Seguramente habrá oído hablar de la atención plena, también conocida como meditación de atención plena. Las investigaciones demuestran que la atención plena es una forma sencilla y práctica de reducir el estrés, mejorar la concentración y favorecer la salud en general. Para empezar a practicar la atención plena, no se necesita ningún equipo especial ni capacitación. Comience con ejercicios sencillos de atención plena para averiguar si esta práctica le conviene.
La atención plena es un estado en el que se está atento y consciente del momento presente. Es un tipo de meditación en la que se centra en sus pensamientos, sus sentimientos, su cuerpo y su entorno. Lo hace sin juzgar. Solo existe la conciencia del momento tal y como es. Las investigaciones han demostrado que la atención plena puede favorecer tanto el bienestar físico como el mental. Casi todo el mundo puede beneficiarse de la práctica de la atención plena.
Hay muchas maneras de practicar la atención plena. Puede practicar la atención plena mientras realiza las tareas cotidianas, como comer o lavarse los dientes. O bien, puede reservar un tiempo regular para practicar la atención plena. Se puede practicar de forma individual o en grupo. La meditación de atención plena puede incluir métodos de respiración, visualización dirigida y otras formas de relajar el cuerpo y la mente.
Entre los mitos más comunes sobre la atención plena se encuentran los siguientes:
La meditación de atención plena tiene muchos beneficios para personas de todas las edades. Estos beneficios están ampliamente respaldados por estudios basados en evidencias y ensayos clínicos. Las investigaciones demuestran que practicar la atención plena puede ayudar a tratar diversas afecciones de salud mental y física, tales como:
Las investigaciones han demostrado que la atención plena también puede aliviar los síntomas de las enfermedades de larga duración, denominadas enfermedades crónicas. Entre ellas, se encuentran la fibromialgia, el cáncer de mama, el síndrome del colon irritable, los problemas respiratorios y el dolor crónico.
La atención plena no sirve solo para la ansiedad o las afecciones de salud. Puede utilizarla a diario para mantener la concentración y afrontar el día con más tranquilidad y determinación. Aquí tiene algunas formas en las que la atención plena puede mejorar su día:
Los ejercicios de atención plena pueden mejorar el bienestar y relajar el cuerpo y la mente de muchas formas sencillas.
Para empezar a disfrutar de los beneficios de la atención plena, haga ejercicios sencillos a lo largo del día. Entre los ejemplos, se incluyen los siguientes:
Tan solo unos pocos minutos de atención plena pueden aumentar su energía, ayudarle a manejar mejor el estrés y mejorar su estado de ánimo. La atención plena es una forma sencilla de ayudarle a afrontar el día con más control, claridad, tranquilidad y determinación.
Si descubre que le gusta practicar la atención plena, quizá le interese probar ejercicios de atención plena más estructurados. Para ello, busque un espacio tranquilo y cómodo. Asegúrese de tener tiempo para concentrarse plenamente en los ejercicios. No tienen por qué durar mucho tiempo, pero sí se necesita tiempo suficiente para concentrarse. A continuación, se incluyen algunos ejemplos de ejercicios estructurados de atención plena:
Respiración con atención plena. Este es uno de los puntos de partida más comunes y sencillos para los ejercicios de atención plena.
Siéntese cómodamente en un lugar tranquilo y cierre los ojos. O déjelos abiertos si le resulta más cómodo. Inspire lenta y profundamente por la nariz. Exhale por la boca. Repítalo varias veces. Concéntrese en la respiración. Sea consciente del momento y vívalo.
Examen corporal con atención plena. Este ejercicio común de atención plena le ayuda a percibir lo que siente su cuerpo. Un examen corporal con atención plena puede aliviar la tensión y aportar una sensación de calma. También puede ayudar a aumentar la percepción y el aprecio por nuestro cuerpo.
Recuéstese o siéntese cómodamente. Si se acuesta, hágalo boca arriba con las piernas estiradas, los brazos a los lados y las palmas de las manos hacia arriba. Si está sentado, siéntese derecho. Inspire lenta y profundamente por la nariz y, a continuación, exhale por la boca. Siga respirando profundamente. Dirija su atención lentamente hacia cada parte de su cuerpo. Comience por la cabeza y vaya bajando hasta los dedos de los pies. O comience por los dedos de los pies y vaya subiendo hasta la cabeza. Perciba cualquier sensación que tenga su cuerpo, como calor o frío. Además, preste atención a sus emociones o pensamientos respecto a cada parte del cuerpo. Evite juzgar sus sentimientos y pensamientos.
También hay clases y aplicaciones de atención plena que quizá le interese probar. Muchas comunidades ofrecen clases de atención plena. También hay aplicaciones que puede descargar en dispositivos inteligentes. Consulte los recursos en línea o locales para ver qué hay disponible.
Puede practicar la atención plena en cualquier momento del día y durante el tiempo que desee, ya sea en casa o al aire libre. Las investigaciones demuestran que practicar la atención plena al aire libre despierta los sentidos y resulta especialmente beneficioso. Quizás descubra que hay ciertos momentos del día que le vienen mejor. Puede optar por practicar momentos esporádicos de atención plena a lo largo del día o elaborar un horario semanal. La forma en que decida incorporar la atención plena a su vida depende de usted.
Se recomienda practicar a diario para poder disfrutar de todos los beneficios. Pero hasta unos breves momentos de atención plena a lo largo del día pueden resultar útiles. Por ejemplo, respire conscientemente tres veces o haga una pausa para fijarse en lo que le rodea.
Para la mayoría de las personas, lo mejor es empezar con unos minutos al día de respiración consciente. La respiración es el punto de partida de la mayoría de los ejercicios de atención plena. Puede dedicar más tiempo a ello y probar otros ejercicios de atención plena hasta que encuentre lo que mejor le funciona. Puede ser una combinación de ejercicios de atención plena.
Cuanto más practique ejercicios de atención plena, más fáciles y naturales le resultarán. Trate de practicar la atención plena todos los días durante unos seis meses. Con el tiempo, es posible que descubra que la atención plena se convierte en un hábito natural que le ayuda a sentirse menos abrumado, más feliz y más presente en su vida.
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