Análisis y diagnósticos

Escrito por personal de Mayo Clinic

A menudo, una descripción de los síntomas es suficiente para que el médico te diagnostique un problema de reflujo. Sin embargo, distinguir entre reflujo ácido y reflujo biliar es difícil, por lo que se necesitan análisis adicionales. También es probable que tengas que realizar análisis para comprobar el daño del esófago y del estómago, así como para detectar cambios precancerosos.

Algunas de las pruebas son:

  • Endoscopía. Se hace descender un tubo delgado y flexible que tiene una cámara (endoscopio) hasta la garganta. El endoscopio puede mostrar las úlceras pépticas o la inflamación del estómago y del esófago. Es posible que tu médico también tome muestras de tejido para detectar el trastorno llamado «esófago de Barrett» o «cáncer de esófago».
  • Prueba de ácido ambulatoria. Estas pruebas se efectúan con una sonda de medición de ácido para detectar cuándo y durante cuánto tiempo el ácido refluye hacia el esófago.

    En una prueba, se introduce por la nariz y hasta el esófago un tubo delgado y flexible (catéter) que tiene una sonda en el extremo.

    En otra (la prueba de Bravo), se adosa la sonda a la parte inferior del esófago durante la endoscopía. Las pruebas de ácido ambulatorias pueden ayudar al médico a descartar el reflujo ácido, pero no el reflujo biliar.

  • Impedancia del esófago. Esta prueba mide si hay reflujo de gas o de líquidos en el esófago. Es útil para las personas que regurgitan sustancias que no son ácidas (como la bilis) y que no se pueden detectar con una sonda de ácido. Como en una prueba con sonda estándar, la prueba de impedancia se efectúa con una sonda que se ubica en el esófago con un catéter.
March 04, 2015