Adolescentes fumadores: 10 maneras de que los jóvenes no fumen

¿Quieres evitar que los adolescentes fumen? Entiende por qué los jóvenes fuman, y cómo hablar tu hijo sobre los cigarrillos.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Los adolescentes pueden empezar a fumar de forma inocente, pero se puede convertir en un problema a largo plazo. De hecho, la mayoría de adultos fumadores empiezan a fumar en la adolescencia.

Sigue estos consejos para ayudar a prevenir que tu hijo adolescente fume ese primer cigarrillo.

1. Sé un buen ejemplo

Es más común que los adolescentes que fuman tengan padres que fuman. Si fumas, déja de fumar. Mientras más pronto dejes de fumar, menos probable será que tu hijo adolescente se vuelva fumador. Pregúntale a tu doctor sobre maneras para dejar de fumar.

Entretanto, no fumes en casa, en el coche o delante de tu hijo, y no dejes los cigarrillos donde tu hijo pueda encontrarlos. Explícale lo mal que te hace fumar, lo difícil que es dejarlo y que seguirás intentando dejarlo hasta que lo hagas definitivamente.

2. Entiende la atracción

Que los adolescentes fumen puede ser una forma de rebeldía o una forma de encajar en un grupo específico de amigos. Algunos adolescentes empiezan a fumar para controlar su peso. Otros fuman para sentirse interesantes o independientes.

Pregúntale a tu hijo qué piensa sobre fumar y si alguno de sus amigos fuma. Elogia las buenas elecciones de tu hijo y háblale de las consecuencias de las malas elecciones. También podrías hablar con tu hijo sobre cómo las compañías de tabaco intentan influir las ideas sobre fumar — como los avisos comerciales o colocación de productos en las películas que crean la percepción de que fumar es algo glamoroso y más predominante de lo que realmente es.

3. Di que no a fumar en la adolescencia

Puedes sentir que tu hijo adolescente no escucha ni una palabra que le digas, pero díselo igual. Dile que fumar no está permitido. Tu desaprobación tendrá más impacto del que crees. Los adolescentes cuyos padres establecen las restricciones más firmes suelen fumar menos que los adolescentes cuyos padres no establecen límites en cuanto a fumar. Lo mismo ocurre con los adolescentes que tienen una relación más estrecha con sus padres.

4. Apela a la vanidad de tu hijo

Recuérdale a tu hijo que fumar es algo sucio y produce mal olor. Te da mal aliento y provoca arrugas. Hace que tu ropa, tu aliento y tu pelo huelan y te pone amarillos los dientes. Puede provocarte una tos crónica y te quita energía para los deportes y otras actividades divertidas.

5. Haz las cuentas

Fumar es caro. Ayuda a tu hijo a calcular el costo semanal, mensual o anual de fumar un paquete diario. Puedes comparar el costo de fumar con el de aparatos electrónicos, ropa u otros productos esenciales para los adolescentes.

Oct. 15, 2015 See more In-depth