La alimentación de un recién nacido es un compromiso de 24 horas por día. También es una manera de empezar a formar un vínculo con el miembro más pequeño de la familia. Tenga en cuenta estos consejos al momento de alimentar a un recién nacido.
La leche materna es el alimento ideal para los bebés. Hay ocasiones excepcionales en las que esto no es así. Si no es posible amamantar al bebé, use la leche de fórmula para lactantes. Los recién nacidos saludables no necesitan cereales, agua, jugo u otros líquidos.
La mayoría de los recién nacidos necesitan alimentarse de ocho a 12 veces al día. Aproximadamente una vez cada dos o tres horas.
Busque las señales tempranas de que el bebé está listo para alimentarse, como llevarse las manos a la boca, chuparse los puños y los dedos y chasquear los labios. El llanto es una señal tardía. Cuanto antes comience cada toma, será menos probable que tenga que calmar a un bebé desesperado.
Cuando el bebé deja de mamar, cierra la boca o se aleja del pezón o el biberón, es posible que esté lleno o que simplemente esté tomándose un descanso. Prueba hacerlo eructar o espera un minuto antes de volver a ofrecerle el pecho o el biberón.
A medida que los bebés crecen, tienden a tomar más leche en menos tiempo.
Pregunte al profesional de atención médica de su bebé acerca de suplementos de vitamina D para su bebé, especialmente si amamanta. La leche materna podría no aportar suficiente vitamina D, que ayuda a que el bebé absorba el calcio y el fósforo, nutrientes necesarios para desarrollar huesos fuertes.
Las cantidades que come un recién nacido pueden variar. Durante los períodos de crecimiento acelerado es posible que su recién nacido tome más cantidad en cada toma o desee que lo alimenten con más frecuencia. Los periodos de crecimiento acelerado suelen producirse entre las 2 y 3 semanas después del nacimiento. Actúe en cuanto note los primeros signos de hambre, en lugar de controlar el tiempo transcurrido entre tomas.
Puede sentir preocupación porque su bebé come poco. Pero los bebés a menudo parecen saber exactamente cuánto alimento necesitan. No se fije en cuánto, cuándo o a qué hora come su bebé recién nacido. En cambio, fíjese en lo siguiente:
Si su recién nacido no aumenta de peso, moja menos de seis pañales por día o muestra poco interés en alimentarse, comuníquese con el profesional de atención médica del bebé.
Sostenga a su hijo recién nacido cerca de usted cada vez que lo alimente. Haga contacto visual. Hable con una voz suave. Use cada momento de lactancia como una oportunidad para reforzar la sensación de seguridad, confianza y comodidad de su hijo recién nacido.
Si otros miembros de la familia o cuidadores tuviesen que alimentar a su bebé en algún momento, infórmeles sobre las mismas rutinas de alimentación que sigue usted.
Si tiene problemas para amamantar, pida ayuda a un especialista en lactancia o al profesional de atención médica de su bebé. En especial, si cada vez que amamanta siente dolor o si su bebé no aumenta de peso. Si aún no ha acudido a una consultora para la lactancia, pida al profesional de atención médica que le remita a un especialista, o consulte en el departamento de obstetricia de un hospital local.
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