Diagnóstico

No hay una única prueba para confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Los síntomas pueden imitar los de muchas otras enfermedades, como por ejemplo:

  • Trastornos del sueño. Los trastornos del sueño pueden ocasionar fatiga crónica. Un estudio del sueño puede determinar si existe algún trastorno, como apnea obstructiva del sueño, síndrome de las piernas inquietas o insomnio, que altera tu descanso.
  • Problemas médicos. La fatiga es un síntoma frecuente de varias enfermedades como la anemia, la diabetes y tiroides hipoactiva (hipotiroidismo). Los análisis de laboratorio buscan en la sangre evidencias de alguno de los principales sospechosos.
  • Problemas de salud mental. La fatiga también es un síntoma de diversos problemas mentales como la depresión y la ansiedad. Un asesor puede ayudarte a determinar si uno de estos problemas está causando la fatiga.

Además, es frecuente que las personas con síndrome de fatiga crónica también tengan otros problemas de salud al mismo tiempo, tales como trastornos del sueño, síndrome de colon irritable, fibromialgia, depresión o ansiedad.

De hecho, hay tantos síntomas que el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia tienen en común que algunos investigadores consideran que ambos trastornos son distintos aspectos de la misma enfermedad.

Criterios de diagnóstico

Las pautas propuestas por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos definen la fatiga asociada con el síndrome de fatiga crónica como:

  • Tan grave que interfiere con la capacidad para participar en las actividades que se hacían antes de la enfermedad.
  • Nueva o que comenzó en un momento específico (no se tuvo toda la vida).
  • No se alivia sustancialmente con el reposo.
  • Empeora con el esfuerzo físico, mental o emocional.

Para cumplir con los criterios de diagnóstico del Instituto de Medicina para el síndrome de fatiga crónica, una persona también debe experimentar al menos uno de estos dos síntomas:

  • Dificultades con la memoria, el enfoque y la concentración
  • Mareos que empeoran al pasar de estar acostado o sentado a estar de pie

Estos síntomas deben durar al menos seis meses y ocurrir como mínimo la mitad del tiempo con una intensidad moderada, sustancial o severa.

Tratamiento

No existe cura para el síndrome de fatiga crónica. El tratamiento se centra en el alivio de los síntomas. Primero se deben abordar los síntomas más perturbadores o incapacitantes.

Medicamentos

Algunos problemas asociados con el síndrome de fatiga crónica se pueden mejorar con medicamentos recetados o de venta libre. Por ejemplo:

  • Depresión. Muchas personas con problemas de salud a largo plazo, como el síndrome de fatiga crónica, también están deprimidas. Tratar la depresión puede ayudarte a lidiar con los problemas asociados con el síndrome de fatiga crónica. Las dosis bajas de algunos antidepresivos también pueden ayudar a mejorar el sueño y aliviar el dolor.
  • Intolerancia ortostática. Algunas personas con síndrome de fatiga crónica, especialmente los adolescentes, se sienten mareados o con náuseas cuando se ponen de pie o se sientan erguidos. Los medicamentos para regular la presión arterial o el ritmo cardíaco pueden resultar útiles.
  • Dolor. Si los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros) y el naproxeno sódico (Aleve), no son suficientes para tratar la fibromialgia, el médico puede indicarte medicamentos recetados. Estos incluyen pregabalina (Lyrica), duloxetina (Cymbalta), amitriptilina o gabapentina (Neurontin).

Terapia

Muchas personas con síndrome de fatiga crónica se benefician de lo siguiente:

  • Asesoramiento Hablar con un consejero puede ayudar a desarrollar capacidades para afrontar enfermedades crónicas, abordar las limitaciones en el trabajo o la escuela y mejorar la dinámica familiar. También puede ser útil para controlar la depresión.
  • Abordar los problemas del sueño La falta de sueño puede dificultar el tratamiento de otros síntomas. El médico podría sugerirte que evites la cafeína o cambies tu rutina a la hora de acostarte. La apnea del sueño se puede tratar con una máquina que administra presión de aire a través de una máscara mientras duermes.
  • Hacer ejercicio Los regímenes de ejercicio agresivo a menudo conducen a un empeoramiento de los síntomas, pero mantener las actividades que se toleran es importante para prevenir el mal estado físico. Los regímenes de ejercicio que comienzan con una intensidad muy baja y aumentan progresivamente con el tiempo pueden ser útiles para mejorar la función a largo plazo.

