La salud sexual de las mujeres, al igual que la de los hombres, es importante para el bienestar emocional y físico. Pero para lograr una vida sexual satisfactoria se necesita autorreflexión y comunicación franca con su pareja. Aunque hablar de sexualidad puede ser difícil, es un tema que vale la pena abordar.
Si necesita ayuda para hablar de sexo con su pareja, siga esta guía.
Mucha gente piensa que el deseo físico del cuerpo de tener relaciones sexuales motiva la actividad sexual, lo que lleva a la excitación sexual y, luego, al orgasmo. Aunque esto puede ser cierto para la mayoría de los hombres, no es necesariamente cierto para la mayoría de las mujeres. Diferentes factores ayudan a muchas mujeres a sentirse excitadas y a desear tener sexo, y diferentes factores disminuyen el deseo.
Para muchas mujeres, en particular aquellas mayores de 40 años o que han atravesado la menopausia, el deseo físico no es la motivación principal para tener relaciones sexuales. Una mujer puede estar motivada a tener relaciones sexuales para sentirse cerca de su pareja o para mostrar sus sentimientos.
La satisfacción sexual es diferente para cada uno. Muchos factores influyen en la respuesta sexual, incluso cómo se siente con su pareja, cómo se siente con usted mismo, su salud y su educación religiosa y cultural. Si le preocupa su vida sexual, o simplemente quiere encontrar formas de mejorarla, el primer paso es hablar con su pareja.
Puede que no le resulte fácil hablar sobre sus deseos sexuales, pero su pareja no puede leerle la mente. Compartir sus pensamientos y expectativas sobre sus experiencias sexuales puede acercarlos y ayudarle a alcanzar un mayor disfrute durante las relaciones sexuales.
Para empezar, haga lo siguiente:
Cuando hable con su pareja sobre sus necesidades sexuales, intente ser específico. Considere la posibilidad de abordar estos temas:
Rutina. ¿El sexo se ha vuelto demasiado rutinario o predecible? ¿Qué cambios podría hacer? Por ejemplo, buscar diferentes momentos para tener relaciones sexuales o probar nuevas técnicas.
Considere más abrazos, un masaje sensual, autoestimulación, sexo oral o el uso de un vibrador, según sus intereses. Hable de lo que le gusta, de lo que no le gusta y de lo que le gustaría probar.
Las necesidades sexuales varían. Muchos factores pueden afectar su apetito sexual, incluyendo el estrés, las enfermedades, el envejecimiento y los compromisos familiares, profesionales y sociales. Cualquiera sea la causa, las diferencias en el deseo sexual entre los miembros de la pareja pueden a veces generar sentimientos de aislamiento, frustración, rechazo o resentimiento.
Hable con su pareja sobre los siguientes temas:
Si la dificultad persiste, considere la posibilidad de acudir a un médico o terapeuta sexual para que lo ayude. Si toma medicamentos que puedan afectar el deseo sexual, revise los medicamentos que toma con el médico. El médico puede sugerir una alternativa.
Asimismo, si un signo o síntoma físico, como la sequedad vaginal, interfiere en el disfrute sexual, pregunte sobre las opciones de tratamiento. Por ejemplo, un lubricante u otro medicamento puede ayudar con la sequedad vaginal relacionada con los cambios hormonales u otros factores.
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