La presión arterial alta, o hipertensión, puede dañar al cuerpo de manera discreta durante años antes de que aparezcan los síntomas. Si no se trata, puede derivar en discapacidad, en una mala calidad de vida o hasta en un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular letal.
La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg). En general, la hipertensión se corresponde con una lectura de la presión arterial de 130/80 mm Hg o superior.
El tratamiento y los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a controlar la hipertensión arterial y reducir así el riesgo para enfermedades que pueden poner en peligro la vida.

La presión arterial alta puede causar muchas complicaciones.
Las arterias sanas son flexibles, fuertes y elásticas. Su revestimiento interior es liso para que la sangre fluya libremente, y suministre nutrientes y oxígeno a los órganos y tejidos vitales.
A lo largo del tiempo, la presión arterial alta aumenta la presión de la sangre que fluye por las arterias. Esto puede causar lo siguiente:
La presión arterial alta puede causar muchas afecciones cardíacas, entre las que se incluyen las siguientes:
Para funcionar bien, el cerebro depende de un suministro de sangre nutritiva. La presión arterial alta puede afectar al cerebro de las siguientes maneras:
Los riñones filtran el líquido y los desechos extra de la sangre; para este proceso, es necesario que los vasos sanguíneos estén sanos. La presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos que se encuentran en los riñones y que conducen a ellos. Tener diabetes y a la vez presión arterial alta puede empeorar el daño.
Los vasos sanguíneos dañados impiden que los riñones filtren con eficacia los desechos de la sangre. Esto hace que se acumulen niveles peligrosos de líquidos y desechos. Cuando los riñones no funcionan de manera adecuada por sí solos, se produce una afección grave que se conoce como insuficiencia renal. Es posible que el tratamiento incluya diálisis o un trasplante de riñón. La presión arterial alta es una de las causas más comunes de la insuficiencia renal.
La presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos diminutos y delicados que suministran sangre a los ojos. Esto puede causar lo siguiente:
Las personas con presión arterial alta tienen aún más probabilidades de presentar disfunción eréctil, que consiste en problemas para lograr una erección o para mantenerla. Esto se debe a que el flujo sanguíneo limitado a causa de la hipertensión arterial puede impedir que la sangre fluya hacia el pene.
La presión arterial alta también puede reducir el flujo sanguíneo a la vagina. Esto puede derivar en una disminución del deseo o la excitación sexual, en sequedad vaginal o en dificultad para tener orgasmos.
Por lo general, la presión arterial alta es una afección crónica que causa daño progresivo en el transcurso de los años. Sin embargo, a veces, la presión arterial aumenta de manera tan rápida y grave que se convierte en una emergencia médica. Cuando esto sucede, se requiere tratamiento de inmediato, a menudo, con atención hospitalaria.
En estas situaciones, la presión arterial alta puede causar lo siguiente:
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