis meses de buena respuesta al tratamiento.
Los tratamientos con anticuerpos biespecíficos que se administran por vía intravenosa se colocan directamente en una vena. La administración del medicamento directamente en el torrente sanguíneo permite que los anticuerpos se absorban con rapidez. Actúan de inmediato contra las células cancerosas.
La infusión intravenosa puede durar hasta cuatro horas. La primera infusión suele comenzar con dosis más pequeñas para reducir el riesgo de efectos secundarios. Tu equipo de atención médica también te administra medicamentos adicionales, como esteroides y líquidos, para ayudar a prevenir complicaciones.
Los tratamientos intravenosos suelen administrarse en programas de aumento gradual los días 1, 8 y 15. Después de eso, por lo general, se administran cada 1 a 3 semanas, según el medicamento.
Tu equipo de atención médica te vigila de cerca para detectar cualquier reacción o efecto secundario, especialmente justo después del primer tratamiento. El equipo puede proporcionar un tratamiento rápido según sea necesario.
Después del procedimiento
La mayoría de las personas vuelven a casa el mismo día en que reciben el tratamiento. Tu equipo de atención médica te indicará qué debes tener en cuenta en casa. Algunos hospitales te proporcionan un kit para que tú mismo te midas la temperatura, la presión arterial y otros signos vitales. Estas mediciones se envían electrónicamente a tu equipo de atención médica para su control de manera remota. Cuando estés en casa, mantén un registro de los síntomas que presentes. Informa inmediatamente a tu equipo de atención médica de cualquier empeoramiento o síntoma inusual.
Las infecciones son comunes cuando se usan tratamientos con anticuerpos biespecíficos de manera continua. Toma estas medidas para reducir el riesgo de complicaciones:
- Actúa ante los síntomas. Informa inmediatamente a tu equipo de atención médica si presentas signos de infección, como fiebre, escalofríos o empeoramiento del dolor, especialmente si los analgésicos no te alivian.
- Recibe las vacunas adecuadas. Es importante que tú y las personas que te rodean estén al día con las vacunas. Pregunta a tu equipo de atención médica qué tipos de vacunas debes recibir y cuándo. Algunas vacunas usan virus o bacterias vivos y debilitados. Es posible que estas no sean seguras para las personas con sistemas inmunitarios debilitados o para quienes las rodean. Sin embargo, las vacunas más comunes, como la vacuna contra la gripe, las vacunas contra la enfermedad por coronavirus 2019, las vacunas contra el virus respiratorio sincicial, las vacunas neumocócicas y la vacuna contra el tétanos, la difteria y la tos ferina, no son vivas y son seguras para las personas con sistemas inmunitarios debilitados.
- Reduce al mínimo la exposición a los gérmenes. Podría ser útil tomar medidas preventivas adicionales para disminuir la diseminación de gérmenes, como lavarse las manos con frecuencia, limitar la exposición a personas enfermas y evitar consumir alimentos crudos.
Algunos anticuerpos biespecíficos tienen efectos secundarios únicos. Estos son algunos ejemplos:
- Sequedad en la boca.
- Pérdida del sentido del gusto.
- Dificultad para tragar.
- Sarpullido en la piel.
- Uñas quebradizas.
Informa a tu equipo de atención médica si tienes cualquier otro efecto secundario, incluso aquellos inesperados. Tu equipo podría ayudarte a encontrar formas de aliviarlos.
Resultados
En ensayos clínicos y estudios en el mundo real, los tratamientos con anticuerpos biespecíficos han ayudado a personas con cáncer avanzado a vivir más tiempo. Este beneficio se observó incluso en personas más debilitadas o que ya habían recibido otros tratamientos. Las terapias con anticuerpos biespecíficos también pueden mejorar otras afecciones. Por ejemplo, ayudan a reducir el riesgo de sangrado en personas con hemofilia. Habla con tu equipo de atención médica sobre los resultados que puedes esperar según tu afección y el tratamiento específico que estás recibiendo.