Aunque no existe cura para la espondilitis anquilosante, un tipo de artritis que afecta la columna vertebral, el tratamiento puede aliviar tus síntomas y posiblemente retrasar el avance de la enfermedad.
La espondilitis anquilosante generalmente comienza con dolor y rigidez en la espalda después de periodos de inactividad. Por lo general, los síntomas se desarrollan gradualmente, antes de los 45 años de edad, y duran más de tres meses. El dolor y la rigidez tienden a disminuir con la actividad, pero pueden continuar y extenderse al cuello, las costillas, los hombros y los talones. Cuando el problema es grave, los huesos de la columna vertebral pueden fusionarse. Esto puede volver inflexibles dichas partes del cuerpo, lo que puede causar que las costillas se pongan rígidas, que dificulta la respiración profunda, o derivar en una postura encorvada.
El tratamiento de la espondilitis anquilosante es más exitoso cuando se inicia antes de que la enfermedad cause daño irreversible a las articulaciones. Antes de reunirse con tu profesional de atención médica, podría ayudarlo entender las opciones de tratamiento.
El tratamiento de la espondiliespondilitis anquilosantetis anquilosante generalmente comienza con fisioterapia y medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE).
Si los antiinflamatorios no esteroides no son útiles, su profesional de atención médica puede sugerirle un medicamento biológico. Estos pueden comprender los siguientes:
Los posibles efectos secundarios de los bloqueadores del factor de necrosis tumoral y los inhibidores de la interleucina 17 son la reactivación de la tuberculosis inactiva y más riesgo de infecciones.
Si el tratamiento con bloqueadores del factor de necrosis tumoral o inhibidores de la interleucina 17 no es eficaz, otra opción es un inhibidor de las quinasas Janus. Los inhibidores de las quinasas Janus se toman por boca. El upadacitinib (Rinvoq) y el tofacitinib (Xeljanz) están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la espondilitis anquilosante. Estos tipos de medicamentos pueden reactivar la tuberculosis no tratada y hacer que sea más propenso a tener infecciones. Estos medicamentos también aumentan el riesgo de desarrollar culebrilla, también llamada herpes zóster. Su reumatólogo puede recomendar que se vacune contra el herpes zóster. Esta clase de medicamentos también tiene una advertencia sobre el mayor riesgo de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, coágulos sanguíneos y cáncer, especialmente en personas mayores de 50 años.
La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante no necesitan cirugía. Sin embargo, si siente dolor agudo o tiene dañada la articulación, o si la articulación de la cadera está tan dañada que debe reemplazarse, su profesional de atención médica podría recomendar una cirugía.
Independientemente de los tratamientos que usted y su equipo de atención médica elijan, es importante que vea a su profesional de atención médica con frecuencia y que siga su plan de tratamiento. Esto puede ayudarle a evitar complicaciones y el empeoramiento de los síntomas, y a mantener sus articulaciones funcionando tan bien como sea posible.
ART-20460750