Cuidar a un recién nacido implica tomar innumerables decisiones. Decidir cuándo o si vacunar a su bebé puede suponer una decisión especialmente importante.
Las vacunas infantiles de rutina han evitado cientos de millones de enfermedades y hospitalizaciones. También han reducido de manera drástica las muertes por enfermedades que antes eran frecuentes en bebés y niños pequeños.
Aun así, para muchas personas que tienen su primer hijo, las vacunas pueden generar dudas y preocupaciones. A continuación, se presentan algunas de las más frecuentes.
¿Por qué las vacunas se administran tan temprano en la vida?
Los bebés nacen con un sistema inmunitario que todavía está en desarrollo. Durante un tiempo breve después del nacimiento, tienen algunos anticuerpos protectores que recibieron de la persona gestante durante el embarazo. Sin embargo, esta protección temprana desaparece rápidamente.
Las vacunas se administran en el momento preciso en el que el sistema inmunitario del bebé está listo para generar defensas y antes de que las infecciones peligrosas tengan la oportunidad de afectarlo.
Por ejemplo, en Estados Unidos se recomienda vacunar contra la hepatitis B a los bebés al nacer, ya que la persona que da a luz puede transmitir la enfermedad durante el parto. A veces, los padres o madres ni siquiera saben que portan el virus.
Por otro lado, la vacuna contra el sarampión generalmente se administra entre los 12 y los 15 meses de vida. Esto se debe a que los bebés más pequeños todavía tienen protección proveniente de la persona embarazada, si dicha persona recibió la vacuna o tuvo la enfermedad en algún momento. Esa protección puede reducir la eficacia de la vacuna si se administra demasiado pronto.
¿Son seguras las vacunas para los bebés?
Sí. Las vacunas se someten a pruebas más rigurosas que casi cualquier otro producto médico.
Antes de llegar a las clínicas, atraviesan años de estudios cuidadosos con miles de voluntarios. Los investigadores inician los estudios en adultos y luego los amplían a poblaciones más grandes y más jóvenes. Una vacuna solo se autoriza si sus beneficios superan claramente los riesgos.
Aun después de su uso, los científicos continúan evaluándolas en millones de personas para garantizar su seguridad y eficacia a lo largo del tiempo.
Además, el sistema inmunitario de los bebés es extraordinariamente capaz. Cada día, el sistema inmunitario del bebé responde a miles de nuevas partículas, desde proteínas alimentarias y bacterias inofensivas hasta caspa de mascotas. Las vacunas representan un evento menor en comparación con estas exposiciones cotidianas.
¿Hay efectos secundarios graves?
En casi todos los bebés y niños, los beneficios de vacunarse son mucho mayores que el riesgo de posibles efectos secundarios.
Los efectos secundarios graves de una vacuna son muy poco probables. La mayoría de las reacciones, si llegan a presentarse, son leves y de corta duración, como dolor en la pierna o fiebre baja.
Además, la seguridad de las vacunas se sigue controlando, aunque ya se hayan usado ampliamente. Los expertos están preparados para actuar rápidamente si aparecen problemas de seguridad poco frecuentes.
¿Es demasiado para un bebé recibir muchas vacunas a la vez?
Puede resultar difícil ver a su bebé recibir una inyección. Pero recibir varias vacunas al mismo tiempo es seguro y se recomienda por varias razones:
- Administrarlas juntas no sobrecarga el sistema inmunitario del bebé. El organismo de los niños soporta mucho más cada día simplemente por el hecho de estar vivos en este mundo.
- Espaciar las vacunas aumenta el riesgo del niño. Retrasar las vacunas genera un período más prolongado en el que el niño no está protegido contra infecciones.
- Las vacunas combinadas o administradas el mismo día suelen significar menos pinchazos en total. Menos inyecciones pueden suponer menos estrés y molestias para el bebé, y menos citas que coordinar. También puede reducir el costo de esta atención médica.
Hay algunas situaciones en las que su equipo de atención médica puede sugerir una combinación diferente. Por ejemplo, el equipo de atención médica puede separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola de la vacuna contra la varicela en ciertos niños pequeños. Estas decisiones se pueden tomar junto con usted, según las necesidades específicas de su hijo.
Dos cosas que puede hacer ahora
Si tiene dudas sobre las vacunas, plantee una pregunta en su próxima consulta con el profesional de atención médica: “¿Puede explicarme qué vacunas recibirá mi bebé hoy y por qué se recomiendan en este momento?”.
Esta pregunta puede servir para iniciar una conversación que le ayude a entender por qué algunas vacunas se recomiendan desde etapas tempranas de la vida. No es necesario que tome decisiones en solitario. El equipo de atención de su hijo está para apoyarle, no para ejercer presión.
Otra medida sencilla y útil que puede tomar ahora es la siguiente: Agregue el calendario de vacunas de su bebé al calendario de su teléfono. Recibirá recordatorios, como ocurre con cualquier otra cita importante. Esto puede ayudarle a mantener la protección de su bebé al día.
Con la información y el apoyo adecuados, estas decisiones no tienen por qué ser abrumadoras. Vacunar a los niños de manera temprana es una de las mejores formas de proteger su salud. La evidencia científica y décadas de uso en la vida real muestran el mismo resultado: las vacunas son seguras y eficaces.