Durante el período menstrual, el útero se contrae para ayudar a expulsar su revestimiento. Sustancias similares a las hormonas (prostaglandinas) asociadas al dolor y a la inflamación desencadenan las contracciones del músculo uterino. Los niveles más altos de prostaglandinas están asociados a calambres menstruales más intensos.

Las contracciones intensas pueden comprimir los vasos sanguíneos que alimentan el útero. El dolor resultante puede compararse con el dolor en el pecho que se produce cuando un bloqueo de vasos sanguíneos priva a partes del corazón de alimento y oxígeno.

Los calambres musculares también pueden ser provocados por:

  • Endometriosis. En esta afección dolorosa, el tejido que recubre el útero se implanta fuera del útero, más frecuentemente en las trompas de Falopio, los ovarios o el tejido que recubre la pelvis.
  • Fibromas uterinos. Estos tumores no cancerosos en la pared del útero pueden ser la causa del dolor.
  • Adenomiosis. En esta afección, el tejido que recubre el útero comienza a crecer en las paredes musculares del útero.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica. Por lo general, ciertas bacterias de transmisión sexual causan esta infección de los órganos reproductivos femeninos.
  • Estenosis del cuello del útero. En algunas mujeres, la apertura del cuello uterino puede ser tan pequeña que impide el flujo menstrual, al provocar un aumento de presión doloroso dentro del útero.
May 08, 2014