Malestar general posesfuerzo

Lo síntomas de las personas con síndrome de fatiga crónica empeoran tras un esfuerzo físico, mental o emocional. Se lo conoce como malestar general posesfuerzo y puede durar días o semanas.

Las personas que experimentan malestar general posesfuerzo suelen tener dificultad para encontrar un equilibrio entre actividad y descanso. El objetivo es mantenerse activo sin exagerar.

Es posible que desees llevar un registro diario de tus actividades y síntomas, de tal modo que puedas realizar un seguimiento de qué es demasiada actividad para ti. Esto puede ayudarte a evitar esforzarte demasiado en los días en los que te sientes bien, lo que puede provocar un "choque" y que te sientas mucho peor más adelante.

Medicina alternativa

Se han promovido muchas terapias alternativas para el síndrome de fatiga crónica, pero aún no hay mucha evidencia de que funcionen. Los pacientes con síndrome de fatiga crónica pueden ser sensibles a los medicamentos, incluidos los productos y suplementos herbarios. Deben evitarse los tratamientos costosos o potencialmente dañinos.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

La experiencia del síndrome de fatiga crónica varía de una persona a otra. El apoyo y la terapia emocionales pueden ayudarte a ti y a tus seres queridos a lidiar con las incertidumbres y las limitaciones de este trastorno.

Es posible obtener una buena terapia si participas en un grupo de apoyo y conoces a otras personas con síndrome de fatiga crónica. Los grupos de apoyo no son para todos, y puede darse el caso de que tu estrés empeore en lugar de aliviarse. Puedes probar y usar tu propio criterio para determinar lo que es mejor para ti.

Preparación para la consulta

Si tienes signos y síntomas del síndrome de fatiga crónica, es probable que comiences por consultar con tu médico de cabecera o un médico de familia. Puede ser difícil absorber toda la información proporcionada durante una cita, por lo que es posible que desees hacer arreglos para que un amigo o familiar te acompañe. Si alguien más escucha la información, puede ayudarte más adelante en caso de que hayas pasado algo por alto o lo hayas olvidado.

Qué puedes hacer

Antes de tu cita médica, es aconsejable que escribas una lista con lo siguiente:

  • Tus signos y síntomas. Anótalos en detalle. Si bien la fatiga puede ser lo que más te afecte, también es importante que compartas con el médico otros síntomas, como los problemas de memoria o los dolores de cabeza.
  • Información personal clave. Los cambios recientes o los factores que más estrés te causen en la vida tienen un efecto muy palpable en tu bienestar físico.
  • Información médica. Enumera cualquier otra enfermedad para la que estés recibiendo tratamiento y los nombres de los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes regularmente.
  • Preguntas para hacerle al médico Preparar con anticipación una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo el tiempo de la cita con el médico.

Para el síndrome de fatiga crónica, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Cuáles son las posibles causas de mis síntomas o de mi afección?
  • ¿Qué exámenes me recomiendas?
  • Si con esos exámenes no se logra precisar la causa de mis síntomas, ¿qué otras pruebas adicionales sería necesario realizar?
  • ¿En qué se basará para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica?
  • ¿Hay algún tratamiento o cambio en el estilo de vida que me pueda ayudar con mis síntomas ahora?
  • ¿Tienes materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Qué nivel de actividad debo mantener mientras tratamos de llegar a un diagnóstico?
  • ¿Me recomiendas consultar también a un profesional de salud mental?

No dudes en hacer otras preguntas a medida que se te ocurran durante la cita.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Qué síntomas tienes y cuándo comenzaron?
  • ¿Hay algo que mejore o que empeore los síntomas?
  • ¿Tienes problemas de memoria o concentración?
  • ¿Tienes problemas para dormir?
  • ¿Con qué frecuencia te sientes deprimido o ansioso?
  • ¿En qué medida tus síntomas limitan tu capacidad de desempeño? Por ejemplo, ¿has tenido que faltar alguna vez a la escuela o al trabajo debido a tus síntomas?
  • ¿Qué tratamientos has probado hasta ahora para esta afección? ¿Cómo han funcionado?