Descripción general

Un parto con fórceps es un tipo de parto vaginal asistido. En ocasiones, es necesario durante un parto vaginal.

En el parto con fórceps, un proveedor de atención médica coloca el fórceps (un instrumento con la forma de un par de cucharas o pinzas para ensalada grandes) sobre la cabeza del bebé para ayudarlo a salir por el canal de parto. Esto, por lo general, se hace durante una contracción, mientras la madre puja.

El proveedor de atención médica puede recomendar un parto con fórceps durante el segundo período del trabajo de parto —cuando pujas— en caso de que el trabajo de parto no avance o que la seguridad del bebé dependa de un nacimiento inmediato.

El parto con fórceps implica un riesgo de lesión tanto para la madre como para el bebé. Si el parto con fórceps fracasa, será necesario llevar a cabo un parto por cesárea.

Por qué se realiza

Podría considerarse el parto con fórceps si el trabajo de parto reúne ciertos criterios: el cuello del útero está completamente dilatado, las membranas se rompieron y el bebé descendió al canal de parto ubicado de cabeza, pero no puedes pujar para expulsar el bebé. Solo es adecuado llevar a cabo un parto con fórceps en un centro de natalidad o en un hospital en el que se pueda practicar una cesárea, en caso de que sea necesario.

Tu proveedor de atención médica podría recomendarte un parto con fórceps en las siguientes situaciones:

  • Si pujas, pero el parto no progresa. Si nunca antes has dado a luz, el trabajo de parto se considera detenido si has pujado durante un período de dos o tres horas, pero no has logrado evolución. Si has dado a luz antes, el trabajo de parto se podría considerar detenido si has pujado durante un período de una o dos horas sin evolución.
  • Si el latido del corazón del bebé indica que hay un problema. Si hay cambios en los latidos del corazón de tu bebé que preocupan al proveedor de atención médica y es necesario un parto inmediato, es posible que te recomiende un parto con fórceps.
  • Si tienes un problema médico. Si tienes determinadas enfermedades, como el estrechamiento de la válvula aórtica del corazón (estenosis de la válvula aórtica), el proveedor de atención médica podría limitar la cantidad de tiempo que pujas.
  • Si el bebé no está ubicado en una dirección adecuada. El parto con fórceps puede ser necesario si el bebé está ubicado con la cabeza hacia arriba (posición occipitoposterior) en lugar de hacia abajo (posición occipitoanterior).

Recuerda que siempre que se recomienda un parto con fórceps, la cesárea también suele ser una opción.

El proveedor de atención médica te desaconsejará el parto con fórceps en las siguientes situaciones:

  • Tu bebé tiene alguna afección que afecta la solidez de sus huesos, como osteogénesis imperfecta, o un trastorno hemorrágico, como hemofilia
  • La cabeza del bebé aún no ha pasado el punto medio del canal de parto
  • Se desconoce la posición de la cabeza del bebé
  • Los hombros o brazos de tu bebé aparecen primero en el canal de parto
  • Tu bebé podría no ser capaz de atravesar la pelvis debido a su tamaño o al tamaño de tu pelvis

Riesgos

El parto con fórceps implica un riesgo de lesión tanto para la madre como para el bebé.

Los posibles riesgos incluyen:

  • Dolor en el perineo (el tejido ubicado entre la vagina y el ano) después del parto
  • Desgarros y heridas en el aparato genital inferior
  • Dificultad para orinar o vaciar la vejiga
  • Incontinencia urinaria o fecal (orinar o defecar de forma involuntaria) a corto o largo plazo
  • Anemia (una afección en la cual no tienes suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos) a causa de la pérdida de sangre durante el parto
  • Lesiones en la vejiga o la uretra (el conducto que conecta la vejiga con la parte exterior del cuerpo)
  • Rotura uterina (desgarro de la pared uterina que puede dar lugar a que el bebé o la placenta se desplacen hacia la cavidad abdominal de la madre)
  • Debilitamiento de los músculos y los ligamentos que sostienen los órganos pélvicos, lo que provoca que los órganos pélvicos caigan debajo de la pelvis (prolapso de los órganos pélvicos)

Aunque la mayoría de estos riesgos también se asocian con los partos vaginales en general, es más probable que ocurran en los partos con fórceps.

Si tu proveedor de atención médica hace una episiotomía (una incisión en el tejido entre la vagina y el ano que puede ayudar a facilitar el parto), también corres el riesgo de sufrir sangrado e infecciones posparto.

Los posibles riesgos para tu bebé (aunque son poco comunes) incluyen:

  • Lesiones faciales leves a causa de la presión del fórceps
  • Debilidad temporal de los músculos faciales (parálisis facial)
  • Traumatismo ocular externo leve
  • Fractura de cráneo
  • Sangrado dentro del cráneo
  • Convulsiones

Las marcas leves en el rostro del bebé son normales y temporales después de un parto con fórceps. Las lesiones graves en los bebés tras un parto con fórceps son poco frecuentes.

Cómo prepararse

Antes de que considere optar por un parto con fórceps, el proveedor de atención médica podría probar otras formas de estimular el avance del trabajo de parto. Por ejemplo, podría ajustar la anestesia para que las pujas sean más eficaces. Para que las contracciones sean más fuertes, podría ser otra opción la administración de un medicamento intravenoso; por lo general, una versión sintética de la hormona oxitocina (Pitocin).

Si el parto con fórceps parece ser la mejor opción, el proveedor de atención médica explicará los riesgos y beneficios del procedimiento, y pedirá tu consentimiento. También puedes consultar sobre las alternativas que, por lo general, será la cesárea.

