Descripción general

La extracción del bebé con ventosa es un procedimiento que, a veces, se lleva a cabo durante el parto vaginal.

En la extracción con ventosa, un proveedor de atención médica aplica la ventosa (una campana blanda o rígida con un mango y una bomba de vacío) sobre la cabeza del bebé para tratar de ayudarlo a salir por el canal de parto. Esto, por lo general, se hace durante una contracción, mientras la madre puja.

El proveedor de atención médica puede recomendar un parto con ventosa durante el segundo período del trabajo de parto, cuando pujas, en caso de que el trabajo de parto no avance o que la salud del bebé dependa de un nacimiento inmediato.

La extracción con ventosa implica un riesgo de lesión tanto para la madre como para el bebé. Si la extracción con ventosa fracasa, será necesario llevar a cabo un parto por cesárea.

Por qué se realiza

Podría considerarse la extracción del bebé con ventosa si el trabajo de parto reúne determinados criterios: el cuello del útero está completamente dilatado, las membranas se rompieron y el bebé descendió al canal del parto ubicado de cabeza, pero no puedes pujar para expulsar el bebé. Solo es adecuado llevar a cabo una extracción del bebé con ventosa en un centro de natalidad o en un hospital en el que se pueda practicar una cesárea, en caso de que sea necesario.

El proveedor de atención médica podría recomendarte una extracción del bebé con ventosa en las siguientes situaciones:

  • Pujas, pero el trabajo de parto no progresa. Si nunca antes has dado a luz, el trabajo de parto se considera detenido si has pujado durante un período de dos o tres horas, pero no has logrado progresar. Si has dado a luz antes, el trabajo de parto se podría considerar detenido si has pujado durante un período de una a dos horas sin ningún avance.
  • El latido del corazón del bebé indica que hay un problema. Si el proveedor de atención médica tiene inquietudes acerca de cambios en los latidos del corazón del bebé y es necesario un parto inmediato, podría recomendar una extracción del bebé con ventosa.
  • Tienes un problema médico. Si tienes determinadas enfermedades, como el estrechamiento de la válvula aórtica del corazón (estenosis de la válvula aórtica), el proveedor de atención médica podría limitar la cantidad de tiempo que pujas.

Recuerda que siempre que se recomienda una extracción del bebé con ventosa, la cesárea también suele ser una opción.

El proveedor de atención médica podría desaconsejar una extracción del bebé con ventosa si ocurre lo siguiente:

  • Llevas menos de 34 semanas de embarazo
  • Se ha extraído sangre del cuero cabelludo del bebé anteriormente (muestreo de cuero cabelludo fetal)
  • El bebé tiene una afección que afecta la fortaleza de los huesos, como osteogénesis imperfecta, o un trastorno hemorrágico, como hemofilia
  • La cabeza del bebé aún no ha pasado el punto medio del canal del parto
  • Se desconoce la posición de la cabeza del bebé
  • Los hombros, los brazos, las nalgas o los pies del bebé aparecen primero en el canal del parto
  • El bebé podría no ser capaz de atravesar la pelvis debido a su tamaño o al tamaño de tu pelvis

Riesgos

La extracción del bebé con ventosa implica un riesgo de lesión tanto para la madre como para el bebé.

Los posibles riesgos incluyen:

  • Dolor en el perineo (el tejido ubicado entre la vagina y el ano) después del parto
  • Desgarros y heridas en el aparato genital inferior
  • Dificultad a corto plazo para orinar o vaciar la vejiga
  • Incontinencia urinaria o fecal (orinar o defecar de forma involuntaria) a corto o largo plazo
  • Anemia (una afección en la cual no tienes suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos) a causa de la pérdida de sangre durante el parto
  • Debilitamiento de los músculos y los ligamentos que sostienen los órganos pélvicos, lo que provoca que los órganos pélvicos caigan debajo de la pelvis (prolapso de los órganos pélvicos)

Aunque la mayoría de estos riesgos también se asocian con los partos vaginales en general, es más probable que ocurran a causa de la extracción del bebé con ventosa.

Si tu proveedor de atención médica lleva a cabo una episiotomía (una incisión en el tejido entre la vagina y el ano que puede ayudar a facilitar el parto), también corres el riesgo de sufrir sangrado e infecciones después del parto.

Estos son los posibles riesgos para el bebé:

  • Heridas en el cuero cabelludo
  • Mayor riesgo de que el hombro del bebé quede atascado después de que salga la cabeza, lo que podría causar una lesión en la red de nervios que envían señales desde la columna vertebral hasta el hombro, el brazo y la mano (plexo braquial) o una fractura de clavícula
  • Fractura de cráneo
  • Sangrado dentro del cráneo

Las lesiones graves en el bebé tras la extracción con ventosa son poco frecuentes.

Cómo prepararse

Antes de que considere optar por una extracción del bebé con ventosa, el proveedor de atención médica podría probar otras formas de estimular el avance del trabajo de parto. Por ejemplo, podría ajustar la anestesia para que las pujas sean más eficaces. Para que las contracciones sean más fuertes, podría ser otra opción la administración de un medicamento intravenoso; por lo general, una versión sintética de la hormona oxitocina (Pitocin).

Si la extracción del bebé con ventosa parece ser la mejor opción, el proveedor de atención médica explicará los riesgos y beneficios del procedimiento, y pedirá tu consentimiento. También puedes consultar sobre las alternativas que, por lo general, será la cesárea.

