Los objetivos del tratamiento para el asma son limitar los síntomas, prevenir las crisis asmáticas y evitar los efectos secundarios de los medicamentos para el asma. Los tres pasos siguientes pueden ayudarle a tomar el control del tratamiento del asma.
Su equipo de atención médica puede trabajar con usted para preparar un plan escrito de acción contra el asma. Este plan le indica cómo tomar decisiones cada día y cuándo tomar sus medicamentos. Seguir este plan es clave para controlar el asma.
Un plan tiene tres partes con códigos de color:
Su equipo de atención médica puede pedirle que utilice un dispositivo que determina si sus pulmones funcionan de forma adecuada. Esto se conoce como estudio de la función pulmonar.
Su plan de acción contra el asma incluye instrucciones sobre cuándo o con qué frecuencia se le debe hacer un estudio de la función pulmonar. El plan también te indica qué hacer si la prueba muestra que sus pulmones no funcionan bien.
Puede utilizar uno de estos dispositivos:
Espirómetro. Un espirómetro mide cuánto aire pueden retener sus pulmones y la rapidez con la que puede exhalar. Esta medición se denomina volumen espiratorio forzado (VEF1). Su medición del VEF1 se compara con el VEF1 típico de las personas que no tienen asma. Al igual que con la lectura de flujo espiratorio máximo, esta comparación a menudo se expresa como un porcentaje.
Es probable que su equipo de atención médica utilice esta prueba durante sus visitas al consultorio, pero puede que necesite utilizar un espirómetro manual en casa.
Lleve un registro del asma todos los días. Esta información le ayuda a hacer un seguimiento de sus síntomas y a compartir información precisa con su equipo de atención médica. Registre la siguiente información:
Entre los síntomas que debe anotar en su diario del asma se incluyen los siguientes:
Lo más probable es que se reúna periódicamente con su equipo de atención médica para que le hagan controles y ver cómo se encuentra. Lleve su plan escrito de acción contra el asma y su diario del asma a todas las citas. La información de su diario ayuda al especialista en asma a saber si la enfermedad está bien controlada, mal controlada o muy mal controlada.
| Bien controlada | Mal controlada | Muy mal controlada | |
|---|---|---|---|
| Síntomas como tos, sibilancias o falta de aire | Dos días a la semana o menos | De una a tres veces por semana | Cuatro veces por semana o más |
| Despertarse durante la noche | Dos veces al mes o menos | De una a tres veces por semana | Cuatro veces por semana o más |
| Efecto en las actividades diarias | Ninguno | Algunos límites | Extremadamente limitante |
| Uso de inhaladores de alivio rápido para controlar los síntomas | Dos días a la semana o menos | Más de 2 días a la semana | Varias veces al día |
| Lecturas de las pruebas pulmonares | Más del 80 % de su mejor valor personal pronosticado | Del 60 % al 80 % de su mejor valor personal pronosticado | Menos del 60 % de su mejor valor personal pronosticado |
Si el asma está bien controlada, su profesional de atención médica puede reducir la dosis de sus medicamentos. Si el asma está mal controlada o pésimamente controlada, es posible que deba tomar medicamentos diferentes o en dosis más altas. Estos cambios se registran en su nuevo plan de acción contra el asma.
También es posible que deba tomar medidas para controlar los desencadenantes, como aumentar o cambiar los tratamientos antialérgicos. Quizá tenga que tomar medidas para eliminar o evitar los desencadenantes del asma.
ART-20044284