La promesa de Nancy de sonreír

Nancy Carroll sigue sonriendo.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Nancy Carroll sigue sonriendo después de seis décadas de atención como paciente en Mayo Clinic para tratar tumores recurrentes y no cancerosos en la mandíbula. Las innovaciones médicas a lo largo de los años han permitido a los médicos de Mayo Clinic controlar mejor la afección.

Corría el año 1959. Nancy Carroll, en aquel entonces de 2 años de edad, posó para la cámara. Había pocas sonrisas. La sesión de fotos había comenzado porque sus padres temían que fuera a morir.

Un especialista en Des Moines, Iowa, había examinado un bulto en el lado izquierdo de su mandíbula y lo había diagnosticado como canceroso. Antes de optar por la cirugía, los padres de Nancy solicitaron una segunda opinión en Mayo Clinic. Los médicos de Rochester, Minnesota, enfocaron las cosas de una manera diferente y más conservadora cuando determinaron que el tumor no era canceroso. Después de un examen, decidieron monitorear el bulto en lugar de operarlo.

Para cuando Nancy cumplió 3 años, el tumor no canceroso (un saco lleno de líquido provocado por la obstrucción del sistema linfático) se disolvió por sí solo, sin cirugía.

En 1969, justo antes de que Nancy comenzara la escuela secundaria, el bulto en el lado izquierdo de su mandíbula regresó y comenzó a afectar la forma en que abría la boca.

"Mis padres me llevaron de inmediato a Mayo Clinic", cuenta Nancy.

Al principio, los médicos volvieron a intentar un enfoque conservador para ver si el tumor desaparecía por sí solo, pero esta vez no hubo ningún cambio.

Debido al efecto del tumor en la capacidad de Nancy para abrir la boca, Hugh B. Lynn, M.D., cirujano pediátrico de Mayo Clinic, recomendó la extirpación del tumor. También le dijo a Nancy que había riesgos relacionados con la cirugía. El tumor estaba peligrosamente cerca de un nervio facial que, si se dañaba, le quitaría la capacidad de sonreír a Nancy.

Nancy rezó en su cama la noche anterior a su cirugía: "Recuerdo haberle dicho a Dios que si él permitía que la cirugía saliera bien, yo sonreiría todos los días por el resto de mi vida", dice ella.

Cuando Nancy se despertó después de la cirugía, inmediatamente trató de sonreír... y tuvo éxito. Las hábiles manos del Dr. Lynn habían extirpado el tumor sin dañar permanentemente su nervio facial.

Durante los años siguientes, varios tumores nuevos le crecieron en el lado izquierdo de la mandíbula, uno de los cuales requirió una segunda cirugía. A lo largo de cada encuentro, los médicos de Mayo Clinic trabajaron juntos para ayudar a Nancy a navegar el camino que tenía por adelante.

En 2015, un tumor había alcanzado el tamaño de una pelota de ping-pong y continuó creciendo. "Era molesto a nivel cosmético", dice Nancy.

Se enteró de un procedimiento de extirpación no quirúrgica que el radiólogo vascular e intervencionista David A. Woodrum, M.D., Ph.D., estaba ofreciendo y decidió investigar. Después de una reunión rápida, decidieron probar el procedimiento, llamado ablación percutánea con láser guiada por resonancia magnética, en el tumor de Nancy.

El procedimiento comenzó con la colocación de Nancy en una máquina de resonancia magnética. El Dr. Woodrum usó la imagenología para determinar exactamente dónde necesitaba insertar una fibra láser delgada en el tumor para destruirlo. El procedimiento fue un éxito. "Todo fue indoloro", dice Nancy.

Nancy atribuye el éxito de su atención centrada en el paciente durante los últimos 60 años a la dedicación de Mayo Clinic a sus valores fundamentales.

"Gracias a Mayo Clinic, ya no me siento cohibida", dice Nancy. "Y sigo sonriendo a los 60".

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