Cuando parece que ya no vale la pena vivir, es posible que parezca que la única forma de encontrar alivio sea a través del suicidio. Cuando se siente de esta manera, puede ser difícil creer que tiene otras opciones.
Dedique un momento a tomar distancia y separe sus emociones de sus actos. Cuando se siente deprimido y cree que no hay esperanza, es mucho más difícil tomar decisiones lógicas. Pero los problemas que generan los sentimientos suicidas pueden tratarse.
Quizás no sea fácil y es posible que no se sienta mejor de inmediato. Sin embargo, con el tiempo, la sensación de desesperación y los pensamientos suicidas se disiparán.
Si cree que puede hacerse daño o intentar suicidarse, busque ayuda de inmediato de alguna de las siguientes maneras:
No intente controlar los pensamientos ni el comportamiento suicida sin ayuda. Necesita ayuda y apoyo profesional para superar los problemas relacionados con la idea de quitarse la vida.
El médico o el profesional de la salud mental pueden ayudarlo a aprender distintas formas de afrontar la situación y resolver los problemas. Considere la posibilidad de hablar sobre estas estrategias de afrontamiento con personas que lo conozcan bien, como familiares o amigos cercanos.
Es posible que lo insten a hacer cosas que no tenga ganas de hacer, como hablar con amigos cuando preferiría quedarse en su habitación todo el día. Le resultará más fácil hacer estas cosas a medida que se conviertan en hábitos.
Elabore un plan de acción o un plan de seguridad por escrito con el profesional de la salud mental. Puede consultar este plan cuando piense en suicidarse o tenga una crisis. Un plan de seguridad incluye los disparadores de pensamientos suicidas y cómo puede lidiar con ellos. Aprenda a detectar las señales de advertencia con anticipación, para que pueda poner en práctica su plan.
Su plan consta de una lista de actividades y medidas con las que se comprometió para conservar su seguridad al tener pensamientos suicidas, como las siguientes:
Aunque pase la crisis inmediata, consulte con un médico o un profesional de la salud mental. Esto lo ayudará a recibir el tratamiento correcto para los pensamientos suicidas y la depresión, de manera que no siempre esté en crisis.
Como parte del plan, tome estas medidas:
La desesperación que siente al considerar el suicidio puede ser el efecto secundario de una situación muy difícil o de una enfermedad que puede tratarse. Esta emoción puede ser tan abrumadora que nubla su juicio y lo lleva a creer que quitarse la vida es la mejor opción, o la única. Sin embargo, con ayuda, puede cambiar la forma de pensar en su situación:
Con el tratamiento adecuado y el uso de estrategias de afrontamiento eficaces puede aprender a controlar o erradicar los pensamientos suicidas y crear una vida más satisfactoria.
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