Cuidados a largo plazo: la planificación temprana vale la pena

Es mejor hablar sobre la atención a largo plazo con anticipación, antes de que la necesidad de atención médica o cuidados personales sea inevitable. A continuación, te ayudamos a comprender, elegir y financiar la atención a largo plazo.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

«Cuidado a largo plazo» es un término que describe los servicios comunitarios y a domicilio para los adultos que necesitan ayuda a fin de atender sus necesidades.

Si estás considerando opciones de cuidado a largo plazo para ti, para uno de tus padres o para otro ser querido, comienza a investigar y a hablar de esto con antelación. Si esperas, una lesión o una enfermedad podrían obligarte a tomar una decisión precipitada que quizás no sea lo mejor a largo plazo.

A continuación, te ofrecemos ayuda para familiarizarte con las opciones de cuidado a largo plazo.

Comprender los tipos de cuidado a largo plazo

Comprender los diversos niveles de cuidado a largo plazo puede ayudarte a optar por el tipo que sea más adecuado para ti y tu ser querido. Por ejemplo:

  • Cuidados en casa. Los asistentes para el cuidado de la salud en casa o personales pueden ayudar con el baño, la vestimenta y otras necesidades personales en el hogar, así como con la limpieza del hogar, las comidas y las compras. El personal de enfermería en el hogar proporciona un cuidado médico básico, como ayudar con los medicamentos.
  • Programa diurno. Los programas diurnos para adultos ofrecen interacción social, comidas y actividades, que suelen incluir actividad física, juegos, excursiones, arte y música, a los adultos que no necesitan un cuidado de 24 horas. Algunos programas ofrecen transporte de ida y vuelta al centro de atención, así como algunos servicios médicos, como ayuda para tomar los medicamentos o controles de la presión arterial.
  • Residencia para adultos mayores. Muchas comunidades ofrecen apartamentos de alquiler para adultos mayores. Algunos centros de residencia para adultos mayores ofrecen comidas, transporte, limpieza y actividades.
  • Residencias de apoyo. Estos centros ofrecen personal que ayuda con actividades como tomar los medicamentos, bañarse y vestirse, así como con las comidas, el transporte, la limpieza y las actividades sociales. Algunas residencias de apoyo tienen centros de belleza en el lugar y otras comodidades.
  • Comunidad de jubilados de atención continua. Estas comunidades ofrecen varios niveles de atención en un solo lugar, como residencia para adultos mayores saludables, residencias de apoyo para quienes necesitan ayuda con las actividades diarias y atención médica de 24 horas para quienes ya no son independientes. Los residentes pueden pasar de un nivel de atención a otro según sus necesidades.
  • Casa de reposo. Las casas de reposo ofrecen atención médica las 24 horas para las personas que se están recuperando de una enfermedad o una lesión, y funcionan como residencias a largo plazo para las personas que ya no pueden cuidarse a sí mismas. Las casas de reposo también ofrecen atención a pacientes terminales. Entre los servicios se incluyen generalmente la alimentación, la vestimenta, el baño y ayuda para ir al baño, así como el cuidado de las heridas y terapia de rehabilitación.

Cómo elegir el centro de cuidado a largo plazo correcto

Seleccionar un centro de cuidado a largo plazo puede ser abrumador. Haz las siguientes preguntas para facilitar el proceso:

  • ¿Qué nivel de servicio necesitas? ¿Tú o tu ser querido necesitan ayuda con las tareas diarias, como vestirse o caminar al baño? ¿Necesitan atención de enfermería? ¿Terapia física u ocupacional? ¿Qué indica el médico? Determinar las necesidades de atención específicas puede ayudarte a decidir el tipo de centro a considerar.
  • ¿Cuáles son tus preferencias personales? ¿Tú o tu ser querido preferirían un centro más pequeño o ciertas comodidades, como una habitación individual? ¿Preferirían comer en un comedor o en su habitación? ¿Cuáles son los servicios más importantes?

    Además, ten en cuenta las reglas. ¿Los residentes pueden decidir cuándo levantarse y acostarse? ¿Cuándo se permiten visitas y qué actividades sociales se ofrecen? ¿Los residentes pueden continuar atendiéndose con sus médicos personales?

  • ¿Cuánto puedes pagar? Obtén detalles sobre los precios, los honorarios y los servicios. Infórmate acerca de lo que está incluido en la tarifa mensual y cuáles son los costos adicionales.
  • ¿Cuáles son las opciones disponibles cerca de tu hogar? Estar cerca de amigos y familiares puede facilitar la transición al centro de cuidado a largo plazo. Si las vacantes son un problema, consulta sobre las listas de espera.
  • ¿Cuál es tu primera impresión? Programa un recorrido por el centro. ¿El centro parece ser seguro y se trata a los residentes de forma respetuosa? ¿Se los ve contentos?

