La enfermedad de Alzheimer y la depresión tienen algunos síntomas similares. El tratamiento adecuado mejora la calidad de vida.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

La enfermedad de Alzheimer de aparición temprana y la depresión comparten muchos síntomas, y, a veces, resulta difícil —incluso para los médicos— diferenciar estos trastornos. Además, muchas personas con enfermedad de Alzheimer también se deprimen.

Del mismo modo que es importante el tratamiento para las personas que solo sufren depresión, también es fundamental que las personas con enfermedad de Alzheimer y depresión reciban tratamiento para la depresión.

A las personas que padecen enfermedad de Alzheimer y depresión les puede resultar más fácil afrontar los cambios provocados por el Alzheimer cuando no están tan deprimidas.

Algunos de los síntomas frecuentes tanto para la enfermedad de Alzheimer como para la depresión son:

  • Pérdida de interés en las actividades y los pasatiempos que antes disfrutabas
  • Retraimiento social
  • Problemas de memoria
  • Dormir demasiado o muy poco
  • Poca concentración

Como los síntomas coinciden tanto, puede resultar difícil darse cuenta de las diferencias entre los dos trastornos, especialmente porque suelen presentarse juntos. Una exploración física y un examen psicológico minuciosos pueden ser útiles para hacer un diagnóstico.

Sin embargo, muchas personas que sufren la enfermedad de Alzheimer más avanzada tal vez no puedan expresar cómo se sienten.

Para detectar la depresión en personas con enfermedad de Alzheimer, los médicos deben confiar más en las señales no verbales y en los informes del cuidador, que en los síntomas informados por el propio paciente. Si una persona con alzhéimer muestra uno de los primeros dos síntomas de la lista, junto con al menos dos de los otros en un período de dos semanas, es posible que esté deprimida.

  • Estado de ánimo considerablemente deprimido: tristeza, desesperanza, desánimo, llanto
  • Pérdida del entusiasmo por los contactos sociales y las actividades habituales, o una menor respuesta a estos
  • Retraimiento o aislamiento social
  • Comer demasiado o muy poco
  • Dormir demasiado o muy poco
  • Agitación o letargo
  • Irritabilidad
  • Fatiga o pérdida de la energía
  • Sentimientos de falta de valor, desesperanza o culpa inadecuada
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

Las personas con la enfermedad de Alzheimer pueden experimentar depresión de una manera diferente de las personas que no tienen esta enfermedad. Por ejemplo, las personas con diagnóstico de enfermedad de Alzheimer pueden experimentar lo siguiente:

  • Pueden tener síntomas de depresión menos intensos
  • Pueden experimentar episodios de depresión que no duran tanto o que no regresan con tanta frecuencia
  • Parecen menos propensas a hablar de suicidio y a tener intentos de suicidio con menos frecuencia

Los científicos no saben exactamente cuál es la relación entre la enfermedad de Alzheimer y la depresión. Los cambios biológicos provocados por el alzhéimer pueden intensificar la predisposición a la depresión.

Por otra parte, la depresión puede aumentar las probabilidades de manifestar la enfermedad de Alzheimer.

Está claro que la depresión tiene efectos contundentes en la calidad de vida de las personas con la enfermedad de Alzheimer. La depresión puede provocar lo siguiente:

  • Empeoramiento del deterioro cognitivo
  • Aumento de la discapacidad en actividades de la vida cotidiana
  • Aumento de la dependencia de la persona encargada del cuidado

Existen diversas opciones para tratar a personas a las que les diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer y depresión:

  • Antidepresivos. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, como el citalopram (Celexa) y la sertralina (Zoloft), suelen ser los primeros antidepresivos que se eligen para personas que tienen depresión y alzhéimer. Estos medicamentos tienen un riesgo bajo de provocar efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos.

    Sin embargo, es posible que estos medicamentos no sean tan eficaces para tratar la depresión con alzhéimer como lo son para tratar la depresión sola. También se pueden usar otros antidepresivos, como venlafaxina (Effexor XR) o bupropión (Aplenzin, Wellbutrin, otros).

  • Actividad física. La actividad física regular también puede aliviar los síntomas de la depresión.
  • Grupos de apoyo y terapia. Los grupos de apoyo y las terapias psicológicas pueden ayudar a las personas con depresión en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, antes de que se deterioren sus habilidades de comunicación.
  • Disminución del aislamiento social. Seguir participando en actividades con otras personas puede ayudar a disminuir los síntomas de depresión. También puede ser útil encontrar formas en las que tu ser querido que padece la enfermedad de Alzheimer pueda contribuir a las actividades familiares y hacerle saber que aprecias su contribución.

Elaborar el diagnóstico de depresión en personas con la enfermedad de Alzheimer y obtener un tratamiento adecuado puede hacer que la vida sea más fácil y agradable tanto para la persona con alzhéimer como para sus cuidadores.

June 13, 2018