Si aún no te han administrado anestesia regional, es probable que el proveedor de atención médica te aplique anestesia epidural o intradural a menos que el parto con ventosa se haga debido a una urgencia (como una disminución de la frecuencia cardíaca del bebé). Un miembro del equipo médico te colocará una sonda en la vejiga para eliminar la orina. El proveedor de atención médica también puede hacer una incisión en el tejido entre la vagina y el ano (episiotomía) para facilitar el parto.

Lo que puedes esperar

Durante el procedimiento

Durante la extracción del bebé con ventosa, estarás recostada boca arriba con las piernas separadas. Te podrían pedir que te aferres a las manijas que hay a cada lado de la camilla de parto para agarrarte mientras pujas.

El proveedor de atención médica insertará la ventosa en la vagina, la colocará en contra de la cabeza del bebé y se asegurará de que no hayan quedado atrapados tejidos vaginales entre la ventosa y la cabeza del bebé. Luego el proveedor de atención médica usará una bomba de vacío para crear succión.

Durante la próxima contracción, el proveedor de atención médica aumentará rápidamente la presión de succión de la ventosa, tomará la manija de la copa e intentará guiar el bebé por el canal de parto mientras pujas. Entre cada contracción, el proveedor de atención médica puede mantener o reducir la presión de succión.

Después de haber extraído la cabeza del bebé, el proveedor de atención médica soltará la succión y quitará la copa.

La extracción del bebé con ventosa no siempre tiene éxito. Si el proveedor de atención médica no puede lograr la succión, podría usar un fórceps (un instrumento con la forma de un par de cucharas grandes o pinzas para ensalada) para tratar de ayudar al bebé a salir por el canal de parto, o podría optar por una cesárea.

Si el proveedor de atención médica logra la succión con la ventosa y la copa se despega accidentalmente de dos a tres veces o el bebé no se mueve cuando se usa la ventosa, entonces es probable que la cesárea sea la mejor opción.

Después del procedimiento

Después del parto, el proveedor de atención médica te examinará para detectar cualquier lesión que pueda haber causado la ventosa. Se reparará cualquier desgarro o incisión.

También se controlará al bebé para detectar signos de complicaciones que pueden haber sido provocadas por la extracción con ventosa.

Cuando vas a tu casa

Si tuviste una episiotomía o un desgarro vaginal durante el parto, la herida podría dolerte durante algunas semanas. Los desgarros extensos podrían tardar más tiempo en curarse.

Mientras tanto, puedes ayudar a propiciar su curación de la siguiente manera:

  • Alivia la herida. Aplica una compresa de hielo en el área afectada o coloca una almohadilla fría de avellano de bruja entre una toalla femenina y la herida. Puedes encontrar almohadillas de avellano de bruja en la mayoría de las farmacias.
  • Elimina el ardor al orinar. Vierte agua templada sobre la vulva mientras orinas, y después enjuágate con una botella exprimible.
  • Evita el dolor y el estiramiento cuando evacúas los intestinos. Presiona una compresa limpia firmemente contra la herida mientras evacúas los intestinos.
  • Siéntate con cuidado. Aprieta los glúteos al sentarte. Siéntate sobre una almohada o un anillo acolchado en lugar de hacerlo sobre una superficie dura.
  • Considera realizar tratamientos complementarios. Algunos investigadores sugieren que la lavanda podría ayudar a aliviar el dolor después de un desgarro o una episiotomía. Si el proveedor de atención médica lo aprueba, agrega unas gotas de aceite esencial de lavanda al agua de baño o aplica el aceite directamente en el área afectada.

Mientras te curas, espera que la molestia mejore gradualmente. Comunícate con el proveedor de atención médica si el dolor empeora, tienes fiebre o notas una secreción similar al pus.

El embarazo y el parto estiran el tejido conectivo de la base de la vejiga, y pueden provocar daño nervioso y muscular a la vejiga o a la uretra. Podrías perder orina al toser, al hacer esfuerzos o al reír. Afortunadamente, este problema suele mejorar dentro de los tres meses. Mientras tanto, utiliza compresas higiénicas y realiza ejercicios de Kegel para ayudar a tonificar los músculos del suelo pélvico.

Para hacer los ejercicios de Kegel, tensa los músculos pélvicos como si fueras a detener el flujo de orina. Inténtalo durante cinco segundos por vez, cuatro o cinco veces seguidas. Aumenta gradualmente hasta mantener los músculos contraídos durante 10 segundos por vez y relajarlos durante 10 segundos entre contracciones. Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.

Si el miedo al dolor hace que evites las evacuaciones intestinales, toma medidas para mantener las heces blandas y normales. Consume alimentos ricos en fibra (como frutas, vegetales y cereales integrales) y bebe mucha agua. También ayuda mantenerse tan físicamente activa como puedas. Pregúntale al proveedor de atención médica sobre un ablandador de heces o un laxante a base de fibras si fuera necesario.

Si no puedes controlar las evacuaciones intestinales (incontinencia fecal), hacer los ejercicios de Kegel con frecuencia podría ayudar. Si tienes problemas constantes para controlar las evacuaciones intestinales, consulta con el proveedor de atención médica.

After the procedure

After delivery, your health care provider will examine you for any injuries that might have been caused by the vacuum. Any tears will be repaired. If an episiotomy was performed, it will be repaired as well.

Your baby will also be monitored for signs of complications that can be caused by a vacuum extraction.

When you go home

If you had an episiotomy or a vaginal tear during delivery, the wound might hurt for a few weeks. Extensive tears might take longer to heal.

While you're healing, expect the discomfort to progressively improve. Contact your health care provider if the pain gets worse, you develop a fever, or you notice signs of an infection.

If you're unable to control your bowel movements (fecal incontinence), consult your health care provider.

June 13, 2018
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Extracción del bebé con ventosa