Lo que come es una parte importante para controlar la enfermedad de Crohn. Sin embargo, no existe una dieta única para las personas que tienen esta enfermedad.
Ciertos alimentos y bebidas pueden empeorar sus síntomas. Pero no existe una evidencia fehaciente que asegure que la forma de alimentación cause la enfermedad de Crohn. Además, los distintos alimentos afectan de manera diferente a las personas con la enfermedad de Crohn. Es posible que pueda comer algunos alimentos que otras personas con la enfermedad de Crohn no pueden. Es importante conocer qué es lo que mejor funciona en su caso para minimizar los síntomas y mantener una buena nutrición.
Existen pautas básicas a seguir que pueden ayudar a controlar los síntomas.
Es importante saber qué alimentos causan sus síntomas. Tenga en cuenta que algunos desencadenantes comunes son opciones de alimentos saludables. Por ejemplo, la fruta es un alimento sano y lleno de nutrientes. Sin embargo, comer fruta con semillas o sin pelar puede desencadenar sus síntomas. Además, podrá comer pepinos crudos, pero en el caso de otras verduras, deberá quitarles la piel y cocinarlas.
No siempre está claro qué alimentos son la causa de los síntomas. La mejor forma de identificar los factores desencadenantes es llevar un diario de qué alimentos consume. Utilice su diario para registrar todo lo que come y bebe y cómo lo afecta cada uno de ellos. Esto puede ayudar a precisar qué alimentos causan sus síntomas y cuáles no le causan molestias.
Muchas personas con la enfermedad de Crohn pueden consumir la mayoría de los alimentos cuando están en remisión, pero deben cambiar su dieta durante los brotes. Es posible que otras personas deban seguir una dieta modificada. Resulta tentador evitar alimentos o grupos de alimentos si causan síntomas. Sin embargo, no comer grupos de alimentos enteros supone un riesgo de malnutrición. Es útil trabajar con un nutricionista o dietista que pueda crear un plan de comidas que sea nutritivo, pero a que a la vez evite sus desencadenantes.
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