    ¿El centro huele bien y tiene una temperatura agradable? ¿Hay suficientes cuidadores? Realiza visitas no programadas más adelante para asegurarte de que tu primera impresión haya sido correcta.

  • ¿Cómo es el centro en comparación con otros? ¿Qué has escuchado sobre el centro? Comunícate con Better Business Bureau (Oficina de Buenas Prácticas Comerciales) para corroborar si se presentaron quejas contra el centro, y utiliza aplicaciones en línea como la herramienta de Comparación de asistencia médica a domicilio en el sitio web de Medicare.

    Consulta a un mediador de cuidado a largo plazo (un funcionario encargado de investigar las quejas contra centros de cuidado a largo plazo) sobre las ventajas y las desventajas de centros específicos. Para encontrar un mediador local, usa el localizador Eldercare Locator, un servicio en línea de la U.S. Administration on Aging (Administración de Asuntos sobre la Vejez de los EE. UU.).

Obtén opiniones de familiares y amigos que tengan experiencias con casas de reposo. Además, pídele recomendaciones al médico y pregúntale si atiende a pacientes en casas de reposo. También puedes obtener sugerencias de trabajadores sociales, planificadores de alta hospitalaria y agencias locales sobre envejecimiento.

Pagar el cuidado a largo plazo

Los servicios de cuidado a largo plazo pueden ser costosos y, por lo general, son un gasto que paga el paciente.

Medicare, un programa federal para personas mayores de 65 años y para personas con ciertas discapacidades, por lo general, no cubre el cuidado a largo plazo. Medicaid, un programa conjunto federal y estatal diseñado para personas que cumplen con ciertos requisitos de ingresos, puede ser una opción para adultos con ingresos limitados o para quienes hayan agotado prácticamente sus recursos. Sin embargo, quién es apto para recibir Medicaid y qué servicios se cubren varía en los distintos estados.

Si no esperas poder pagar el cuidado a largo plazo con tus ahorros personales, podrías financiar este servicio mediante un seguro de cuidado a largo plazo. A cambio de primas mensuales, este tipo de seguro cubre la atención en centros de convalecencia y otros servicios de cuidado a largo plazo.

Las primas suelen aumentar según la edad del paciente, y los beneficios de la cobertura varían en forma considerable. Si estás pensando en contratar un seguro de cuidado a largo plazo, verifica que la póliza cubra tanto afecciones preexistentes como trastornos que puedan surgir más adelante, por ejemplo, demencia. Asimismo, pregunta si puedes reducir la cobertura en caso de que las primas se vuelvan demasiado costosas.

Otras opciones comprenden una hipoteca inversa, en la que se convierte parte del valor de tu casa en efectivo, o la venta de una póliza de seguro de vida por el valor actual de la póliza (convenio de vida).

No obstante, presta atención a los riesgos y a los costos. Analiza las opciones con un abogado o con un contador. También puedes comunicarte con un trabajador social o con la agencia regional para la vejez.

Cómo hablar acerca del cuidado a largo plazo con un ser querido

Si estás analizando opciones de cuidado a largo plazo para uno de tus padres u otro ser querido, inclúyelo en el proceso en la mayor medida posible. Ten en cuenta estos consejos:

  • Planifica con anticipación. No esperes hasta que un ser querido necesite un centro de cuidado a largo plazo. Comienza a planificar con anticipación a fin de tener tiempo para evaluar las opciones juntos.
  • Incorpora el tema del cuidado a largo plazo en las conversaciones cotidianas. Si tu madre menciona un problema para abrir el grifo, por ejemplo, podrías preguntarle si le vendría bien contar con ayuda para bañarse o manejar otros aspectos del cuidado personal.
  • Escucha las inquietudes y las preferencias de tu ser querido. Si tu ser querido es mentalmente competente, reconoce su derecho de tomar decisiones acerca del cuidado a largo plazo. Mantente positivo y recuérdale a tu ser querido que su seguridad es tu preocupación principal.
  • Explica la necesidad del cuidado. Explícale a tu ser querido por qué piensas que necesita cuidado a largo plazo. ¿La seguridad las 24 horas del día es una preocupación? ¿Es difícil sacar a tu ser querido de casa para que reciba atención médica? Estas cuestiones pueden ayudarte a orientar la conversación, y pueden ayudar a tu ser querido a comprender los motivos por los cuales consideras que necesita cuidado a largo plazo.
  • Involucra a otras personas. Si tu ser querido no responde bien a tus esfuerzos por hablar acerca del cuidado a largo plazo, involucrar a otras personas de confianza —como a otros seres queridos, un miembro del clero, un médico o un abogado— puede ser útil.

La idea de dejar el hogar o recibir asistencia domiciliaria para las actividades de la vida diaria puede ser inquietante. Cuanto más informado estés acerca de las opciones, mejores decisiones podrás tomar.

June 13, 2018 See more In-depth