Diagnóstico

Para diagnosticar las lesiones de los nervios periféricos, un profesional de atención médica podría comenzar preguntando sobre tus síntomas y revisándote el cuerpo. Es posible que te pregunte sobre accidentes o cirugías que hayas tenido previamente. El examen podría incluir pruebas físicas y neurológicas. Si tienes síntomas de una lesión nerviosa, es posible que necesites pruebas de diagnóstico. Estas pueden incluir lo siguiente:

  • Electromiografía. En una electromiografía, se inserta un electrodo con aguja fina en el músculo. El electrodo registra la actividad eléctrica del músculo en reposo y en movimiento. La actividad muscular reducida puede indicar una lesión nerviosa.
  • Estudio de conducción nerviosa. Los electrodos se colocan en dos puntos diferentes del cuerpo y miden la manera en la que las señales eléctricas pasan a través de los nervios.
  • Resonancia magnética. Esta prueba por imágenes utiliza un campo magnético y ondas de radio para producir imágenes detalladas de las áreas afectadas por el daño nervioso.
  • Ecografía. Al igual que las imágenes por resonancia magnética, estas ondas sonoras de alta frecuencia producen imágenes detalladas del área afectada por el daño nervioso.

Tratamiento

Si un nervio se lesiona, pero no se corta, es más probable que la lesión cicatrice. Las lesiones en las que un nervio se ha cortado por completo son más difíciles de tratar. Cuando esto sucede, la recuperación puede no ser posible.

El tratamiento se basa en el alcance y la causa de la lesión. También en la cicatrización del nervio.

  • Si esta es adecuada, es posible que no necesites cirugía. Es posible que debas dejar descansar la zona afectada hasta que cicatrice. Los nervios se recuperan lentamente. La recuperación máxima podría tardar varios meses o años.
  • Los controles regulares le permiten al equipo de atención médica asegurarse de que tu recuperación esté bien encaminada.
  • Si la lesión se debe a una enfermedad, el profesional de atención médica tratará la afección.
  • Según el tipo y la gravedad de la lesión nerviosa, es posible que necesites medicamentos para reducir el dolor. Se puede utilizar analgésicos, como la aspirina o el ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros). Los medicamentos utilizados para tratar la depresión, las convulsiones o el insomnio pueden utilizarse para aliviar el dolor nervioso. Algunas personas con lesiones de los nervios periféricos pueden necesitar inyecciones de corticoides para aliviar el dolor.
  • El profesional de atención médica puede sugerir fisioterapia para evitar la rigidez y recuperar la funcionalidad.

Cirugía

Si parece que la lesión no se está curando, podrías necesitar una cirugía. Un cirujano puede utilizar un análisis por electromiografía en el quirófano para revisar si los nervios cicatrizados se están recuperando. Hacer un análisis por electromiografía directamente sobre el nervio es más preciso y confiable que hacerlo sobre la piel.

A veces, un nervio se ubica dentro de un espacio estrecho similar a un túnel. Cuando esto sucede, un cirujano puede agrandar el espacio. Si el nervio se oprime por la formación de cicatrices, un cirujano puede separarlo de la cicatriz.

Si una sección de un nervio lesionado se corta por completo o tiene daños irreparables, un cirujano puede realizar una reparación del nervio. Esto consiste en extraer la sección dañada y, luego, reconectar las terminales nerviosas sanas. Un cirujano puede realizar un injerto de nervio. En este caso, el cirujano toma una parte de un nervio de otro lugar del cuerpo y la usa para cerrar la brecha entre los nervios. Estos procedimientos pueden ayudar a que los nervios vuelvan a crecer.

A veces, el cirujano puede usar otro nervio en buen estado para hacer que un nervio lesionado funcione. A este procedimiento se lo conoce como transferencia de nervio.

Si no es posible reparar un nervio ni realizar una transferencia de nervio, una transferencia de tendón puede ayudar. En una transferencia de tendón, un cirujano restaura la funcionalidad de los músculos moviendo los tendones de un músculo a otro.

Restauración del funcionamiento

Varios tratamientos pueden ayudar a restaurar la funcionalidad de los músculos afectados.

  • Aparatos ortopédicos o férulas. Estos dispositivos mantienen la extremidad, los dedos, la mano o el pie afectados en la posición adecuada. Esto puede ayudar a mejorar la función muscular.
  • Estimulador eléctrico. Los estimuladores pueden activar el músculo que funciona con un nervio lesionado mientras vuelve a crecer el nervio. Sin embargo, puede que este tratamiento no funcione en todas las personas. Un profesional de atención médica puede comentarte si la estimulación eléctrica es una opción.
  • Fisioterapia. La terapia utiliza movimientos o ejercicios específicos para mantener activos los músculos y las articulaciones afectados. Esto puede prevenir la rigidez, y ayudar a restaurar la función y la sensibilidad.
  • Ejercicio. El ejercicio puede fortalecer el músculo y aumentar la amplitud de movimiento. También puede reducir los calambres musculares.

Preparación para la consulta

Para diagnosticar las lesiones de los nervios periféricos, se pueden usar muchas pruebas. Al solicitar una cita médica, asegúrate de preguntar si tienes que prepararte para estas pruebas. Por ejemplo, es posible que tengas que dejar de tomar ciertos medicamentos durante unos días o evitar usar lociones el día de la prueba.

De ser posible, lleva a un familiar o amigo. Puede ser difícil asimilar toda la información que recibes durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde información que tú pasaste por alto u olvidaste.

Aquí tienes otras maneras de aprovechar al máximo la cita médica:

  • Anota todos tus síntomas, incluso cómo te lesionaste, cuánto tiempo has tenido los síntomas y si estos empeoraron con el tiempo.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomas, junto con las dosis.
  • Haz preguntas. Los niños y adultos con lesiones en los nervios periféricos pueden tener varias opciones para restaurar la función perdida. Asegúrate de preguntar sobre todas las opciones de tratamiento disponibles. Si se te acaba el tiempo y tienes más preguntas, comunícate con tu equipo de atención médica.