Cuando vive con cáncer de próstata, ya sea que le hayan diagnosticado recientemente, se encuentre en tratamiento o sea un sobreviviente, lo que come puede contribuir a su salud general.
No existe ningún alimento que pueda curar el cáncer de próstata ni garantizar que no vuelva a aparecer. Sin embargo, las investigaciones indican que los hábitos alimenticios a largo plazo pueden influir en la evolución de la enfermedad. Además, la alimentación puede ayudar a proteger el corazón y los huesos, dos áreas que suelen verse afectadas por los tratamientos contra el cáncer de próstata.
El cáncer de próstata suele crecer lentamente. Muchas personas conviven con ello durante años. Hacen un control minucioso del cáncer, lo que se conoce como vigilancia activa, o bien lo controlan después del tratamiento. Esto hace que los hábitos cotidianos, como la alimentación, cobren especial importancia con el paso del tiempo.
Esto es lo que recomiendan los expertos.
Enfóquese en una alimentación saludable para el corazón y basada en plantas
Las enfermedades cardíacas son frecuentes en las personas con cáncer de próstata. Algunos tratamientos, especialmente la terapia hormonal para el cáncer de próstata, pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, aumento de peso, diabetes y osteoporosis.
Por esa razón, muchas recomendaciones alimenticias para el cáncer de próstata coinciden en gran medida con los patrones alimenticios saludables para el corazón. Una alimentación basada en vegetales y con propiedades antiinflamatorias favorece tanto la salud de la próstata como la del corazón.
Limite el consumo de grasas saturadas y procesadas
Las dietas con alto contenido de grasas saturadas y grasas trans pueden aumentar la inflamación en el cuerpo y podrían estar relacionadas con peores resultados en el cáncer de próstata. Las grasas saturadas se encuentran en la carne roja, los productos lácteos enteros y los alimentos procesados. Las grasas trans suelen encontrarse en los refrigerios envasados y en los productos horneados.
Algunas investigaciones también sugieren que los alimentos que contienen ácidos grasos omega-6 podrían aumentar la inflamación y favorecer la proliferación de tumores. Entre estos alimentos se incluyen los altamente procesados y ciertos aceites, como los de maíz, soya y cártamo.
Elija grasas más saludables en su lugar
Los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a reducir la inflamación y fortalecer el sistema inmunitario. Los omega-3 se encuentran en pescados grasos como el salmón, las sardinas y la caballa, así como en las semillas de linaza y las nueces. Algunos estudios sugieren que podrían estar relacionados con una proliferación más lenta del tumor o con niveles más bajos del antígeno prostático específico, aunque las investigaciones aún están en curso.
Para reducir las grasas no saludables haga lo siguiente:
- Elija carnes magras y de ave sin piel. La pechuga de pollo, el pavo y el pescado son buenas opciones.
- Considere las fuentes de proteína de origen vegetal, como los frijoles, las lentejas y el tofu, como alternativas a la carne.
- Elija productos lácteos bajos en grasa o con contenido reducido de grasa. Cuando vaya de compras, elija leche descremada, yogur bajo en grasa y quesos con bajo contenido de grasa.
- Prepare los alimentos utilizando métodos de cocción más saludables. Hornee, ase a la parrilla, cocine a la brasa, ase al horno o cocine al vapor sus alimentos en lugar de freírlos.
- Cocine con aceites más saludables. Utilice aceite de oliva, aceite de canola o aceite de aguacate en lugar de mantequilla, manteca de cerdo o manteca vegetal.
- Lea las etiquetas de los alimentos. Preste atención a las etiquetas de los alimentos envasados para identificar y elegir productos con menor contenido de grasas saturadas y grasas trans.
Llene su plato con frutas, verduras y cereales integrales
Los alimentos de origen vegetal son ricos en vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes que favorecen la salud en general. Se ha observado un vínculo entre el consumo de una variedad de frutas, verduras y granos integrales y una mayor supervivencia tras el tratamiento contra el cáncer de próstata.
Algunos compuestos vegetales resultan particularmente prometedores son los siguientes:
- Las verduras crucíferas, como el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas, contienen sulforafano, que podría ayudar a reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de próstata.
