La tos ferina es una enfermedad que se contagia con facilidad. También se la conoce como pertussis. Se origina por una infección con bacterias. Muchas personas con la enfermedad presenta una tos seca intensa. Inhalar después de toser, a menudo causa un sonido agudo que suena como un chillido.
Antes de que se desarrollara la vacuna contra la pertussis, la tos ferina era considerada una enfermedad de la infancia. En la actualidad, la tos ferina afecta a muchos niños que son demasiado pequeños como para recibir la vacuna. La enfermedad también muestra una tendencia a afectar a adolescentes y adultos cuya protección de la vacuna se ha desvanecido.
Es poco frecuente encontrar muertes relacionadas con la tos ferina. A menudo, ocurren en bebés. Pero las personas embarazadas pueden ayudar a proteger a sus bebés si reciben una dosis de la vacuna durante el embarazo. También se recomienda la vacunación a otras personas que se encuentren en contacto directo con el bebé.
Una vez que se contagia con tos ferina, los signos y síntomas demoran unos 5 a 10 días en aparecer. A veces toma hasta tres semanas. Al principio, los síntomas suelen ser leves. Pueden ser similares a los síntomas del resfriado. Algunos ejemplos son los siguientes:
Luego de una semana o dos, los síntomas empeoran. La mucosidad se acumula dentro de las vías respiratorias. Esto ocasiona una tos rápida que no se puede controlar. La tos puede durar durante varias semanas o meses, y puede ser más intensa durante la noche. Los ataques intensos de tos pueden ocasionar lo siguiente:
Las personas en quienes la enfermedad es leve, a menudo no hace un sonido silbante y chillón. A veces, una tos persistente es el único síntoma de la tos ferina en adolescentes y adultos.
Muchos bebés con la enfermedad no tienen tos. Algunos bebés y niños pequeños podrían tener los siguientes síntomas:
Llame al profesional de atención médica si los ataques de tos persistentes le causan a usted o a su hijo:
Llame de inmediato al 911 o al número local de emergencias si usted o si hijo parecen tener dificultad para respirar. También debe pedir atención médica de emergencia si nota pausas en la respiración.
La tosferina se origina por un tipo de bacteria también conocida como Bordetella pertussis. Cuando una persona infectada tose o estornuda, se expulsan al aire pequeñas gotitas llenas de gérmenes. Cualquiera que se encuentre cerca puede inhalar las gotículas. Las bacterias que causan la tos ferina también pueden diseminarse cuando las personas permanecen juntas durante mucho tiempo. Estos gérmenes también pueden diseminarse cuando las personas comparten el mismo espacio respiratorio, como al sostener a un recién nacido sobre el pecho.
La vacuna contra la tos ferina que se recibe en la niñez pierde su efecto con el paso del tiempo. Esto hace que muchos adolescentes y adultos sean propensos a contraer la infección durante un brote. Y los brotes siguen ocurriendo con regularidad.
Algunos bebés corren un mayor riesgo de sufrir problemas de salud graves y de morir a causa de la tos ferina. Entre ellos se incluyen los bebés menores de 12 meses que no están vacunados o que no han recibido todas las dosis de la vacuna.
Los adolescentes y adultos frecuentemente se recuperan de la tos ferina sin problemas. Cuando se presentan otras enfermedades, suelen ser efectos secundarios de la tos intensa, como los siguientes:
Los adolescentes y los adultos también pueden tener lo siguiente:
Las enfermedades que pueden ocurrir con la tos ferina son más graves en los bebés, especialmente en los menores de 6 meses. Algunos ejemplos son los siguientes:
Los bebés y los niños pequeños tienen más riesgo para otras enfermedades debido a la tos ferina. Por lo tanto, es más probable que necesiten tratamiento para estas afecciones en un hospital. Las afecciones de salud causadas por la tos ferina pueden poner en peligro la vida de los bebés menores de 6 meses.
La mejor forma de prevenir la tos ferina es mediante la vacuna contra la pertussis. A menudo se administra junto con vacunas contra otras dos enfermedades graves: la difteria y el tétanos. Los profesionales de atención médica recomiendan comenzar la vacunación durante la infancia.
La vacuna consiste en una serie de cinco inyecciones. Es posible que la haya escuchado nombrar como DTaP. Se administra con mayor frecuencia a los niños de estas edades:
En la mayoría de los casos, los efectos secundarios de las vacunas son leves. Pueden incluir fiebre, irritabilidad, dolor de cabeza, fatiga o dolor en el lugar de la inyección.
Las vacunas de refuerzo fortalecen las defensas del organismo contra la tos ferina. Ayudan a proteger contra la tos ferina, la difteria y el tétanos. Es posible que el profesional de atención médica se refiera a la vacuna de refuerzo como Tdap. Se recomienda para las siguientes personas.
Si usted o su bebé han estado expuestos a alguien con tos ferina, hable con su profesional de atención médica. Se pueden recomendar medicamentos también conocidos como antibióticos para proteger contra infecciones si usted: