La lengua amarilla, que se produce cuando la lengua cambia de color y se pone amarilla, suele ser un problema inofensivo y temporal. En la mayoría de los casos, la lengua amarilla es un signo temprano de un trastorno conocido como lengua vellosa negra. Rara vez, la lengua amarilla puede ser signo de ictericia, coloración amarilla de la piel y los ojos, que a veces indica problemas del hígado o de la vesícula.
Por lo general, para tratar la lengua amarilla, basta con tomar medidas de autocuidado, a menos que esté relacionada con otra afección médica.

La lengua amarilla suele ser una de las primeras manifestaciones de un trastorno conocido como lengua negra vellosa.
La lengua amarilla suele ocurrir como consecuencia de una acumulación inofensiva de células muertas de la piel en las proyecciones diminutas (papilas) de la superficie de la lengua. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando las papilas se agrandan y las bacterias de la boca producen pigmentos de color.
Además, las papilas que son más largas de lo normal pueden atrapar fácilmente las células que se desprenden, las cuales se tiñen con el tabaco, la comida u otras sustancias. Respirar por la boca o la sequedad en la boca también pueden estar relacionadas con la lengua amarilla.
Algunas otras causas de la lengua amarilla son, por ejemplo:
Por lo general, no es necesario tratar la lengua amarilla. Si el cambio de color de la lengua le molesta, pruebe con cepillarla suavemente con una solución compuesta por 1 parte de agua oxigenada y 5 partes de agua, una vez por día. Después, enjuáguese la boca con agua repetidas veces.
Dejar de fumar y consumir más fibras también pueden ayudar a reducir la cantidad de bacterias en la boca que hacen que la lengua se ponga amarilla o a reducir la acumulación de células de la piel muertas.
Programe una visita con un médico en los siguientes casos:
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