Alivio del estrés: cuándo y cómo decir que no

Seguramente sea más fácil decir que sí, pero ¿a qué precio para tu tranquilidad? Aquí te explicamos por qué decir que no puede ser una opción más saludable para aliviar el estrés.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

¿Estás sobrepasado de fechas límites y obligaciones? ¿Estás intentando incluir demasiadas actividades en muy poco tiempo? Si es así, el alivio del estrés puede ser tan simple como decir que no.

¿Por qué decir que no?

Las probabilidades de que las exigencias importantes disminuyan son pocas, y no puedes agregar más tiempo a tus días. ¿Estás condenado a vivir sobrecargado de responsabilidades? La respuesta es «no», si estás dispuesto a decir que no. Es probable que no sea el camino fácil, pero conduce al alivio del estrés.

Ten en cuenta que la sobrecarga de trabajo es una cuestión personal. El hecho de que un compañero pueda arreglárselas con 10 comités a la vez con aparente facilidad no significa que tú deberías poder hacer lo mismo. Solo tú puedes saber cuánto es demasiado para ti.

Considera estas razones para decir que no:

  • Decir que no no es necesariamente un acto egoísta. Cuando decides no comprometerte con algo, respetas tus obligaciones existentes y te aseguras de que podrás dedicarles suficiente tiempo.
  • Decir que no puede permitirte probar cosas nuevas. El simple hecho de que siempre hayas ayudado a planificar los torneos de sóftbol de la empresa no significa que tengas que hacerlo indefinidamente. Decir que no te da tiempo para dedicarte a otros intereses.
  • Decir siempre que sí no es saludable. Cuando te sobrecargas de responsabilidades y estás bajo mucho estrés, eres más propenso a sentirte agotado y a enfermarte.
  • Decir que sí puede dejar de lado a otras personas. En cambio, al decir que no, das lugar a que otros participen. También puedes delegar tareas a otras personas. Tal vez no hagan las cosas como tú las harías, pero no hay problema. Encontrarán su propia manera.

Cuándo decir que no

A veces, es difícil determinar qué actividades merecen tu tiempo y tu atención. Utiliza estas estrategias para evaluar las obligaciones —y las oportunidades— que se presenten.

  • Concéntrate en las cosas importantes. Examina tus prioridades y tus obligaciones antes de asumir cualquier compromiso nuevo. Pregúntate si el nuevo compromiso es importante para ti. Si es algo sobre lo que estás seguro, hazlo sin dudar. Si no lo estás, no lo aceptes.
  • Considera la relación entre decir que «sí» y el estrés. ¿La nueva actividad que estás considerando requiere un compromiso a corto o a largo plazo? Por ejemplo, hacer una tanda de galletas dulces para vender en la escuela llevará mucho menos tiempo que estar a cargo del comité para recaudar fondos. No digas que sí si esto significará meses de estrés. En su lugar, encuentra otra forma de involucrarte.
  • Elimina la culpa de la ecuación. No aceptes un pedido que rechazarías si no fuese por la culpa o la obligación. Aceptarlo podría provocarte más estrés y resentimiento.
  • Consúltalo con la almohada. ¿Te tienta la invitación de un amigo para ofrecerte como voluntario en tu vieja universidad o para unirte a una liga de golf semanal? Antes de responder, tómate un día para pensar en la propuesta y en cómo podría adaptarse a tus compromisos actuales. Si no puedes consultarlo con la almohada, al menos tómate un minuto para pensarlo antes de responder.

Cómo decir que no

«No». ¿Ves qué sencillo es decir una palabra tan corta que te permite rechazar tareas que no están a la altura? Por supuesto, algunas veces no es tan fácil. Estas son algunas cosas para tener en cuenta cuando debes decir que no:

  • Di que no. La palabra «no» tiene fuerza. No tengas miedo de usarla. Ten cuidado al usar frases sustitutas débiles, como «No estoy seguro» o «No creo que pueda». Se puede interpretar que podrías decir que sí más adelante.
  • Sé breve. Expresa el motivo por el que rechazas el pedido, pero no sigas hablando de ello. Evita las justificaciones o explicaciones elaboradas.
  • Sé honesto. No inventes motivos para evitar una obligación. La verdad siempre es la mejor manera de rechazar a un amigo, familiar o compañero de trabajo.
  • Sé respetuoso. Pueden llegar a tu puerta muchas buenas causas, y puede ser duro rechazarlas. Elogiar el esfuerzo del grupo y al mismo tiempo decir que no te puedes comprometer demuestra que respetas lo que están intentando lograr.
  • Prepárate para repetir. Es probable que debas rechazar un pedido varias veces antes de que la otra persona acepte tu respuesta. Cuando eso ocurra, simplemente presiona el botón de repetición. Repite con calma tu respuesta negativa, con el fundamento original o sin este, según sea necesario.

No será fácil decir que no si estás acostumbrado a decir que sí todo el tiempo. Pero aprender a decir que no es importante para simplificar tu vida y controlar el estrés. Y con la práctica, descubrirás que decir que no se vuelve más fácil.

June 13, 2018 See more In-depth