Si aún no te han administrado anestesia regional, es probable que el proveedor de atención médica te administre una anestesia epidural o intradural si el procedimiento no se practica por motivos de urgencia (la frecuencia cardíaca del bebé está disminuyendo). Un miembro del equipo médico te colocará una sonda en la vejiga para eliminar la orina. El proveedor de atención médica también puede hacer una incisión en el tejido entre la vagina y el ano (episiotomía) para facilitar el parto.

Lo que puedes esperar

Durante el procedimiento

Durante un parto con fórceps, estarás recostada boca arriba, ligeramente inclinada, con las piernas separadas. Te podrían pedir que te aferres a las manijas que hay a cada lado de la camilla de parto para agarrarte mientras pujas.

Entre las contracciones, el proveedor de atención médica te colocará dos o más dedos dentro de la vagina y junto a la cabeza del bebé. Luego, deslizará suavemente una pinza entre su mano y la cabeza del bebé, y, a continuación, colocará la otra pinza del otro lado de la cabeza del bebé. Las pinzas se bloquean para sostener la cabeza del bebé.

Durante las siguientes contracciones, pujarás y el proveedor de atención médica usará el fórceps para guiar con cuidado a tu bebé a través del canal del parto.

Si la cabeza del bebé está ubicada hacia arriba, el proveedor de atención médica podría usar el fórceps para rotar la cabeza del bebé entre las contracciones.

Si el parto del bebé es inminente, el proveedor de atención médica desenganchará el fórceps y lo sacará antes de que la parte más ancha de la cabeza del bebé pase a través del canal del parto. Como alternativa, el proveedor de atención médica podría mantener el fórceps en el lugar para controlar el avance de la cabeza del bebé.

Los partos con fórceps no siempre tienen éxito. Si el proveedor de atención médica no puede agarrar al bebé con el fórceps de manera adecuada, podría utilizar una ventosa unida a una bomba de vacío para sacar al bebé (extracción del bebé con ventosa) o podría decidir practicar una cesárea.

Si el proveedor de atención médica aplica el fórceps, pero no puede mover al bebé después de tres pujas o si el parto no se produce al cabo de 20 minutos, es probable que la mejor opción sea practicar una cesárea.

Después del procedimiento

Después del parto, el proveedor de atención médica te examinará para detectar lesiones que podría haber causado el fórceps. Se reparará cualquier desgarro o incisión.

También se controlará al bebé para detectar signos de complicaciones que pueden haber sido provocadas por el parto con fórceps.

Cuando vuelves a tu casa

Si tuviste una episiotomía o un desgarro vaginal durante el parto, la herida podría dolerte durante algunas semanas. Los desgarros extensos podrían tardar más tiempo en curarse.

Mientras tanto, puedes ayudar a propiciar su curación de la siguiente manera:

  • Alivia la herida. Aplica una compresa de hielo en el área afectada o coloca una almohadilla fría de avellano de bruja entre una toalla femenina y la herida. Puedes encontrar almohadillas de avellano de bruja en la mayoría de las farmacias.
  • Elimina el ardor al orinar. Vierte agua tibia sobre la vulva mientras orinas, y después enjuágate con una botella exprimible.
  • Evita el dolor y el estiramiento durante las evacuaciones intestinales. Presiona una compresa limpia firmemente contra la herida mientras evacúas los intestinos.
  • Siéntate con cuidado. Aprieta los glúteos al sentarte. Siéntate sobre una almohada o un anillo acolchado en lugar de hacerlo sobre una superficie dura.
  • Considera someterte a tratamientos complementarios. Algunos investigadores sugieren que la lavanda podría ayudar a aliviar el dolor después de un desgarro o una episiotomía. Si el proveedor de atención médica lo aprueba, agrega unas gotas de aceite esencial de lavanda al agua de baño o aplica el aceite directamente en el área afectada.

Mientras te curas, espera que la molestia mejore gradualmente. Comunícate con el proveedor de atención médica si el dolor empeora, tienes fiebre o notas una secreción similar al pus.

El embarazo y el parto estiran el tejido conectivo de la base de la vejiga, y pueden provocar daño nervioso y muscular a la vejiga o a la uretra. Podrías perder orina al toser, al hacer esfuerzos o al reír. Afortunadamente, este problema suele mejorar dentro de los tres meses. Mientras tanto, utiliza compresas higiénicas y haz ejercicios de Kegel para ayudar a tonificar los músculos del suelo pélvico.

Para hacer los ejercicios de Kegel, tensa los músculos pélvicos como si fueras a detener el flujo de orina. Inténtalo durante cinco segundos por vez, cuatro o cinco veces seguidas. Aumenta gradualmente hasta mantener los músculos contraídos durante 10 segundos por vez y relajarlos durante 10 segundos entre contracciones. Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.

Si el miedo al dolor hace que evites las evacuaciones intestinales, toma medidas para mantener las heces blandas y normales. Consume alimentos ricos en fibra (como frutas, vegetales y cereales integrales) y bebe mucha agua. También es de ayuda mantenerse físicamente activa en la mayor medida posible. Pregúntale al proveedor de atención médica sobre un ablandador de heces o un laxante a base de fibras si fuera necesario.

Si no puedes controlar las evacuaciones intestinales (incontinencia fecal), hacer los ejercicios de Kegel con frecuencia podría ayudar. Si tienes problemas constantes para controlar las evacuaciones intestinales, consulta con el proveedor de atención médica.

June 13, 2018
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Parto con fórceps