El congelamiento sucede cuando la piel y los tejidos subyacentes se congelan después de exponerse a temperaturas muy bajas. Causa una sensación de frío seguida de entumecimiento. A medida que el congelamiento empeora, la piel afectada puede cambiar de color y endurecerse o adoptar un aspecto ceroso.
Las áreas más susceptibles de verse afectadas son los dedos de las manos y de los pies, las orejas, las mejillas, el mentón y la punta de la nariz.
Solicite atención médica de emergencia en los siguientes casos:
Usted mismo puede tratar el congelamiento leve (precongelación). Todos los demás tipos de congelamiento requieren atención médica. Los pasos de primeros auxilios para el congelamiento son los siguientes:
Proteja la piel para evitar un daño mayor. Si existe alguna posibilidad de que las zonas afectadas se vuelvan a congelar, no las descongele. Si ya están descongeladas, envuélvelas para que no se vuelvan a congelar.
Si está afuera, ponga las manos congeladas debajo de las axilas para calentarlas. Cúbrase la cara, la nariz o los oídos con las manos secas y con guantes para protegerlos.
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