El acné en el embarazo puede tratarse con autocuidado y medicamentos.
El acné en el embarazo no es una clase especial de acné. Algunas personas, sencillamente, parecen tener problemas de acné durante el embarazo. La causa probable es una excesiva producción de materia grasa (sebo). Esto sucede cuando el cuerpo genera mayores cantidades de ciertas hormonas.
Para tratar el acné en el embarazo, empiece por el autocuidado:
También pueden usarse medicamentos para tratar el acné en el embarazo. Sin embargo, los medicamentos que se aplican en la piel o se toman durante el embarazo pueden ingresar en el torrente sanguíneo y afectar al bebé. Si bien la mayoría de los ingredientes en los tratamientos tópicos de acné que están disponibles para la venta sin receta médica no se estudiaron para el uso durante el embarazo, generalmente, la piel absorbe solo pequeñas cantidades. Por esto, es improbable que los tratamientos impliquen un riesgo para el desarrollo del bebé.
Por lo general, se consideran seguros los tratamientos de la piel con eritromicina (Erygel, Erythra-Derm) y clindamicina (Cleocin T, Clindagel y otros). Otras opciones incluyen tratamientos con peróxido de benzoílo y ácido azelaico.
Se sabe que algunos medicamentos contra el acné pueden causar defectos congénitos y se deben evitar durante el embarazo, incluida la isotretinoína oral (Amnesteem, Claravis y otros). También, evite los retinoides tópicos durante el embarazo, aunque la piel absorbe solo pocas cantidades del medicamento. No se necesita una receta médica para conseguir retinoides; por eso, lea las etiquetas del fármaco con cuidado.
Si el acné en el embarazo se vuelve una preocupación, consulte con el profesional de atención médica. Juntos pueden analizar los beneficios y los riesgos de diversas opciones de tratamiento.
FAQ-20058045