- Los tomates y la sandía contienen licopeno. Las primeras investigaciones sugieren que el licopeno podría ayudar a reducir los niveles de antígeno prostático específico, pero se necesitan más estudios.
Durante el tratamiento, los efectos secundarios como las náuseas, los cambios en el sabor o los problemas digestivos pueden hacer que algunos alimentos resulten difíciles de tolerar. Esto incluye las verduras crudas, especialmente las verduras crucíferas, como las mencionadas anteriormente. Está bien adaptar sus elecciones alimenticias y comer lo que pueda durante este tiempo. A medida que los síntomas mejoren, vaya incorporando progresivamente una mayor variedad de frutas y verduras.
Comer más frutas y verduras también ayuda a que se sienta satisfecho, por lo que tiene menos espacio para otros alimentos que no son tan saludables. Siempre que pueda, trate de consumir de 2 a 3 tazas de verduras y 2 tazas de frutas al día.
Evite el consumo de carnes rojas y carnes procesadas
Las carnes rojas y los embutidos están relacionados con más riesgo de cáncer de próstata y con el riesgo general de cáncer. Las carnes rojas incluyen la carne de res, la carne de cerdo, la carne de cordero y la carne de venado. Las carnes procesadas incluyen tocino, salchichas, perritos calientes y embutidos.
Cocinar carnes a temperaturas muy altas, como al carbonizarlas en la parrilla, puede generar sustancias químicas relacionadas con el cáncer.
Al consumir pollo, pavo y otras carnes de ave, quíteles la piel para reducir el consumo de grasas saturadas.
Consuma huevos con moderación
Los huevos son una buena fuente de proteína magra y pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Algunos estudios sugieren que el consumo elevado de huevos podría aumentar el riesgo de recurrencia del cáncer de próstata, aunque la evidencia no es concluyente. Si consume huevos, es recomendable hacerlo con moderación.
Considere los alimentos a base de soya
Los alimentos a base de soya, como el tofu, el edamame y la leche de soya, contienen isoflavonas. Se trata de compuestos vegetales que podrían ayudar a hacer más lenta la proliferación del cáncer de próstata. La soya también es rica en otros nutrientes que favorecen la buena salud, entre ellos proteínas, fibra, calcio y vitaminas del grupo B.
Limite el consumo de azúcar añadida y de carbohidratos refinados
Las bebidas azucaradas y los carbohidratos refinados, como los pasteles, los postres y el pan blanco, pueden elevar los niveles de insulina. Los niveles elevados de insulina podrían facilitar la proliferación del cáncer. Reserve los dulces para ocasiones especiales y opte por los granos o cereales integrales en su lugar.
Adopte una dieta mediterránea
Muchos expertos recomiendan seguir una dieta mediterránea. La dieta mediterránea reduce el riesgo de cáncer de próstata. Además, contribuye de manera natural a la salud del corazón y reduce la inflamación, aspectos que son especialmente importantes durante y después del tratamiento contra el cáncer de próstata.
La dieta mediterránea tiene un alto contenido de lo siguiente:
- Verduras y frutas.
- Cereales integrales, frijoles, frutos secos y semillas.
- El aceite de oliva como fuente principal de grasas.
- Hierbas y especias para condimentar.
Las personas que siguen una dieta mediterránea consumen cantidades moderadas de pescado, carne de aves y huevos. Además, evitan la carne roja, los alimentos procesados y el azúcar añadida.
¿Y qué hay de otras dietas, como la cetogénica o la paleolítica?
Actualmente, no se recomiendan dietas como la cetogénica, la paleolítica y la carnívora para las personas con cáncer de próstata. Aunque las investigaciones siguen en curso, los patrones alimenticios basados en plantas siguen siendo el enfoque preferido para el cáncer de próstata.
La dieta Ornish se basa en un pequeño estudio llevado a cabo con hombres que siguieron una alimentación vegana muy baja en grasas, junto con cambios intensivos en el estilo de vida, que incluían ejercicio diario, prácticas diarias para el manejo del estrés y grupos de apoyo. Los participantes en el estudio presentaron mejoras moderadas en sus niveles de antígeno prostático específico. Sin embargo, el estudio fue de pequeña escala y tuvo una duración de solo un año, lo que dificulta evaluar los efectos a largo plazo.
