Tratamientos y medicinas

Escrito por personal de Mayo Clinic

Los tratamientos para la metástasis ósea comprenden la cirugía, la radioterapia y los medicamentos. Los tratamientos que son mejores para ti dependen de las características específicas de tu situación.

Medicamentos

Los medicamentos que se utilizan en pacientes con metástasis óseas pueden ser:

  • Medicamentos para fortalecer los huesos. Los medicamentos que, por lo general, se utilizan para tratar a las personas con debilitamiento de los huesos (osteoporosis) también pueden ayudar a las personas con metástasis ósea. Estos medicamentos pueden fortalecer los huesos y reducir el dolor que provoca la metástasis ósea, lo que disminuye la necesidad de utilizar analgésicos más potentes. Los medicamentos para fortalecer los huesos también pueden reducir el riesgo de desarrollar una nueva metástasis ósea.

    Estos medicamentos se pueden administrar cada unas pocas semanas por vía intravenosa en el brazo o por medio de una inyección. Existen formas orales de estos medicamentos, pero, por lo general, no son tan eficaces como la forma intravenosa y pueden provocar efectos secundarios en el tubo digestivo.

    Los medicamentos para fortalecer los huesos pueden provocar dolor temporal en los huesos y problemas renales. Estos aumentan el riesgo de un deterioro poco frecuente pero grave de la mandíbula (osteonecrosis).

  • Quimioterapia. Si el cáncer se ha diseminado a varios huesos, es posible que el médico recomiende la quimioterapia. La quimioterapia viaja por todo el organismo para combatir las células cancerosas. La quimioterapia se puede recibir en forma de píldora, por vía intravenosa o ambas. Los efectos secundarios dependen de los medicamentos de quimioterapia específicos que te administran. Para los tipos de cáncer que son sensibles a la quimioterapia, esta podría ser la mejor manera de aliviar el dolor de las metástasis óseas.
  • Terapia hormonal. Para los tipos de cáncer sensibles a las hormonas en el cuerpo, el tratamiento para inhibir las hormonas podría ser una opción. Los casos de cáncer de mama y de cáncer de próstata son, a menudo, sensibles a los tratamientos de bloqueo hormonal.

    La terapia hormonal puede consistir en tomar medicamentos para disminuir los niveles naturales de hormonas o medicamentos que bloquean la interacción entre las hormonas y las células cancerosas. Otra opción es la cirugía para extirpar los órganos que producen las hormonas: en las mujeres, los ovarios y en los hombres, los testículos.

  • Analgésicos. Los analgésicos pueden controlar el dolor provocado por la metástasis ósea. Los analgésicos pueden comprender analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o analgésicos recetados más fuertes, como la morfina (Avinza, MS Contin u otros).

    Puede llevar tiempo hasta que se determine qué combinación de analgésicos funciona mejor para ti. Si tomas medicamentos, pero aún sientes dolor, dile al médico. Un especialista en dolor posiblemente pueda ofrecerte más opciones para aliviar el dolor.

  • Esteroides. Los medicamentos conocidos como «esteroides» a menudo pueden ayudar a aliviar el dolor asociado a la metástasis ósea al disminuir la hinchazón y la inflamación alrededor de los sitios de cáncer. Estos esteroides se diferencian de los tipos de esteroides que usan los fisicoculturistas o los deportistas para desarrollar los músculos.

    Estos pueden trabajar muy rápidamente para combatir el dolor y prevenir algunas complicaciones del cáncer. Sin embargo, también deben utilizarse con mucha precaución, ya que tienen efectos secundarios, especialmente cuando se utilizan por períodos de tiempo prolongados.

  • Terapia dirigida. Para muchos tipos de cáncer, existe una nueva clase de medicamentos conocidos como «terapias dirigidas». Estos medicamentos atacan las anomalías específicas de las células cancerosas.

    Ciertos tipos de cáncer pueden responder muy bien a estos tratamientos. Por ejemplo, las células del cáncer de mama que tienen HER2 pueden responder a la terapia con trastuzumab (Herceptin).

Radioterapia externa

La radioterapia utiliza haces de energía de gran potencia, como rayos X, para destruir las células cancerosas. La radioterapia puede ser una opción si la metástasis ósea te provoca un dolor que no puedes controlar con los analgésicos o si el dolor se limita a unas pocas zonas.

