Una abrasión de la córnea es un rasguño superficial en la “ventana” transparente y protectora de la parte frontal del ojo, denominada córnea. La córnea se puede rasguñar por contacto con el polvo, la suciedad, arena, virutas de madera, materia vegetal, partículas metálicas, lentes de contacto o incluso el borde de un trozo de papel.
En caso de una abrasión de la córnea, busque atención médica inmediata. Si no se trata, la abrasión puede infectarse, lo que puede causar una irritación conocida como úlcera corneal. Mientras tanto, siga inmediatamente estos pasos:
Siga los siguientes consejos para evitar que la lesión empeore:
La mayoría de las abrasiones de la córnea cicatrizan en pocos días, pero deberían tratarse con gotas o ungüentos antibióticos para reducir el riesgo de infección.
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