La dieta por sí sola no puede prevenir la progresión del cáncer de próstata ni sustituir el tratamiento médico. Los cambios en el estilo de vida deben utilizarse como complemento del tratamiento contra el cáncer, y no como sustituto del mismo.
Consideraciones nutricionales especiales según el tipo de tratamiento
Sus necesidades nutricionales pueden variar según su tratamiento.
Terapia hormonal
La terapia hormonal para el cáncer de próstata puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, que es el afinamiento de los huesos, aumento de peso y diabetes.
Una dieta baja en grasas y basada en alimentos de origen vegetal puede ayudar a proteger la salud del corazón y a controlar las enfermedades cardíacas. Además, puede ayudar a controlar el peso y el nivel de glucosa en la sangre. Para obtener los mejores resultados, combine una alimentación saludable con ejercicio regular.
Para ayudar a reducir el riesgo de osteoporosis, el equipo de atención médica podría recomendarle lo siguiente:
- Alimentos ricos en calcio. Algunos ejemplos son los productos lácteos bajos en grasa, como el queso, la leche y el yogur, y hortalizas de hoja verde. Los hombres adultos deben consumir de 1000 a 1200 miligramos de calcio al día.
- Vitamina D. La vitamina D ayuda a su cuerpo a absorber el calcio y mejora la salud ósea. Si no obtiene suficiente vitamina D a través de su alimentación, tal vez el equipo de atención médica le recomiende tomar suplementos.
- Ejercicios con peso. Algunos ejemplos son caminar y el fortalecimiento muscular. El ejercicio ayuda a fortalecer los huesos y hacer más lenta la pérdida ósea. Procure hacer 30 minutos de ejercicios que soportan el peso corporal la mayoría de los días de la semana.
Radioterapia
La radiación cerca de la pelvis puede irritar la vejiga o el intestino, lo que puede causar diarrea o estreñimiento. Estos cambios suelen ser temporales.
Si tiene diarrea, tal vez el equipo de atención médica le sugiera limitar temporalmente el consumo de alimentos ricos en fibra, como los siguientes:
- Panes y cereales integrales.
- Frijoles (alubias, porotos) y lentejas.
- Frutas y verduras crudas o deshidratas, excepto las bananas.
Siga siempre las indicaciones del equipo de atención médica, ya que las recomendaciones pueden variar.
Cirugía
Después de una cirugía, la nutrición favorece la cicatrización y la recuperación.
Una dieta basada en alimentos vegetales, combinada con carnes magras y productos lácteos bajos en grasa, proporciona nutrientes esenciales y antioxidantes que pueden fortalecer su sistema inmunitario, facilitar la recuperación y reducir el riesgo de infección.
Las proteínas ayudan a su cuerpo a reparar los tejidos y a recuperarse después de una cirugía. Muchos adultos que se están recuperando de una cirugía necesitan de 60 a 90 gramos de proteína al día, pero sus necesidades pueden variar. Pida recomendaciones al equipo de atención médica.
Entre las buenas fuentes de proteínas se encuentran los frijoles (alubias, porotos) y las lentejas, el yogur y el queso, los huevos, el pescado, las carnes de ave y la leche de soya.
Mantenerse hidratado también es importante para la recuperación. Intente beber de 8 a 10 vasos de agua al día, a menos que el equipo de atención médica le indique algo distinto. Tras la extracción del catéter, tal vez el equipo de atención médica le recomiende aumentar la ingesta de líquidos durante un período breve de tiempo.
Evite el consumo de alcohol durante varias semanas después de la cirugía o mientras tome analgésicos.
Apoyo al tratamiento a través de la nutrición
Si bien la alimentación por sí sola no puede tratar el cáncer de próstata, una alimentación saludable a largo plazo puede constituir un componente importante de su plan de atención integral.
Una alimentación basada en alimentos de origen vegetal, saludable para el corazón y con un bajo contenido de carne procesada, grasas saturadas y carbohidratos refinados puede ayudar a reducir el riesgo de progresión del cáncer de próstata, a la vez que protege su salud en general.
Consulte con el equipo de atención médica o con un dietista diplomado para recibir orientación personalizada.