Cuando algo sale mal, ¿tiende a recuperarse o a desmoronarse?
Cuando tiene capacidad de resiliencia, aprovecha su fuerza interior para reponerse de un contratiempo o de un problema, como la pérdida de un empleo, una enfermedad, un desastre o la muerte de un ser querido. Si no la tiene, podría quedarse sumido en los problemas o sentirse una víctima. Podría sentirse agobiado o recurrir a formas de afrontar que no son saludables, como el consumo de drogas ilícitas o alcohol, trastornos alimentarios y comportamientos riesgosos.
Tener resiliencia no hará que sus problemas desaparezcan, pero puede ayudarlo a enfrentarlos, encontrar maneras de disfrutar la vida y manejar mejor el estrés. Si no es tan resiliente como quisiera, puede aprender habilidades para aumentar esta capacidad.
Resiliencia significa ser capaz de hacer frente a acontecimientos difíciles. Cuando algo malo sucede, todavía siente ira, sufrimiento y dolor. Pero es capaz de seguir adelante, tanto física como psicológicamente. La resiliencia no se trata de aguantar algo difícil o afrontarlo solo. De hecho, ser capaz de buscar el apoyo de otras personas es un componente fundamental de la resiliencia.
La resiliencia puede ayudarlo a protegerse de enfermedades mentales, como la depresión y la ansiedad. La resiliencia también puede ayudar a afrontar aquello que aumenta el riesgo de presentar enfermedades mentales, como el acoso o haber sufrido un trauma. Si tiene una enfermedad mental, la resiliencia puede ayudarlo a afrontar mejor las situaciones difíciles.
Si quiere ser más resiliente, pruebe algunos de estos consejos:
Ser más resiliente requiere tiempo y práctica. Si no siente que esté progresando, o no sabe por dónde empezar, considere la posibilidad de hablar con un profesional de la salud mental. Con asesoramiento, puede mejorar su resiliencia y su bienestar mental.
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