Según tu situación, la radiación al hueso se puede administrar en una dosis grande o en varias dosis más pequeñas durante varios días. Los efectos secundarios de la radiación dependen del sitio que se está tratando y del tamaño.

Cirugía

Los procedimientos quirúrgicos pueden ayudar a estabilizar un hueso que corre riesgo de sufrir quebraduras o a reparar una fractura de huesos.

  • Cirugía para estabilizar el hueso. Si el hueso corre peligro de sufrir una fractura debido a la metástasis ósea, los cirujanos pueden estabilizarlo con placas metálicas, tornillos y clavos (fijación ortopédica). La fijación ortopédica puede aliviar el dolor y mejorar el funcionamiento. A menudo, la radioterapia se administra después de la cirugía, cuando te has curado.
  • Cirugía para inyectar un hueso con cemento. El cemento óseo podría resultar beneficioso para los huesos que no se pueden reforzar fácilmente con placas metálicas o tornillos, como los huesos de la pelvis y los huesos de la columna vertebral. Los médicos inyectan cemento óseo en un hueso que está fracturado o dañado por la metástasis ósea. Este procedimiento puede disminuir el dolor.
  • Cirugía para reparar una fractura de huesos. Si la metástasis ósea ha provocado la fractura de un hueso, posiblemente los cirujanos intenten repararlo. Esto consiste en utilizar placas metálicas, tornillos y clavos para estabilizar el hueso.

    El reemplazo de la articulación, como un reemplazo de cadera, puede ser otra opción. En general, las fracturas de huesos a causa de las metástasis óseas no se solucionan colocando un yeso en el hueso fracturado.

Calentamiento y congelamiento de las células cancerosas

Los procedimientos que utilizan calor o frío para destruir las células cancerosas pueden ayudar a controlar el dolor. Estos procedimientos pueden ser una opción si tienes una o dos zonas de metástasis ósea y los otros tratamientos no resultan útiles.

Durante el procedimiento llamado «ablación por radiofrecuencia», se inserta una aguja con una sonda eléctrica en el tumor óseo. La electricidad pasa a través de la sonda y calienta el tejido circundante. Se deja enfriar el tejido, y se repite el proceso.

Un procedimiento similar llamado «crioablación» congela el tumor y luego deja que se descongele. El proceso se repite varias veces.

Los efectos secundarios pueden comprender daños a las estructuras cercanas, como los nervios, y daños a los huesos, que pueden aumentar el riesgo de sufrir una fractura.

Radiación intravenosa

A las personas con múltiples metástasis óseas, se les puede administrar por vía intravenosa una forma de radiación llamada «radiofármacos». Los radiofármacos utilizan niveles bajos de material radioactivo que tiene una atracción fuerte a los huesos. Una vez que se encuentran en el organismo, las partículas viajan a las zonas de las metástasis óseas y liberan su radiación.

Los radiofármacos pueden ayudar a controlar el dolor causado por la metástasis ósea. Los efectos secundarios pueden consistir en daño a la médula ósea, que puede llevar a obtener valores bajos en un recuento de células sanguíneas.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos son estudios de tratamientos nuevos y maneras nuevas de usar los tratamientos existentes. Si te inscribes en un ensayo clínico, tendrás la oportunidad de probar los últimos tratamientos. Sin embargo, no se garantiza la curación y los efectos secundarios de los tratamientos nuevos pueden ser desconocidos. Habla con tu médico sobre los ensayos clínicos disponibles.

Fisioterapia

El fisioterapeuta puede trabajar contigo para diseñar un plan que te ayude a ganar fuerza y mejorar la movilidad. El fisioterapeuta puede sugerir dispositivos de asistencia para ayudarte a enfrentar la situación. Los ejemplos pueden comprender muletas o un andador para que al caminar no cargues tu peso sobre el hueso afectado, un bastón para mejorar el equilibrio o un dispositivo de inmovilización para estabilizar la columna vertebral.

El fisioterapeuta también puede sugerir ejercicios específicos para ayudarte a mantener la fuerza y reducir el dolor.

April 10, 2015