Los aspectos básicos de la educación sexual se pueden tratar en las clases sobre la salud. Sin embargo, es posible que los adolescentes no aprendan ni entiendan todo lo que necesitan saber para tomar decisiones difíciles sobre las relaciones sexuales. Aquí es donde usted entra en juego.
Puede resultar incómodo, pero la educación sexual es parte de la tarea de padres y madres. Al conectar pronto y de manera frecuente con su hijo adolescente, estará sentando las bases para que tenga una vida de sexualidad saludable.
Puede ser difícil hablar de sexo. Pero más difícil todavía es evitarlo. El sexo parece estar en todas partes: noticias, entretenimiento, redes sociales, publicidad... Puede valerse de eso para iniciar y continuar la conversación.
Le damos algunas ideas:
La educación sexual para los adolescentes incluye temas como la abstinencia (no mantener relaciones sexuales), la violación durante una cita, la identidad de género, la orientación sexual y otros asuntos difíciles de abordar. Prepárese para responder preguntas como las siguientes:
¿Qué pasa si mi pareja quiere tener relaciones sexuales pero yo no? Deje claro que no siempre significa no. Jamás se debe presionar ni forzar a nadie para tener relaciones sexuales. Cualquier forma de sexo forzado es violación, ya sea por parte de un extraño o de una persona con la que su hijo o hija adolescente se haya estado viendo.
Explíquele a su hijo o hija adolescente que el alcohol y las drogas ilícitas pueden debilitar la capacidad de tomar decisiones. Además, pueden hacer que las personas piensen con menos claridad. Hay más posibilidades de sufrir una violación en una cita o exponerse a situaciones peligrosas si hay alcohol y drogas ilícitas de por medio.
¿Qué pasa si tengo dudas sobre si soy lesbiana, gay, bisexual, transgénero o de género no binario (LGBTQ)? Muchos adolescentes se plantean su orientación sexual y su expresión o identidad de género. Ayude a su hijo o hija adolescente a entender que la adolescencia es solo el comienzo de la exploración de la atracción sexual. Estos sentimientos pueden cambiar con el tiempo. Además, si no cambian, tampoco pasa nada.
Una respuesta negativa a la orientación sexual y la expresión o identidad de género de su hijo o hija adolescente puede tener efectos negativos. Los jóvenes LGBTQ están expuestos a un mayor riesgo de infecciones de trasmisión sexual, abuso de sustancias, depresión e intentos de suicidio. La aceptación familiar puede ofrecer protección contra estos riesgos.
Ante todo, explíquele a su hijo o hija adolescente que su amor por él o ella es incondicional. Elogie a su hijo o hija por compartir cómo se siente. Céntrese más en escuchar que en hablar.
La violencia en las parejas se da con mucha más frecuencia de la que piensan muchos adolescentes o adultos. Aproximadamente, uno de cada doce adolescentes afirma haber sufrido violencia física o sexual en pareja. Por eso, es importante conocer los hechos y compartirlos con sus hijos adolescentes.
Preste atención a los signos de alerta de posible violencia en la pareja, como los siguientes:
Los adolescentes en relaciones abusivas tienen un mayor riesgo de tener consecuencias a largo plazo. Entre ellas, se encuentran el bajo rendimiento escolar, el consumo compulsivo de alcohol o intentos de suicidio. Las repercusiones emocionales de las relaciones tóxicas tempranas también pueden ser el comienzo de futuras relaciones infelices y violentas.
Hable con su hijo adolescente sobre la importancia de entablar relaciones sanas. Debe ser un ejemplo de relaciones sanas a través de su manera de interactuar con su hijo adolescente y con los demás. Las lecciones que aprenda su hijo adolescente sobre el respeto, los límites y la comprensión de lo que está bien y lo que está mal tendrán un impacto en sus relaciones futuras.
Si su hijo adolescente tiene relaciones sexuales, es más importante que nunca hablar de ello. Incluso si cree que su hijo no está preparado, debe mantener una actitud abierta y sincera al comunicarse con él. Recuérdele que espera que se tomen en serio las relaciones sexuales y las responsabilidades que conlleva.
El profesional de atención médica de su hijo puede ayudar. Un chequeo de rutina puede dar a su hijo adolescente la oportunidad de hablar sobre salud sexual en privado y solo con el profesional. El profesional puede ayudar al adolescente a informarse sobre métodos anticonceptivos y relaciones sexuales seguras. Además, el profesional de atención médica puede ayudarlo a desarrollar sus habilidades para que le enseñe a su hijo adolescente sobre las relaciones sexuales seguras.
El profesional de atención médica también puede destacar la importancia de la vacunación de rutina contra el virus del papiloma humano (VPH). Esta vacuna protege a todas las personas, sin importar su sexo, contra las verrugas genitales y varios tipos de cáncer, como de cuello del útero, de ano, de boca y garganta, y de pene. En general, la vacuna se administra a personas de entre 9 a 26 años. Sin embargo, a veces está disponible para personas mayores de 26 años.
Sus orientaciones son clave para que su hijo adolescente se convierta en una persona adulta sexualmente responsable. Sea sincero y hable con el corazón. Si su hijo adolescente no parece interesado en lo que tiene para decirle acerca del sexo, dígaselo de todos modos. Probablemente lo esté escuchando.
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