La fiebre del valle es una infección micótica. Los organismos coccidioides son la causa. Esta fiebre, que también se conoce como fiebre del valle de San Joaquín, puede ocasionar síntomas como fiebre, tos y cansancio.
Dos especies de hongos coccidioides causan la fiebre del valle. Estos hongos se encuentran, por lo general, en zonas específicas. Todo aquello que remueve el suelo, como la agricultura, la construcción y el viento, puede dispersar las esporas de los hongos en el aire.
Cuando esto ocurre, las personas pueden respirar los hongos y llevarlos a sus pulmones. Los hongos pueden causar la fiebre del valle, que también se conoce como coccidioidomicosis aguda. La fiebre del valle puede ser leve y mejorar sin tratamiento. Es posible que las personas que tienen fiebre del valle grave necesiten medicamentos antimicóticos.
Los síntomas de coccidioidomicosis dependen de la forma de la infección. La fiebre del valle es la etapa inicial, o aguda, de la infección por coccidioidomicosis. Esta enfermedad aguda puede volverse más grave. La enfermedad más grave implica la coccidioidomicosis a largo plazo, o crónica, y la coccidioidomicosis que se disemina, o coccidioidomicosis diseminada.
La forma inicial, o aguda, de la coccidioidomicosis suele tener pocos síntomas o ninguno. Los síntomas pueden comenzar de 1 a 3 semanas después del contacto con el hongo.
Estos suelen ser similares a los de la gripe. Los síntomas pueden ser de leves a graves, como los siguientes:
Para quienes presentan síntomas, en especial, síntomas graves, el curso de la enfermedad varía de una persona a otra. Puede llevar meses recuperarse por completo. El cansancio y los dolores articulares pueden durar aún más.
La radiografía de pecho muchas veces no muestra un patrón típico y es similar a la de una neumonía.
Si la infección por coccidioidomicosis inicial no desaparece por completo, es posible que se convierta en una forma persistente de neumonía. Esta complicación es más frecuente en las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados.
Entre los síntomas, se encuentran los siguientes:
Esta forma, que es la más grave de la afección, no es frecuente. Sucede cuando la infección se disemina desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo. La mayoría de las veces se disemina hacia la piel, los huesos, el hígado, el cerebro, el corazón y las meninges, que son las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal.
Los síntomas de la enfermedad diseminada dependen de las partes del cuerpo que se vean afectadas. Estos pueden ser los siguientes:
Busque atención médica si tiene síntomas de fiebre del valle, es mayor de 60 años, tiene el sistema inmunitario debilitado, cursa un embarazo o tiene ascendencia filipina o africana. (5p3) Buscar atención médica es de suma importancia en los siguientes casos:
Debe informar al profesional de atención médica si ha viajado a un lugar donde la fiebre del valle es frecuente.
Inhalar esporas de determinados hongos ocasiona fiebre del valle. Los hongos que causan la fiebre del valle son el Coccidioides immitis y el Coccidioides posadasii. Se encuentran en el suelo en regiones de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y Washington. Los hongos también se encuentran en el norte de México, América Central y América del Sur.
El viento traslada las pequeñas esporas. Una vez se encuentran dentro de los pulmones, las esporas crecen y se convierten en la principal forma del hongo en el cuerpo.
Los factores de riesgo de la fiebre del valle son los siguientes:
Algunas de las complicaciones de la coccidioidomicosis son las siguientes:
No existen vacunas para prevenir la fiebre del valle.
Si vive en zonas donde la fiebre del valle es frecuente o las visita, tome medidas para prevenir la infección. Durante la estación seca que se produce después de una época de lluvia, la probabilidad de infección es más alta.
Pruebe con estos consejos: