Los desgarros vaginales pueden ocurrir cuando la cabeza del bebé sale por la abertura de la vagina durante el parto. También se llaman laceraciones o desgarros perineales. Estos desgarros suelen coserse con puntos después del nacimiento para ayudar a la cicatrización.
Pueden ocurrir desgarros vaginales si la cabeza del bebé es demasiado grande para que la vagina se estire a su alrededor. Otras veces, puede ocurrir un desgarro si la vagina no se estira con facilidad. Los desgarros menores son los más comunes. Solo afectan la piel que rodea la abertura vaginal. Los desgarros graves pueden prolongarse a los tejidos y los músculos que rodean el ano. La práctica que consiste en una incisión quirúrgica cerca de la abertura vaginal en el momento del parto, conocida como episiotomía, ya no se realiza de forma rutinaria.
Es difícil prevenir por completo los desgarros vaginales durante el parto. Sin embargo, en algunas investigaciones se proponen los siguientes pasos para reducir el riesgo para desgarros graves:
Si le preocupan los desgarros vaginales durante el trabajo de parto, hable con el profesional de atención médica. Pregunte qué hace el equipo de atención médica para prevenirlos. Hable sobre lo que puede hacer con el fin de prepararse para el parto y reducir el riesgo de desgarros.
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