La tuberculosis es una enfermedad grave que afecta principalmente los pulmones. Los microbios que causan la tuberculosis son un tipo de bacteria.
La tuberculosis puede contagiarse cuando una persona con la enfermedad tose, estornuda o canta. Esto puede hacer que se liberen gotitas diminutas con microbios en el aire. Después, otra persona puede respirar las gotitas, y los microbios pueden ingresar en sus pulmones.
La tuberculosis se trasmite fácilmente cuando las personas se reúnen en multitudes o si viven con muchas otras personas. Las personas con VIH/SIDA y otras personas que tienen un sistema inmunitario debilitado tienen un riesgo más alto para tuberculosis que aquellas que tienen un sistema inmunitario normal.
Esta afección puede tratarse con medicamentos conocidos como antibióticos. Sin embargo, algunos tipos de la bacteria ya no responden bien a los tratamientos.
Cuando los gérmenes de la tuberculosis sobreviven y se multiplican en los pulmones, se denomina infección por tuberculosis. Una infección por tuberculosis puede encontrarse en una de estas tres etapas. Los síntomas son diferentes en cada etapa.
Infección primaria por tuberculosis. La primera etapa se denomina infección primaria. Las células del sistema inmunitario encuentran y capturan los gérmenes. El sistema inmunitario puede destruir completamente los gérmenes, pero algunos gérmenes capturados pueden sobrevivir y multiplicarse.
La mayoría de las personas no tiene síntomas durante una infección primaria. Algunas personas pueden tener síntomas similares a los de la gripe, como los siguientes:
Infección latente por tuberculosis. Después de la infección primaria suele aparecer la etapa denominada infección latente por tuberculosis. Las células del sistema inmunitario construyen una pared alrededor del tejido pulmonar con gérmenes de tuberculosis. Los gérmenes no pueden hacer más daño si el sistema inmunitario los mantiene bajo control, pero estos pueden sobrevivir. No hay síntomas durante la infección latente por tuberculosis.
Tuberculosis activa. La tuberculosis activa ocurre cuando el sistema inmunitario no puede controlar una infección. Los gérmenes causan enfermedades en los pulmones u otras partes del cuerpo. La tuberculosis activa puede aparecer justo después de la infección primaria, pero suele ocurrir después de tener la infección latente por tuberculosis durante meses o años.
Los síntomas de la tuberculosis activa en los pulmones suelen empezar progresivamente y empeorar a lo largo de unas semanas. Estos podrían incluir los siguientes:
Tuberculosis activa fuera de los pulmones. La infección por tuberculosis puede diseminarse de los pulmones a otras partes del cuerpo. Esto se llama tuberculosis extrapulmonar. Los síntomas varían según la parte del cuerpo infectada. Los síntomas comunes pueden incluir los siguientes:
La tuberculosis activa de la laringe está fuera de los pulmones, pero presenta síntomas más parecidos a los de una enfermedad en los pulmones.
Algunos ejemplos de los sitios más habituales donde se desarrolla la tuberculosis activa fuera de los pulmones son los siguientes:
Tuberculosis activa en niños. En los niños, los síntomas de tuberculosis activa varían. Normalmente, los síntomas según la edad pueden ser los siguientes:
Los síntomas de la tuberculosis son similares a los de muchas otras enfermedades. Consulte con el profesional de atención médica si presenta síntomas que no mejoran luego de algunos días de reposo.
Busque atención médica de emergencia si tiene lo siguiente:
Busque atención médica inmediata o urgente si tiene lo siguiente:
La tuberculosis es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis.
Las personas con tuberculosis activa en los pulmones o la laringe pueden contagiar la enfermedad. Estos órganos pueden liberar gotitas que transportan la bacteria por el aire. Esto puede suceder cuando una persona está hablando, cantando, riendo, tosiendo o estornudando. Una persona puede infectarse luego de inhalar las gotitas.
Es más probable que la enfermedad se contagie cuando las personas pasan mucho tiempo juntas en un espacio cerrado. Por eso, la enfermedad se contagia con mayor facilidad en espacios donde conviven o trabajan varias personas juntas durante períodos prolongados. La enfermedad también se contagia con mayor facilidad en reuniones multitudinarias.
Una persona que tiene una infección latente por tuberculosis no puede trasmitirle la enfermedad a otras personas. Una persona que toma medicamentos para tratar la enfermedad de tuberculosis activa no suele trasmitir la enfermedad luego de 2 a 3 semanas de tratamiento.
Algunas cepas de la bacteria de la tuberculosis se han vuelto resistentes a los medicamentos. Esto significa que los medicamentos que solían curar la enfermedad ya no funcionan.
Esto ocurre, en parte, por los cambios genéticos que tiene la bacteria naturalmente. Con un cambio genético aleatorio, la bacteria puede adquirir una cualidad que la hace más resistente al ataque de un antibiótico. Si la bacteria sobrevive al ataque, se puede multiplicar.
Cuando los antibióticos no se usan correctamente, o cuando los medicamentos no pueden eliminar la bacteria por alguna otra razón, las afecciones se vuelven versiones más resistentes de la bacteria que se establecen y se multiplican. Con el tiempo, si estas bacterias se trasmiten a otras personas, se puede desarrollar una nueva cepa resistente a los medicamentos.
Los problemas que pueden derivar en el desarrollo de cepas de bacterias resistentes a los medicamentos incluyen los siguientes:
Cualquiera puede contagiarse de tuberculosis, pero ciertos factores aumentan el riesgo de contraer la infección. Otros factores aumentan el riesgo de que la infección se convierta en tuberculosis activa.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que las personas con más riesgo de infección por tuberculosis o de tuberculosis activa se hagan una prueba de detección de la tuberculosis. Si tiene uno o más de los siguientes factores de riesgo, hable con el profesional de atención médica.
Debido a determinadas condiciones de vida o de trabajo, la enfermedad puede trasmitirse fácilmente de una persona a otra. Estas situaciones aumentan el riesgo de contraer una infección por tuberculosis:
Un sistema inmunitario debilitado aumenta el riesgo de que una infección de tuberculosis se convierta en tuberculosis activa. Entre las afecciones o tratamientos que debilitan el sistema inmunitario se encuentran los siguientes:
El riesgo de que una infección de tuberculosis se vuelva una tuberculosis activa cambia con la edad.
Si el resultado de la prueba de infección latente por tuberculosis es positivo, es posible que tenga que tomar medicamentos para prevenir la enfermedad de la tuberculosis activa.
Si tiene tuberculosis activa, tendrá que tomar medidas para evitar contagiar la infección a otras personas. Hará un tratamiento con medicamentos durante cuatro, seis o nueve meses. Deberá tomarlos según las indicaciones y durante todo el plazo.
Durante las primeras 2 a 3 semanas, podrá transmitir la bacteria de la tuberculosis a otras personas. Tome estas medidas para proteger a los demás:
En los países donde la tuberculosis es una enfermedad común, los bebés suelen recibir la vacuna del bacilo de Calmette-Guérin. Esta vacuna protege a los bebés y niños pequeños, quienes tienen más probabilidades de contraer la tuberculosis activa y de que esta afecte el líquido que recubre el cerebro y la médula espinal.
Es posible que la vacuna no evite que la enfermedad afecte los pulmones, lo cual es más probable en los Estados Unidos. Hay docenas de nuevas vacunas contra la tuberculosis en diversas etapas de desarrollo y prueba.